XCÈNTRIC 2019 (15) «VOTE McGOVERN». WARHOL Y LA POLÍTICA

‘The Life of Juanita Castro’, de Andy Warhol

Por J.J. Murphy



The Life of Juanita Castro (Andy Warhol, 1965). Cortesía de The Andy Warhol Museum, Pittsburgh, PA, Carnegie Institute


Mario Montez no estaba tan empeñado en convertirse en una estrella famosa como para no rechazar un papel con el que no estuviera de acuerdo. Ronald Tavel comentó que Montez fue la primera elección para interpretar a Juanita Castro en la siguiente colaboración de Warhol y Tavel, The Life of Juanita Castro (1965), pero Montez lo rechazó porque se oponía a hacer cualquier cosa que estuviera relacionada bien con la religión o con la política1. Aunque no fuera actriz, Marie Menken aceptó el papel con la condición de que la dejaran beber cerveza en el estudio. Menken, pintora y cineasta de vanguardia, estaba casada con el poeta y cineasta Willard Maas, quien era homosexual y según se dice el actor que estaba en el contraplano en Blow Job2. Menken y Maas, que eran conocidos por sus famosas fiestas, llevaban una complicada vida en común. La pareja perdió un niño, y se torturaron el uno a la otra durante el resto de su vida3. En el documental de Martina Kudláček Notes on Marie Menken (2006), Kenneth Anger y Gerard Malanga insisten en que los dos eran los modelos para la pareja Who’s Afraid of Virginia Woolf? (1962), de Edward Albee, después de que Albee presenciara sus constantes peleas. Tanto Menken como Maas eran alcohólicos en la época en que se rodó The Life of Juanita Castro.

Watson sugiere que la película se convirtió en una ingeniosa solución frente al problema de los actores que tenían que aprenderse sus líneas, algo que no era ni el estilo ni la inclinación de las personas que trabajaban en la Factory de Warhol4. Por el contrario, Tavel indica: «Yo leía sus líneas y les daba las direcciones de la mirada a los actores, no porque no se las hubieran aprendido o porque no hubieran ensayado –durante la primera mitad de ese año tuvieron bastantes oportunidades- sino porque no existía una intención mayor de que los participantes “actuaran” tal y como se entiende normalmente la actuación, más allá de mover la cámara»5.

The Life of Juanita Castro se convierte inicialmente en la lectura de principio a fin de un guión, pero el giro es similar al de Screen Test #2 en el sentido de que el ensayo se transforma en la verdadera película. Los actores están sentados en una especie de grada. Juanita está sentada en un lugar destacado, en una silla de mimbre, justo en el centro. Fidel está a la derecha de la pantalla, mientras que el Ché está a la izquierda de ésta. Tavel, quien mastica un chicle, bebe y fuma a lo largo de la película, está detrás, dando la entrada de las diferentes líneas y explicando las direcciones. Todos los actores interpretan para una cámara imaginaria, mientras que la verdadera cámara está fuera de plano, a un lado, pues Warhol pensaba que esta colocación ofrecía un ángulo más dinámico a nivel de composición6.

En el reparto de The Life of Juanita Castro se encuentran Marie Menken, Tavel, Elektrah o la futura superstar Ultra Violet, que está sentada en la primera fila, pero no tiene una sola línea. En los ensayos de las películas a partir de obras de teatro, el guión se filmaba como película antes de ser interpretado en el Theatre of the Ridiculous. Según el guión, tanto los papeles del director como el de Juanita iban a ser interpretados por hombres, por lo que Menken, una mujer grande, imponente, con rasgos masculinos, representaba una elección más bien mezquina por parte de Warhol. Los demás (incluyendo a Fidel, al Ché y a Raúl) están interpretados por mujeres. El retrato de Ernesto «Ché» Guevara (el bello revolucionario cuyo rostro se convertiría en una imagen icónica de la izquierda tras su asesinato por la CIA dos años más tarde) subvierte su imagen romantizada, mientras que la supuesta virilidad de Fidel, que se convertiría en un objetivo para varias tramas de la CIA para quitarle autoridad, se transforma en una parodia.

The Life of Juanita Castro no se esfuerza en lo más mínimo en crear un ilusionismo cinematográfico. En este sentido, la película es brechtiana, pues nos distancia de la diégesis tanto como cualquier película de Godard posterior al 68. Los actores repiten las líneas que enuncia Tavel. La mayoría de las veces actúan más para una cámara imaginaria que para los otros. Esta estrategia de no interacción con los otros actores hace que Menken se sienta terriblemente incómoda. A lo largo de la película, mira a su izquierda y derecha en un esfuerzo en vano por responder a los demás actores, que miran fijamente a la cámara imaginaria. Puesto que la posición de la cámara sigue fija, cuando Tavel pide a Fidel que se prepare para un primer plano, Fidel acaba fuera del encuadre.

Estrategias como ésta llaman la atención sobre la construcción de las películas tradicionales hollywoodienses, donde las escenas se filman primero en un plano máster, mientras que los cortes, como los primeros planos, se filman separadamente. Aquí, lo que dramáticamente se consideraría importante al ser filmado en primeros planos es precisamente lo que se nos impide ver. Luego, por ejemplo, Tavel pide que Juanita se ponga de pie cuando descubre que los G-2 van detrás de ella. Tavel le pasa una pistola y Juanita apunta con ella a cámara, pero, por supuesto, nunca vemos este momento dramático porque ocurre fuera de plano. Como suele ocurrir en las primeras narraciones de Warhol, hay poco uso del vestuario, a excepción de Menken, que lleva un largo vestido negro, y de Fidel, el Ché y Ultra Violet, que llevan vestidos a la moda. La película utiliza también el mínimo atrezo, como el abanico y la pistola de Juanita, el cigarro de Fidel y la soga (para ahogar a Juanita), y el pañuelo del Ché. No hay ninguna intención de crear un decorado al estilo tropical cubano dentro del concurrido encuadre.

The Life of Juanita Castro se basa en el artículo de Juana Castro, titulado «Mi hermano es un tirano y debe irse», que se publicó el 28 de agosto de 1964 en un número de la revista Life7. Esta película política se presenta como una representación de la familia Castro. Aunque los diferentes miembros sonrían a lo largo de la película, subyace la rivalidad entre los hermanos y las diferentes tensiones. En realidad fue Tavel quien incorporó la idea del retrato de familia y del texto subyacente procedente directamente del artículo de Life, donde aparece una fotografía del clan Castro en una contienda familiar en la fiesta de la boda de la hermana de Fidel, Enma. La tensión surge a raíz de su decisión de casarse en una catedral, en contra de la voluntad de Fidel. El pie de foto dice: «Aunque todo el mundo estaba enfadado, la familia Castro –salvo el novio- se han puesto de acuerdo para posar en esta foto»8. Como explica Juana en Life, los asuntos de la guerra fría pasaron rápidamente a formar parte de la guerra familiar, con tensiones subyacentes entre los hermanos que venían de la infancia. En lugar de ofrecer un análisis político, el artículo de Juana Castro es simplemente un cotilleo familiar. Tavel adorna el artículo en varios aspectos. Añade al Ché como personaje. También crea un triángulo romántico y sexualiza las relaciones entre Juanita, el Ché y Raúl (quien, a pesar de haber contribuido a los abusos contra los derechos de los homosexuales en Cuba, se rumoreaba que era homosexual).

La película empieza con Fidel (Mercedes Ospina) fumando un cigarro y lanzando el humo a Juanita. Fidel le dice: «Te descubro apática». Juanita responde: «No soy apática». En este intercambio, Tavel cambia en realidad la línea de Fidel, «te encuentro apática» para romper el inglés, algo que hace cada vez más a menudo conforme avanza la película. Además, accidentalmente, lee mal el guión. En el artículo de Life y en el propio guión de Tavel, la respuesta de Juanita se supone que es: «Estoy apática» –está apática respecto a la revolución-, en lugar de lo contrario. Tavel también cambia del inglés al español, que por un momento confunde a Menken, porque su español no es fluido. Esto a su vez hace que sacrifique una línea. Tavel pide al Ché que coloque los brazos alrededor de Juanita. Cuando ella se queja de la revolución, Fidel grita: «Silencio», a lo que ella responde: «Cállate tú. Siempre serás un niño mimado».

Juanita acusa a Fidel de que no le importan los campesinos pobres. Después Tavel pide a Menken que se emocione, y de repente vocifera ante el impasible Fidel: «Nunca te han importado realmente los pobres campesinos muertos de hambre». Tavel pide a Juanita que piense en los pobres campesinos, y ella responde: «Pienso». Entonces le pide que se ponga muy triste y que llore por el destino de los pobres campesinos. Menken intenta llorar, y el resto de la familia llora con ella, pero sus lágrimas, como las de Juanita, son totalmente exageradas y artificiosas. Tavel les pide que paren y que posen para hacer el retrato. Fidel se queja entonces de los «guajiros» de la granja de su padre. Aunque la referencia no está clara en la película, Juana Castro indica en el artículo de Life que Fidel siempre se quejó de que los guajiros de la granja familiar tenían un sueldo excesivo. Para Juana, Fidel era el más consentido de todos los niños Castro, de tal manera que su queja sobre los trabajadores hace evidente que su compromiso con el comunismo es poco sincero. Fidel comienza entonces uno de sus típicos largos discursos que le hicieron famoso. Casi tres minutos después, Fidel vuelve a su sitio pero continuar con su torrente de palabras, haciendo que Juanita se abanique más furiosamente. Durante un rato, parece irritada mientras Fidel divaga, pero también parece desconcertada en los siguientes seis minutos del discurso.

El discurso de pura palabrería de Fidel cambia la dinámica de la película. En la segunda bobina, la atención pasa del personaje a la actriz, a medida que la tensión entre Menken y su papel va creciendo. Cuando empieza, Menken, agarrada a una lata de cerveza, frunce el ceño a medida que Fidel sigue con su discurso. Después de un minuto más o menos, Tavel da la entrada a Menken, quien interrumpe: «Quiero expresar mi completo desacuerdo contigo en este momento. No quiero tener este régimen en esta región. Puede que a ti te guste, pero a mí no...». Como Menken le rebate, Fidel intenta gritar más fuerte que ella. Menken sigue: «No estás dando a esta gente algo con lo que vivir. ¡Pero yo no lo haré! ¡Yo no lo haré!». El discurso de Fidel se intensifica, pero Menken vocifera: «¡No importa! ¡No importa! Has hecho cosas buenas por algunas personas, pero ya no haces cosas buenas». Menken da otro trago a su lata de cerveza. Tavel se inclina hacia ella y le dice algo. Menken le aparta con la mano despectivamente, pero sigue su indicación y más o menos se queda dormida.

Poco a poco, Menken se va volviendo cada vez más rebelde a la hora de interpretar su papel. En primer lugar, está borracha, por lo que empieza a improvisar, cambiando sus líneas y haciendo acotaciones maliciosas. En lugar de imitar las entonaciones de Tavel, la brecha entre Menken y su papel se vuelve más grande con cada línea que pasa. Tevel le pide que diga: «Mira, Chico, ¡me estoy poniendo bastante mal y estoy cansada de todo esto!». Menken rompe la frase en tres partes. Canta a gritos que está «enferma y cansada» y luego enfatiza la palabra «todo» en la frase final. Sin quererlo, la película se transforma en una poderosa lucha entre el director y su actriz borracha, cuando Tavel pide a Juanita que se ponga de pie. Una vez lo hace, Menken tira algo al suelo y exclama fuertemente: «¡Todo bien!». Mientras Tavel describe escenas sobre la involucración de Juanita con el underground cubano tras la invasión de la Bahía de Cochinos, Menken tiene problemas en repetir las líneas. Pronuncia mal los nombres de los lugares, como «Playa Girón» o «Teatro Blanquita», y la línea «Cuando llegué ahí un soldata revolucionario me paró». Menken transforma «soldata revolucionario» en algo indescriptible y cambia «me paró» por «me saludó». Cuando Tavel la corrige, ella añade: «Oh, me paró, no me saludó. Todo bien, me paró». Tavel sigue: «Sal de mi camino, gritaré y te tumbaré». A pesar de los vehementes intentos de Tavel por intentar que ella diga «te tumbaré», Menken sigue diciendo «te escucharé».

La verdadera descomposición llega en la siguiente línea de Tavel: «Él dice espero que un árbol caiga encima de tu coche y te aplaste hasta matarte». Menken sigue de pie en este momento, por lo que sólo es parcialmente visible, pero su silencio y los gestos de su mano dejan ver su confusión. Tartamudea: «Mira, dame la línea de nuevo. No se me queda eso de que te aplaste hasta matarte». Tavel dice: «Él dice espero que un árbol...», pero Menken interrumpe: «He dicho que él dijo...». Tavel responde: «Sí, dije que dice», y repite la línea. Después de decirla finalmente, pregunta a Tavel si es correcta. Responde: «Correcta, gracias».

Gran parte de la fascinación de The Life of Juanita Castro viene de la inesperada batalla que tiene lugar entre Tavel y su actriz, cuyas reacciones rebeldes crean la tensión dramática de la película. A nivel de actuación, el personaje de Menken permanece en un constante estado de flujo. No hay manera de predecir lo que hará o lo que dirá en cada momento y, como resultado, parece que la película se derrumbará por completo. Aunque Tavel pone todo de nuevo en orden, Menken parece mucho menos dócil que Mario Montez en Screen Test #2. Puede que sea una actriz atroz en términos convencionales, pero como Juanita, Menken consigue capturar la personalidad contrariada de la hermana de Fidel. Su personalidad excéntrica y animada entra continuamente en erupción por medio del artificio deliberado que Tavel construye. Menken demuestra ser una fuerza verdaderamente subversiva en la película, rebelándose contra las constricciones que Tavel impone, de la misma manera que Juana mantuvo su revuelta personal contra su hermano una vez se convirtió en dictador.


Capítulo publicado originalmente en
The Black Hole of the Camera: The Films of Andy Warhol.
J.J. Murphy. University of California Press, 2012.

Traducción del inglés de Francisco Algarín Navarro.