XCÈNTRIC 2O ANIVERSARIO (I): PROJECTION INSTRUCTIONS, DE MORGAN FISHER

'Projections Instructions'

Por Morgan Fisher

Projections Instructions (Morgan Fisher., 1976). © Morgan Fisher


Projection Instructions es una partitura que debe ser interpretada por el proyeccionista, habitualmente un técnico pasivo que interfiere lo mínimo en el paso sin incidentes de la película por el proyector. Sólo prestamos atención al proyeccionista, así como a la propia proyección, cuando hay un problema técnico. Estamos impacientes hasta que el proyeccionista lo soluciona, hasta quedar de nuevo cautivados por la imagen. Projection Instructions consiste únicamente en una sucesión de letreros escritos y leídos simultáneamente por un narrador. Este texto, escrito y hablado, consiste en un conjunto de instrucciones para que el proyeccionista manipule los controles del proyector. En las circunstancias habituales, sería una disrupción indignante con la película, pero en este caso el proyeccionista sólo podrá proyectar correctamente la película de este modo. Una proyección «normal» supondría una interpretación fallida, como puede suponer el público al leer la nota dirigida al proyeccionista con la que comienza la película. La nota informa al proyeccionista de que para proyectar la película correctamente debe seguir las instrucciones que forman la película. La película necesita al proyeccionista para que se pueda ver la película que se está proyectando, lo cual rara vez sucede, respondiendo continuamente a sus peticiones. Las acciones disruptivas que debe realizar el proyeccionista dirigen la atención hacia la máquina que éste manipula, del mismo modo que dirigen la atención hacia el proyeccionista. Lo que el público ve y oye es la interacción entre la imagen cinematográfica y el sonido, que juntos forman una partitura, y el proyeccionista que la interpreta. La película es un trabajo interpretativo en el que se ve la partitura, pero no a quien la interpreta. Y la partitura, a diferencia de la mayoría de partituras, cambia de acuerdo con la manera en que es interpretada.

Projection Instructions se parece a las películas convencionales en las que hay una estrella; esa estrella es el proyeccionista. Aunque el proyeccionista no esté en Projection Instructions, éste es la estrella de la película en la misma medida en que una estrella de cine es la estrella de una película convencional. Por supuesto, hay diferencias. De la larga cadena de personas que son necesarias para que la película acabe delante de nuestros ojos, la estrella de cine es la más lejana, y el proyeccionista la más cercana a nosotros. Cuando salimos de la sala, es mucho más probable que nos tropecemos con el proyeccionista que con la estrella de cine. Conocemos el nombre y la cara de la estrella de una película convencional, pero probablemente no conocemos la cara del proyeccionista. Solemos hacernos la siguiente pregunta cuando vamos a ver una película: «¿Quién sale?». Pero no nos preguntamos: «¿Quién la proyecta?».

Al contrario que las estrellas de cine, se supone que el proyeccionista debe permanecer en todos los sentidos invisible. El objetivo del proyeccionista consiste en proyectar la película de tal manera que tanto el acto de la proyección como también el proyeccionista sean invisibles, de la misma forma que la sintaxis u otros códigos que presentan la historia deben ser invisibles en una película convencional. La situación espacial de la proyección concuerda con la exigencia de que tanto la proyección como el proyeccionista sean invisibles, y la refuerza. Normalmente tanto el proyector como el proyeccionista están escondidos en la cabina de proyección, y si no hay cabina, están al menos detrás de nosotros, fuera de nuestro campo visual. Projection Instructions hace que el proyeccionista, normalmente invisible, o al menos no en nuestro campo de visión, sea visible –y si no es literalmente visible, al menos sea visible en nuestra imaginación. Cuando vemos y escuchamos las consecuencias de las acciones del proyeccionista, podemos imaginar al proyeccionista en el acto de operar la máquina, la cual también podemos imaginar. Y al imaginar al proyeccionista, también podemos empatizar con él.

El proyeccionista se convierte en parte de nuestra experiencia en una película convencional, pero sólo cuando la película ha acabado. Puede que sea una película industrial, pero son el proyector y el proyeccionista los que hacen que la película cobre vida. Que podamos ver una película depende tanto del proyeccionista como del proyector –cada vez menos, es cierto, debido a la automatización de la proyección–, pero Projection Instructions se resiste a la automatización. De hecho, sólo puede mostrar Projection Instructions un proyeccionista. Se insiste en el lado humano, o incluso de forma más precisa, en la propia labor, en relación con la maquinaria del cine. Es más, sabemos que esa labor se realiza cerca nuestra mientras vemos la película, no en un momento anterior o en otro lugar, durante la producción de la película.

El proyeccionista es la estrella de Projection Instructions, pero el nombre de la estrella no aparecerá en la pantalla. No puede aparecer, porque como objeto material la película siempre será la misma, pero habrá un proyeccionista diferente. La ausencia del nombre de la estrella en la pantalla apunta al hecho de que el proyeccionista sea por un lado indispensable y por el otro que sea intercambiable por otro proyeccionista.

Cada vez que un proyeccionista diferente muestre Projection Instructions la película tendrá una nueva estrella. La estrella es alguien cuyo nombre y cuya cara no conoces y a quien no ves. Como la película se muestra en diferentes momentos en diferentes lugares, es un nombre diferente el que no conoces y una cara diferente la que no ves. Siempre la misma película, siempre una estrella diferente. Si los proyeccionistas son intercambiables, entonces quizá las estrellas de las películas también lo son. Por eso, Projection Instructions sugiere que los elementos esenciales en la institución del cine de ficción comercial no son los típicos detalles que ves en la pantalla, no son las estrellas del momento, sino constantes estructurales que son sus fundamentos secretos e invisibles. Hay una estrella en el cine de ficción comercial: el aparato –las mecánicas y los códigos– de la propia institución. Es lo que nos mantiene fascinados, y ese aparato es invisible. Los proyeccionistas son una parte del aparato, por lo que deben quedar también invisibilizados. El aparato debe ser invisible para que pueda cumplir su función. Ha sido invisible desde su emergencia en la primera parte del último siglo, y seguirá siendo invisible. Las caras que vemos en la pantalla, los nombres de las estrellas de cine, van y vienen. La verdadera estrella sigue siendo invisible.

Aparece la película comercial delante de nosotros como si fuera por arte de magia, pero Projection Instructions trabaja para interrumpir esa magia. Projection Instructions nos hace conscientes de nuestra posición entre la imagen y la máquina por la que pasa el celuloide, que es el origen de esa imagen. En lugar de proporcionar un espacio para el encantamiento que nos aísle del mundo, las disrupciones en la imagen y el sonido, al requerir Projection Instructions del proyeccionista, nos hace conscientes del espacio en el que estamos sentados viendo la película, lo vuelve corpóreo, algo que las películas convencionales nos hacen olvidar. Y esas mismas disrupciones nos hacen reconocer la existencia del cuerpo que las causa, al cual nos mantenemos ajenos. Y así recordamos también la máquina que es el proyector, que normalmente sabemos perfectamente bien que existe y que aún así obviamos en nuestra conciencia para poder vivir la imagen como mágica, una imagen sin un origen.

Como casi todas las películas, Projection Instructions puede ser en principio mostrada en televisión. Pero sería un problema, porque el espectador ya no estaría entre la imagen y la fuente de la imagen, ya no imaginaría al proyeccionista que está detrás, provocando los cambios que se ven y se oyen. Si viéramos la película en televisión, el cuerpo de la persona que sabemos que está operando la máquina estaría demasiado lejos como para poder visualizarlo y sentir simpatía por él. No nos convencería de que los cambios que vemos y escuchamos son el resultado de una interpretación realizada en directo por el proyeccionista.

Las palabras en la pantalla y las palabras dichas por el narrador son las mismas; es decir, son redundantes. Esta redundancia entre la imagen y la banda sonora buscan crear controversia en torno a la sincronía. Hay quienes mantienen que en la sincronía la imagen y la banda sonora sólo deben duplicarse la una a la otra, y conforme avanza el cine sonoro se establecen relaciones entre la imagen y el sonido que son asincrónicas. Mi opinión es que la sincronía puede ser extremadamente rica; depende de lo que hagas con ella. Para confundir aún más a los no simpatizantes con la sincronía, la redundancia en Projection Instructions se consigue no con las imágenes y los sonidos, sino mediante el reino más perverso e hiperbólico del lenguaje. En lugar de ver un objeto y al mismo tiempo escuchar el sonido que produce, en el c.aso convencional de una película con sonido sincrónico, el público ve palabras y al mismo tiempo las escucha. La redundancia es literal. Este procedimiento cuestiona la naturaleza de «lo visual» en el cine. Sustituyendo imágenes por un texto, Projection Instructions intenta deshacer el prejuicio del cine contra «lo verbal». Se puede recordar lo contento que estaba F. W. Murnau por haber hecho una película silente sin ningún tipo de intertítulos. Puesto que surge el obstáculo de las palabras, habladas o también escritas, el cine se pensó como un lenguaje internacional. No hay confianza en las palabras, ya se trate de un diálogo, de una exposición o de una transición, sino en la universalidad de la imagen. Comparemos esta visión utópica con los problemas para hacer una versión en una lengua extranjera de Projection Instructions. Se suele elegir entre subtitular o doblar, pero esta película requeriría las dos cosas. Pero esta idea es tan torpe y complicada que sería mejor empezar con todo de nuevo y hacer la película en otra lengua. Esta solución drástica sugiere que aún no hemos descubierto todas las construcciones y las experiencias posibles con los instrumentos habituales del cine. La proyección «normal» es sólo una convención, no una condición esencial del cine. Como todas las películas, Projection Instructions es un objeto inerte que vuelve a la vida por medio de la proyección. La proyección convencional es una interpretación, pero una interpretación que intenta ser invisible. Projection Instructions propone la proyección no como posible auto-desaparición, sino como la oportunidad de realizar una interpretación que debemos ver. Y al contrario de lo que sucede con otras películas, cada proyección de Projection Instructions es una performance única.

Publicado por primera vez en West Coast: A Survey of Independent/Avantgarde Film,
catálogo de exhibición. Nueva York: Anthology Film Archives, 1981.

FOLIE, Sabine y TITZ, Susanne (Eds.). Morgan Fisher. Writings.
Generali Foundation/Museum Abteiberg / Verlag der Buchhandlung Walther König, Viena/Mönchengladbach/Colonia, 2012.

Traducción del inglés de Francisco Algarín Navarro.