XCÈNTRIC 2O ANIVERSARIO (20): LUMINOUS ZONE

Sobre Barry Gerson

Por Jonas Mekas

Luminous Zone (Barry Gerson, 1976). © Barry Gerson


Barry Gerson presentó tres películas, Shadow Space, Inversion y Luminous Zone. Las dos primeras duran unos 10 minutos, la tercera unos 25.

Barry Gerson comenzó a trabajar a finales de los años 60 realizando una serie de películas cortas, explorando en cada una de ellas un aspecto ligeramente distinto de la visión. Cada pequeña película se centraba en un tema limitado, restringido, muy rigurosamente estructurado y ejecutado. Conforme fue avanzando, sus intereses crecieron en sutileza y complejidad. En sus primeras películas, el simple acto físico de ver, de mirar, parecía ser su principal interés. Seguía los movimientos del ojo (a través de la cámara) en torno a un objeto. Se centraba en los pequeños cambios causados por los movimientos de la cámara. Luego llegó su interés en las formas y el color. Sus películas, pocas veces más largas de los tres minutos, se centraban en una zona de la imagen limitada, por ejemplo una ventana, estudiando los cambios en la forma, la composición y el color.

En las tres películas mostradas en el Millennium Gerson demostró una destreza magistral y brillante. Sus formas son variadas, su estilo claro y seguro, sus técnicas complejas, su contenido mágico. Estos trabajos están entre los más interesantes del cine americano actual. Los problemas que plantea son interesantes, como alcanzar la máxima variedad de formas en la mínima parte de la imagen; el contenido tiene que ver con la esencia del cine (la relación entre la visión, la imagen y la pantalla); sus colores son sutiles. Gerson ha entendido la necesidad de la limitación y la ha llevado a su terreno. Cada aspecto de sus imágenes está controlado, pensado, sentido. En el coloquio en el Millennium, se temió que Gerson pudiera caer en el academicismo o el formalismo. Pero conozco a Barry Gerson desde los años 60, desde sus primeros experimentos en el cine: le he visto crecer y cambiar, y estoy convencido de que ni su mente ni su temperamento le conducirán hacia el academicismo. Creo que siempre seguirá siendo un romántico, aunque sea rigurosamente formal. Más bien elogio el modo en que Gerson se conoce a sí mismo, lo cual le permite entender los problemas del romanticismo y celebrarlo con rigor formal y con una disciplina estética.

No sé hacia dónde se dirigirá Barry Gerson, o cómo lo hará. Incluso en el cine de vanguardia, cinco años es poco tiempo. El cine de vanguardia ya no es lo que solía ser. En los años 20, incluso en los 30 y en los 50, uno nunca sabía lo que haría un cineasta de vanguardia. Casi todos acababan en otra parte –algunos por falta de reconocimiento, otros por la frustración; todos se acercaban al cine comercial, o volvían a su vida privada, o exploraban otras artes. Pero hoy ya no es así. Brakhage, Markopoulos, Broughton, Anger y bastantes otros artistas han llevado el cine de vanguardia a un lugar que ya no es un lugar de paso hacia otro lugar, sino a una forma de cine en sí misma, a una dirección llena de vida. Barry Gerson está en el umbral de esa vida, su vida como cineasta de vanguardia, y se mantiene ahí firmemente –probablemente, sin darse cuenta de que pertenece a la primera generación de artistas cinematográficos con toda una historia del cine de vanguardia detrás en la cual se apoyan, sin que importe lo que diga el público o los críticos.

Publicado originalmente en el Village Voice el 20 de diciembre de 1973.

Traducción del inglés de Francisco Algarín Navarro.