XCÈNTRIC 2017 (16): ACTOS SIN PALABRAS. LAIDA LERTXUNDI, THOM ANDERSEN, MORGAN FISHER

Sobre las tres primeras películas de Thom Andersen

por Thom Andersen y Francisco Algarín Navarro

Act Without Words, realizada a partir de la obra de Beckett del mismo título, es el primer filme de Thom Andersen. Filmada con una vieja Kodak en compañía de un equipo de estudiantes, este proyecto universitario establecía ya ciertos límites (cinco semanas de producción) y ciertas pautas de trabajo útiles en el futuro: 100 metros de película, el uso de una medida estándar impuesta por la universidad, que se convertirá en la unidad privilegiada en sus dos siguientes películas, Melting y Olivia’s Place. La primera, filmada a 3fps, muestra una acción que trascurriría en 90 minutos: el tiempo avanza ocho veces más deprisa de lo normal, pues un helado que se derrite en 6 minutos. Formando parte de esas películas realizadas a partir de una única idea, toma y plano (como Blues, de Larry Gottheim), Melting es el ejemplo por excelencia de la entropía. No interviniendo en lo filmado –la cuchara y la copa como única presencia humana–, pasamos de lo comestible fotografiado al desperdicio irrevocable.

Frente al montaje prohibido de Melting, el principio organizativo de Olivia’s Place parte de un storyboard fotográfico y trabaja el siguiente patrón: exterior->interior, izquierda->derecha, adelante->atrás. Filmada junto con otro estudiante de la USC, John Moore, usando película Kodak Ektacrhome MS 7256 de 16mm, determinación basada en la sensibilidad de la película a la luz natural disponible (al comienzo del filme, un rótulo indica la fecha y lugar exactos donde la película fue filmada). Olivia’s Place privilegia el documento, el impulso archivístico e incluso la naturaleza perecedera de las localizaciones elegidas, como en sus películas exteriores, pues en este caso, se trata de la mítica cafetería del mismo nombre, situada en Santa Mónica, que fue derruida seis años después. Aparte de las coordenadas geográficas y temporales, el texto del comienzo nos informa también sobre la canción que sonaba en ese momento en la jukebox («There Is Something on Your Mind») o la película que se emitía en la tele del local (Tokio Joe). Andersen terminó el montaje de Olivia’s Place con la ayuda de Morgan Fisher (también productor de Melting), a quien había conocido en la USC en el otoño de 1964. La relación entre ambos cineastas (Andersen participó en Production Footage, Production Stills, Cue Rolls y Standard Gauge, mientras que Fisher montó Eadweard Muybridge, Zoopraxographer) ejemplifica a la perfección una forma de ver el cine como acto colectivo.

Francisco Algarín Navarro a partir de una conversación por email con el cineasta el 16 de marzo de 2017.