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XCÈNTRIC 2010-2011 (11): VISIÓN TÁCTIL

Sobre el concepto de visión táctil

por Vanessa Agudo

Para esta sesión de Xcèntric se ha pensado como hilo conductor en este tipo de visión, una mirada que podemos encontrar en las tres proyecciones propuestas. La cámara se come los objetos, penetra en las texturas para captarlas, deforma y redirige la forma de mirar de manera que parece hacer resaltar el carácter material de lo que filma; de ahí “visión táctil”. El primer plano, el detallismo, tocar con la cámara; las pone en relación.




Sin embargo, encontramos muy diferentes intereses en cada una de ellas, en Kindering (Stan Brakhage) se nos muestra un ambiente doméstico transfigurado por la magia de la forma fílmica. Se pierden las reglas de la percepción y el captar el mundo conocido se convierte en excusa para proponer una nueva manera de ver. ¿Cómo se opera en este caso? Se juega con la forma, más que con la composición o el tiempo, en lo que incidirá más Leighton Pierce. Tengo que decir llegado este punto, que por su larga duración y carácter hipnótico, eclipsó un tanto a las otras dos. Volviendo a Brakhage, es un claro ejemplo de cómo crear a partir de lo cotidiano: lo que podría ser una home movie en cuanto a contenido pasa a ser una breve pero intensa pieza artística. El uso de los sonidos, algo inusual en el autor, junto a la visión en ocasiones deformada, el acercamiento de la cámara y los colores saturados nos transportan de manera inmediata al ojo nuevo que propone, un ojo que no se deja guiar por ninguna convención cinematográfica y que puede por ello acercarse al ojo infantil. Ese juego de niños que va creando sus propias normas mientras es experimentado y que aún no se ha dejado arrastrar por las leyes de la percepción. Atrapados en este espectro, nos lleva a querer oler esa naturaleza domesticada que encontramos en nuestro entorno, la pequeña parcela de jardín que Brakhage nos propone explorar, de forma que pueda ser de algún modo redescubierta.




Pierce se presenta como núcleo de la sesión. Su elemento central es el tiempo, y 50 Feet of String se asemeja a una composición musical. También establece una delimitación del espacio con el hilo que va mostrando, los ‘50 feet of string’, que marcan el campo visual de la pieza. La composición es creada, entre otras cosas, por el ritmo de enfoque desenfoque, acercarse a los objetos, de nuevo otra mirada que produce un efecto de hipnósis captando elementos de la vida cotidiana, la casa y los alrededores de esta casa. Es una constante en los films de los 90 de Pierce, esta proposición de nueva visión en torno a lo doméstico. Se puede leer una metáfora vital en el hecho de ir siguiendo este hilo que muestra; estamos dentro de un espacio y de un tiempo determinados; es la idea del propio cine la que planea sobre nuestras cabezas. A través del montaje y del curioso uso del cambio de enfoque al desenfoque de ritmo marcado, a modo de sístole y diástole, remite a la propia experiencia vital, tan marcada por el hecho de saber que el tiempo es limitado. Después, para intentar sacarnos de este trance, el plano se nos muestra ligeramente más abierto y humano (se muestra una mano que inevitablemente debe seguir este tiempo lineal); al ser el hilo cortado nuestro tiempo se acaba y termina la experiencia. Pero algo ha cambiado pues el fotograma ha quedado marcado antes de desaparecer.




Antes de comenzar el comentario, debo admitir que el recuerdo del corto de Robert Todd fue más débil en mí. Como ya he comentado, tras la absorbente experiencia estética en la que me sumergí con 50 Feet of String, se me hizo difícil retener en mi memoria el film de Todd. La belleza de las texturas refulge con toda su fuerza en Qualities of the Stone. Intentando suplir mi frágil memoria he recurrido a la página web del autor, y resumiré un poco lo que él mismo apunta sobre el film. Se trata de la tercera película de una serie acerca del “naturalismo urbano”, junto con Thunder y Evergreen. La piedra ha querido ser asociada al mineral, visto como común denominador entre lo orgánico y lo inórganico. La presencia de las lápidas cuajadas de lluvia nos remiten a esta idea, podemos sentir e incluso percibir la humedad tal como son mostradas. Hay una insistencia en mostrar a través del vidrio, filtro que transforma lo que es visto. También se ha querido plasmar, y diría que se ha logrado y con gran belleza, la interacción entre formas “artificiales” y “naturales”, el espacio físico entre lo orgánico y lo inórganico y el tiempo que comparten. Todo ello ligado por lazos emocionales... ¿Qué puede ser más propio al cine que captar los objetos en el tiempo? Todd hace una propuesta formal que nos hace partícipes de ese tiempo y nos liga a esa naturaleza presente tras el tamiz de la transformación a la que la somete el ser humano. «As stone can only exist that way once carved»1.


1. http://www.roberttoddfilms.com/qualities.htm.