XCÈNTRIC 2018: GLACIARES Y MARINAS (3)

‘Commingled Containers’, de Stan Brakhage

Por Scott MacDonald



Durante el verano de 1997, Brakhage se enteró de que era posible que estuviera desarrollando un cáncer de próstata. (...) En la mayoría de sus películas más recientes, Brakhage parece estar interesado en proporcionar experiencias de luz, color y ritmo que en confirmar su sentido de la divinidad que reposa en la vida cotidiana, en la Luz codificada dentro de la luz que registra su cámara. En esas películas, parece menos interesado en dar pie a una discusión intelectual que en crear una sensación de asombro. (...) Durante los años inmediatamente anteriores al descubrimiento de su cáncer, Brakhage dejó de filmar imágenes, por razones económicas: la ruptura de su relación de más de treinta años con Jane Collum Brakhage, su segundo matrimonio con Marilyn Jull, la llegada de los niños, le hicieron dedicar sus siempre limitados ingresos al trabajo directo sobre película, un proceso mucho menos caro. (...)

Justo antes de su paso por el quirófano,  (...) Brakhage compró una cámara Bolex (...) Pensando que tenía que hacer una prueba antes de que la garantía de la cámara expirara, bajó a un riachuelo [en Boulder Creek] y, por alguna razón, sacó de la funda de la cámara varios tubos que había llevado durante más de veinte años (desde que su padre le compró su primera cámara), los unió a las lentes de la Bolex y procedió a filmar el arroyo:

«todo esto es bastante absurdo: si pretendes probar una cámara para ver si va bien, ¡no le pones varios tubos y colocas algo en la apertura! Supongo que fue un impulso. Por supuesto, todo esto era la expresión de cosas que llevaba por dentro: ¿de qué me servía probar la cámara de todos modos? Primero, piensas que no vas a volver a filmar; dos, seguramente vas a morirte, es lo que realmente pensaba. Pero también pensé: si vas a morirte, ¡qué importa si el registro de la luz es el adecuado!»1
Brakhage pasó horas filmando, no la superficie del agua –«que es como todas las susceptibilidades de lo cotidiano»-, sino esta sensación tan orgánica de estar en  «el mundo de una burbuja» que iba transformándose lentamente bajo la superficie –«como si hubiera algo espiritual en todo ello». La película resultante, Commingled Containers, quedó completada entre el momento en el que Brakhage se enteró de que el crecimiento de su próstata era cancerígeno y la extirpación de la misma, seguida del proceso de quimioterapia.

Commingled Containers es una breve película (en torno a los 2 minutos) que incluye tanto las imágenes que Brakhage filmó en Boulder Creek como algunos fragmentos de película pintada a mano –de color azul, como si el celuloide fuera la propia superficie del arroyo. La película comienza con un fragmento bastante difícil de montar (dos largos planos, de 8 y 14 segundos) del agua, luego hay un momento en el que se intercalan algunos fotogramas en los que vemos el agua filmada y el «agua» pintada, y luego, poco a poco, se va centrando en las burbujas bajo la superficie, transformándose con la luz, mostrando cada una en una duración mayor, en un montaje duracional (hacia el final de la película hay planos de 21 y 53 segundos). Estas imágenes de las burbujas son inevitablemente hermosas y sugestivas de la dimensión espiritual de la vida humana que se encuentra bajo la superficie de la experiencia cotidiana. Como emblema del estado mental de Brakhage en ese momento fundamental de su vida, las imágenes reflejan tanto su determinación de aprovechar el tiempo que le quede al máximo como su voluntad de descubrir en una auténtica limitación temporal y en la fricción de la descomposición (las burbujas son «el resultado de la fricción del aire en el agua») algo que va más allá de los límites del cine convencional, algo que trasciende la maquinaria que hemos utilizado para recrear la superficie de la experiencia –y para compartir los resultados con quienes estén dispuestos a observarla. En resumen, es una especie de oración de acción de gracias a la Luz que para Brakhage le hacía posible seguir adelante, al menos un poco más. El título de la película es una referencia a uno de los tipos de desechos reciclables en Boulder, y, evidentemente, una metáfora que funciona a varios niveles, el arroyo que vemos en la película, donde se mezcla el agua, el aire, las rocas...; la película, que mezcla y contiene dos maneras diferentes de mostrar el arroyo; y el propio Brakhage, cuyo cuerpo contenía/combinaba tejidos sanos y no sanos y algo más –algo que le llevó a «mezclarse» con Boulder Creek semi-sumergiendo sus lentes en el agua, como algo que está más allá de los límites físicos de los actos de percepción-, extendido/limitado, por encima de todo, por una máquina.

1 Brakhage, en una entrevista no publicada con el autor, 28 de octubre de 1988. En el 2001, Brakhage parece haberse recuperado de la operación; no queda ninguna señal de ese cáncer. Sin embargo, casi un año después de la operación, a finales de octubre de 1997, Brakhage le dijo a Kenny Berkowitz: «tengo un 50% de posibilidades de sobrevivir en los próximos dos años».

 

Traducción del inglés de Francisco Algarín Navarro.

Fragmento publicado originalmente en The Garden in the Machine,
University of California Press, Berkeley, Los Angeles, 2001.
Agradecemos a Scott MacDonald el habernos permitido
publicar este texto y contamos con su autorización para ello.