XCÈNTRIC 2020 (8): I DIARI DI ANGELA. NOI DUE CINEASTI

Reuniendo recuerdos: Una conversación con Yervant Gianikian

Por Patrick Holzapfel

I diari di Angela – Noi due cineasti (Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucchi, 2018). Cortesía de Yervant Gianikian.


Cuando conocí a Yervant Gianikian en una mañana nublada durante la edición de 2018 de la Viennale, la primera cosa que me asombró fue la presencia de su compañera fallecida Angela Ricci Lucchi en todo lo que podía decirme. Gianikian alternaba entre «nosotros» y «yo» cuando hablaba sobre su trabajo, empleando a menudo el tiempo presente para cosas pasadas. Decidí mantener estas permutas en la entrevista, que en verdad no era una entrevista, sino una recolección de memorias, imágenes y pequeñas historias suyas. Lo mismo puede decirse de su película I diari di Angela - Noi due cineasti (2018-2019), una conmovedora carta de amor a su vida y a su trabajo juntos, así como una especie de memoria rescatada de una de las obras artísticas más importantes en abordar la violencia del siglo XX. La película se estructura en torno a los diarios escritos y pintados de Ricci Lucchi y en torno a las imágenes filmadas que acompañan el diario. Se mueve episódicamente por diferentes pilares de su carrera, pero también incluye observaciones banales, calurosas o divertidas de una vida vivida.

YERVANT GIANIKIAN: ¿Conoces la publicación de los diarios de Angela? Salió un libro el año pasado, The Arrow of time. ¿Lo has leído?

NOTEBOOK: No, pero precisamente lo pedí ayer, después de que un amigo me lo recomendara.

GIANIKIAN: (Gianikian pone el libro sobre la mesa) Trata de 1989, de nuestro viaje a Rusia.

NOTEBOOK: ¿Trata entonces de los días que pasasteis buscando y encontrando cuanto quedaba de la vanguardia rusa de los años 20?

GIANIKIAN: Sí. El año pasado hicimos una instalación enorme en Documenta. Se publicó en relación a eso. ¿Has visto la instalación?

NOTEBOOK: No, sólo he leído sobre ella. ¿Angela escribía siempre un diario?

GIANIKIAN: Siempre. Tenemos unos sesenta o setenta libros con sus diarios.

NOTEBOOK: ¿Has considerado realizar más trabajo con o desde los diarios?

GIANIKIAN: Sí, creo que haré más. Pero primero quiero continuar el trabajo que comenzamos referente al fascismo. Queremos continuar en esta dirección. Necesito un poco de espacio entre los diarios y yo. Empecé a trabajar en I diari di Angela - Noi due cineasti en abril. Trabajé mucho tiempo con esas imágenes y esos recuerdos. Tuve que trabajar con muchos materiales diferentes. 8mm y 16mm al principio, luego VHS, HDV y demás. Estuvimos reuniendo las imágenes durante dos meses. Me llevó muchas, muchas horas de trabajo. ¿Pero tienes alguna pregunta en especial?

NOTEBOOK: Bueno, tengo preguntas, pero también puedes simplemente hablar sobre lo que te parezca importante.

GIANIKIAN: No, pregunta, por favor. Tengo mis notas aquí conmigo y, aunque haya olvidado mis gafas, intentaré responderlas lo mejor que pueda.

NOTEBOOK: Primero, querría saber un poco más sobre la realización de la película. Tanto tú como Angela Ricci Lucchi figuráis como directores de la película. ¿Empezasteis a trabajar cuando ella aún vivía?

GIANIKIAN: Decidimos pronto que siempre continuaremos nuestro trabajo juntos. Así que seguiremos haciendo películas juntos, también en el futuro.

NOTEBOOK: ¿Pero fue una idea también suya, la de hacer una película a partir de sus diarios?

GIANIKIAN: No, no fue una idea suya. Era importante para mí hacer un monumento para ella.

NOTEBOOK: ¿Cómo decidiste qué partes del diario incluir en la película? Y también qué leer en voz alta, como podemos verte hacer de vez en cuando, repasando las páginas y leyendo pequeños pasajes o sólo palabras.

GIANIKIAN: Leo las partes de las que sé que hay material en película o en vídeo que las acompañan. Debes saber que siempre hemos filmado. Desde el principio de los 70 en adelante. El punto de partida en la película es la exposición que hicimos en Hangar Bicocca en Milán, en 2012. Todas nuestras instalaciones desde 2000 se han presentado allí. A mí ese lugar me parecía un estadio de fútbol. Tenía veinticinco metros de altura y debíamos ocupar todo el espacio. La selección incluyó el «rollo armenio», un rollo pintado de diecisiete metros de longitud que detalla las fábulas armenias que mi padre solía contar. Angela hizo esos dibujos basándose en traducciones de los cuentos de hadas medievales de mi padre.

NOTEBOOK: En la película podemos verla trabajando en el rollo.

GIANIKIAN: Sí, ella nunca dejó de dibujar. Parte de la exposición consistía en nuestra colección de juguetes, llamada en francés Carrousel de Jeux. Yo la llamo RoBerTo, que es una abreviatura de Roma, Berlín, Tokio… ¡los fascistas! También estaba nuestra La marcia dell’uomo (2001) y nuestro Trittico del Novecento (2002-2008). Podemos decir que todos los temas más importantes de nuestras películas estaban allí. De manera que ése es el comienzo de la película. Aún así, el comienzo real, nuestro y de la película, es Erat Sora, un corto en 8mm que Angela hizo en 1974/1975. Cuando nos conocimos aún no había revelado estos tres minutos de película y decidimos que yo superprondría material sobre él. Es una película que incorpora la religión, pero que está en contra de la religión. Se hizo en el sitio más comunista de Italia, un lugar cerca de Lugo.

NOTEBOOK: También podemos ver imágenes del Centre Pompidou en la película, ¿no?

GIANIKIAN: Sí, son de la exposición que hicimos allí en 2015. La exposición acabó con las bombas en París en noviembre de 2015. Cerraron la exposición dos días antes de lo previsto. Era la primera vez que se presentó el rollo de Kokoschka. Tiene diez metros de largo y muestra la muñeca de Oskar Kokoschka. Como puedes ver en la película, me dañé gravemente y me quemé y Angela salvó mi vida en 2014.

NOTEBOOK: ¿Ésta es la historia que podemos ver en la película con el dibujo que hizo Angela sobre el triste suceso?

GIANIKIAN: Exactamente. Lo siento por saltar un poco de una cosa a otra, pero son recuerdos, van un poco adelante y atrás. Poco después de la exposición en el Pompidou, terminamos nuestra película sobre Kokoschka, que fue mostrada en el Louvre. También recibimos una invitación de la Biennale di Venezia, a través de Adelina von Fürstenberg. Ganamos el León de Oro por el Pabellón de Armenia en 2015. Por entonces aún tenía que llevar un guante, mi mano estaba en mal estado debido a las graves quemaduras.

NOTEBOOK: ¿Por qué decidiste escoger vuestra presencia en festivales como marco para I diari di Angela? Me pareció bastante interesante ya que, para mí, en el resto de la película las miradas hacia vuestro trabajo y vida son muy diferentes de este mundo de festivales. Vuestro trabajo parece estar más allá de las ideas de reconocimiento artístico. Es más importante que eso.

GIANIKIAN: Bueno, al inicio, las imágenes que ves de Hangar Bicocca fueron tomadas por nuestro amigo, el antiguo director de la Cinémathèque Française, Dominique Païni. En el material puedes ver mucho de nuestro trabajo. Era bastante impresionante, pero uno de nuestros amigos vio nuestro trabajo en Hangar Bicocca el 11 de septiembre de 2001. Aún recuerdo cómo volvió del hotel donde vio las imágenes de Nueva York por televisión para informarnos sobre lo ocurrido. El presente siempre nos alcanza. Es increíble. Angela escribió en su diario sobre estos eventos, sobre estos días. Así que a mí me parecía muy natural tenerlo en la película. Este lema de «Non Non Non» que se utilizó como título en Milán se remonta a una cosa política en 1989. Debes saber que vivimos en el campo. Ahora se ha vuelto un poco difícil para mí ir allí. También vivíamos en esa casa para tener allí nuestro archivo. Tenemos una amistad con una señora mayor, una mujer del campo. En agosto cumplió cien años.

NOTEBOOK: Su nombre es Laura, ¿verdad? ¿Podemos verla en la película haciendo vino?

GIANIKIAN: Sí, eso es. Ella habla un dialecto realmente fuerte y nadie entiende lo que dice. Ni siquiera podía entenderla el intérprete. Angela la traducía. El diario habla mucho sobre el campo, así que quise incluir esas cosas en la película. También hay momentos como el de Angela conduciendo el coche bajo la lluvia o cocinando algo, o el del trabajador que viene a cortar los árboles. Luego, una historia completamente diferente: nuestro viaje a Turquía, en 1979. También encontré eso en el diario de Angela. Trata de las huellas de la supervivencia de mi padre al genocidio. Algunas veces era muy difícil volver a estos pasajes en Turquía, ver cambiar la cara de Angela, comprobar cómo se cansaba y se llenaba de miedo en las imágenes que tomé de ella. Llegamos a esta ciudad, a un hotel por donde mi padre había pasado en 1915, escapando de una tumba masiva en la que se enterraron a diez mil personas. Quería incluir esto en la película también. Luego teníamos un amigo, un actor famoso que murió en 1991. Su nombre es Walter Chiari. Nadie le conoce fuera de Italia. De hecho, él fue el actor que Fellini tomó como modelo para La dolce vita (1960). Finalmente no trabajamos con él, Walter hablaba demasiado. Más tarde, Orson Welles le contrató para Chimes at Midnight (1965), pero le llenó la boca de algodón y le hizo interpretar el papel de Justice Silence. Hicimos una película con él, Ti regalerò il mio ultimo respiro (2009), en la que registramos su voz antes de que la perdiera a consecuencia de una operación de cuerdas vocales. En la película puedes verle sentado en la mesa con un vaso relleno de humo. Era una broma que él creó para su amante, Ava Gardner. Había también un baile con una mujer, un baile espectacular que filmé, pero que decidí no incluir en la película. Lo cuento sólo por hablar sobre algunas historias que están detrás de lo que ves. Son episodios diferentes para mí. Rusia, mi padre, Walter Chiari, etcétera.

NOTEBOOK: ¿Puedes contarme un poco sobre tus viajes rusos?

GIANIKIAN: Volvimos a Rusia en 1993 para encontrar el material de archivo de Prigionieri della guerra (1995) en el Archivo de Krasnogorsk. Cuando llegamos, notamos y sentimos un deseo compartido por volver a los orígenes en el Este. Angela tiene observaciones increíbles sobre este viaje en su diario. Vimos a personas cantar la canción de los cosacos. Todo el mundo estaba muy involucrado. Ni siquiera recordaba haberlo filmado, así que cuando volví a verlo, mientras hacía I diari di Angela, me emocioné mucho.

NOTEBOOK: En el archivo, como podemos ver en la película, conociste a un gato muy especial.

GIANIKIAN: Sí, la gata se llamaba Mushka. Mushka la gata nos ayudó. Estaba cómoda sentada en las rodillas de Angela, lo que causó bastante sensación, porque a esta gata no le gustaba nadie. Así que a la mujer que estaba a cargo de las copias le gustó Angela porque le gustaba a la gata y nos trajo más material fílmico que aquel al que normalmente podríamos acceder.

NOTEBOOK: Algunas veces los animales abren puertas a los corazones.

GIANIKIAN: Lo que es siempre más importante para nosotros es la violencia del siglo XX. El diario acompaña nuestro trabajo sobre las guerras.

NOTEBOOK: En la película también podemos ver imágenes de Sarajevo durante la guerra. Allí filmasteis vuestra investigación en las calles. ¿Puedes hablarme un poco sobre estas imágenes? ¿Filmasteis durante todo vuestro viaje por los Balcanes?

GIANIKIAN: Sí, sólo incluí la parte de Sarajevo, de Grbavica. De hecho, un año antes viajé allí y filmamos la celebración de una hermosa gitana, la única luz en esos días en Sarajevo.

NOTEBOOK: A mí me parece un acto muy íntimo abrir un diario y compartirlo con el público…

GIANIKIAN: Sí, también dejé mucho fuera mientras leía, me perdí un poco. Pero cuando alguien lee rápido, puede leer mucho.

NOTEBOOK: También hay un momento del que quiero hablar, en una habitación de hotel en Zagreb. Vemos a Angela sentada en una cama y habla más o menos sobre la fuerza que conduce vuestro trabajo juntos, una especie de declaración contra el olvido.

GIANIKIAN: Esto ocurrió justo antes de una proyección en Zagreb organizada por Ladislav Galeta. Era amigo. Fue el primer sitio donde mostramos Prigionieri della guerra. Poco después de la proyección, Galeta vino y dijo que había hablado con la policía y anunciaron que estarían presentes en la proyección. Galeta me pidió que sólo hablara sobre nuestra técnica, no sobre el contenido de la película. Durante dos horas, hablé sobre la técnica, sobre fotogramas, etcétera. Pero, hacia el final, un hombre levantó la mano y dijo: «No piensen que todos estamos a favor de esta guerra». Así que Angela tenía verdadero miedo antes de esa proyección. Le dije que no se preocupara y filmé un poco en la habitación de hotel. Éste es el momento que puedes ver en la película. ¿Por qué hay una guerra? ¿Por qué esta guerra? Era una especie de declaración. Sin embargo, antes de todo eso un hombre de la embajada italiana vino a nosotros. Era calvo y llevaba una bufanda blanca, y nos dijo que iba a presentar nuestra película. Protesté y le dije que ni siquiera había visto la película. No obstante, Angela me pidió dar un paso atrás y dejar que el hombre presentara nuestra película. Era exactamente igual que Mussolini. Dio un discurso y luego se fue. Fueron experiencias muy difíciles.

NOTEBOOK: ¿Puedes hablar un poco sobre los dibujos de Angela que vemos en su diario? La escritura y el dibujo parecen confundirse una en el otro.

GIANIKIAN: Cuando empezamos a vivir juntos en el campo, Angela comenzó a pintar insectos. En la película, también incluí sus dibujos de mujeres con velo jugando al tenis en Teherán. Parece una imagen sobre una alfombra. Cuando estuvimos en Irán, Angela tuvo que llevar velo también. Como ya mencionaste, también están los dibujos de mi accidente increíble. Ella describió y pintó eso con un sentido agudo para el detalle…

NOTEBOOK: En la película, la historia de tu accidente se cruza casi como un sueño, una pesadilla. Recuerdo especialmente el dibujo de la silueta de tu cuerpo quemado en un arbusto.

GIANIKIAN: Sí, hoy allí no crece nada. Aún se puede ver la forma de mi cuerpo en el arbusto. Tengo muchas cicatrices, fue muy grave. Angela intentó ayudarme con agua, pero no funcionó al principio.

NOTEBOOK: ¿Puedo preguntarte cómo ocurrió?

GIANIKIAN: Ocurrió con las películas. Fue durante el invierno, hacía mucho frío y había un horno y estuve trabajando con películas que salieron ardiendo. Aún me estremezco pensándolo. Más tarde, pedí a Angela que escribiera un informe que acompañara sus dibujos y lo leyera en voz alta. Lo grabé y se puede oír su voz en la película. Me dijo que lo leería sólo una vez. Después de nuestra retrospectiva en París, Angela fue operada en Milán. Hacia el final, escribió mucho sobre su experiencia como profesora. Primero, esas partes fueron destruidas, así que Angela reconstruyó su historia a mano. Ella siempre escribió y dibujó a mano. Bueno, en la escuela de educación especial donde enseñaba había niños que eran declarados idiotas. Angela les quería mucho. Tenían momentos de crisis. Tiraban sillas por la clase, había que reaccionar muy rápido y protegerse uno mismo y a los demás niños. También empezó a lavarlos. Compró jabones buenos para ellos.

NOTEBOOK: ¿Dónde estaba esta escuela?

GIANIKIAN: Estaba cerca de Rávena, del lugar donde se encontraba la Línea Gótica durante la Segunda Guerra Mundial. Angela era republicana y su familia tuvo muchos problemas durante la guerra porque no eran fascistas. A su padre le forzaron a huir. Ella también estuvo en Praga cuando llegaron los rusos. Esto también está en su diario. Puedes ver que este diario es una cosa muy compleja. Mi primer corte era de más de cuatro horas.

NOTEBOOK: ¿Sentiste que era demasiado largo?

GIANIKIAN: Sí. Había una parte sobre la escuela y una parte sobre la guerra. Había también un episodio sobre Jerusalén en 2007. Tuve que retirarlo.

NOTEBOOK: Pude sentir algo en la película que siento en todas vuestras películas, este deseo de congelar los recuerdos en cierta manera, de no dejar pasar algunas cosas. Sin embargo, a mí me parece muy diferente trabajar con material que filmaste tú mismo, material que concierne a tu compañera, a alguien que es muy cercano, en lugar de material de archivo.

GIANIKIAN: También tenemos que pensar en la diferencia entre un archivo escrito y un archivo filmado. En el caso de I diari di Angela, son inseparables. Algunas veces las palabras de Angela explican lo que yo no recordaba en una imagen, y a la inversa. Hay miles de páginas sobre nuestro trabajo, conferencias, libros. También filmamos mucho material en Viena. Cenas, investigación en el archivo…

NOTEBOOK: Generalmente, filmaste mucha comida. Y la preparación de la comida.

GIANIKIAN: Sí, porque Angela era una cocinera increíble. Durante la guerra, aprendió a cocinar un Wiener Schnitzel en el fuego, sin gas, para quince personas. Podríamos decir que también hay un diario de la comida. Ella describe cómo cocina y demás. No he usado el material en MiniDV que grabé hasta ahora. Eso será otro capítulo.

NOTEBOOK: Parece que no hay ninguna frontera entre las diferentes artes y modos de expresión en vuestro trabajo. Podemos veros filmar, pintar y escribir… Hay una necesidad de expresión, una necesidad de arte… Quizás puedes hablarnos sobre eso.

GIANIKIAN: Recuerdo cuando estuvimos en EE.UU., en 1981. Hicimos una gira por el país. Estuvimos en Anthology Film Archives, en Toronto, en Madison, Minneapolis, San Francisco, Berkeley, Pittsburgh, hasta El Paso. Angela se cansó mucho. Ya no quería hablar al público. Estaba enferma, además. No siempre fue fácil. También puedes ver el tipo de material con el que teníamos que trabajar a menudo en la película. Esos rollos de película deteriorada. Mucho material fue destruido. Por volver a tu comentario, déjame decir que Angela es la persona que hace la redacción escrita en nuestro trabajo. Nuestra vida es película, es cine. Y aún quiero continuar. Siento una necesidad, especialmente ahora, en esta situación, con la vuelta del fascismo en Europa y en el mundo. Es una misión.

Publicado originalmente en MUBI, el 21 de diciembre de 2018.

Agradecimientos a Patrick Holzapfel y Daniel Kasman.

Traducción del inglés de Carlos Saldaña.

I diari di Angela – Noi due cineasti (Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucchi, 2018). Cortesía de Yervant Gianikian.