Entrevista con Johanna ter Steege

Por Francisco Algarín Navarro, Moisés Granda y Clara Sanz


La idea de estudiar la historia del cine a través del método de trabajo de los cineastas con los actores es un proyecto que no existe. Y al mismo tiempo, pensamos, es un proyecto de interés objetivo. En el caso de cineastas como Philippe Garrel, apenas existen documentos de trabajo o películas sobre sus rodajes. Permanecen sus extraordinarias declaraciones. Además, tenemos la impresión de que la gran mayoría de las entrevistas o los libros que se han publicado sobre esta cuestión, o más concretamente sobre el actor o la actriz, o son textos divulgativos muy concretos (entre ellos, querríamos destacar el libro Politique des acteurs, de Luc Moullet, sobre la continuidad en el trabajo corporal y gestual del actor), o la información -cuando atiende al método de trabajo, y no a asuntos más puramente biográficos- se encuentra muy dispersa. En este mismo sentido, nos gustaba la idea de encontrarnos con Johanna ter Steege, actriz holandesa que trabajó en tres ocasiones con Philippe Garrel, pero también con otros cineastas como Robert Altman o Stanley Kubrick. Quisimos centrar nuestra atención precisamente en ese método de trabajo de cada uno, en la medida de lo posible –las anécdotas siempre afloran, una y otra vez, debido a la lejanía en el tiempo de estos proyectos en su mente, por la boca de Johanna- para conocer, entre otros asuntos, como ha variado el método de trabajo de Garrel a partir de los años 80 y 90. Ciertamente, hemos leído mucho sobre cuestiones relacionadas con la idea de retrato en los años que pasó con Nico, bajo la influencia de Warhol sobre todo, pero poco sabemos de su modo de trabajar a lo largo de los últimos años. La actriz nos explica, desde el recuerdo, cómo era su relación de trabajo con Garrel, las posibles diferencias entre filmar con él en color (J’entends plus la guitare, Le Coeur fantôme) o en blanco y negro (La Naissance de l’amour), o cómo fue trabajar con aquel equipo, desde los actores a los guionistas o los ténicos: el tiempo que tardaban en iluminar un plano o en encuadrar un rostro. También nos cuenta que, debido a su lengua materna, el holandés, casi siempre se sintió una extranjera en el cine, debido a su acento, algo que, lejos de entristecerle, celebra. Por último, nos habla de la libertad del actor, y de la diferencia entre el médoto de trabajo de Garrel y el de Robert Altman. Hemos querido también traer al recuerdo una cicatriz interior, compartida con Stanley Kubrick a propósito de un proyecto de éste nunca realizado, The Aryan Papers, que sin embargo dio lugar a una hermosa videoinstalación, Unfolding the Aryan Papers, un film sobre una película que nunca existió, invisible, pero imaginada en la cabeza de Johanna y Stanley plano a plano, a pesar de que nunca llegaran a filmar una sola imagen de ella. Al mismo tiempo, Unfolding the Aryan Papers es un retrato de la actriz, de forma que sus posturas, sus gestos y el modo de iluminar su rostro y su cuerpo, responden a las ideas que Kubrick habría descrito en sus documentos, y a los tests de cámara que trabajó con Johanna –se incluyen algunas imágenes de archivo-, de las que ella nos habla con detalle y emoción.



Por Francisco Algarín Navarro, Moisés Granda y Clara Sanz

Video: Clara Sanz
Montaje: Francisco Algarín Navarro
Subtítulos: Francisco Algarín Navarro y Moisés Granda

Sevilla, noviembre de 2010