XCÈNTRIC 2O ANIVERSARIO (8): SCENES FROM UNDER CHILDHOOD

‘Scenes from Under Childhood’

Por Marjorie Keller

Scenes from Under Childhood (Stan Brakhage, 1967-1970). Cortesía de The Estate of Stan Brakhage/Fred Camper

La película fundamental de Brakhage sobre el tema de la infancia es Scenes from under Childhood (1967-70). Sobre ella se ha escrito extensamente. Marie Nesthus, P. Adams Sitney, Fred Camper y Phoebe Cohen han elucidado la película para nosotros. Lo que nos interesa aquí sobre Scenes from under Childhood es el trabajo preparatorio teórico que subyace en la película y las ideas que se desprenden de ella, tanto en los escritos de Brakhage como en su cine. Scenes from under Childhood fue una obra que, tanto en su concepción como en su creación catalizó gran parte del pensamiento y del trabajo de Brakhage. La película procede directamente de The Art of Vision, proponiéndose como una exploración mayor sobre el origen de la visión y del significado a través de la visión, y funciona como bisagra para la realización de The Weir-Falcon Saga o Murder Psalm.

Brakhage escribió bastante sobre Scenes from under Childhood durante la concepción de la película y después de acabarla. Algunos de los aspectos que abordó en Metaphors on Vision están elaborados durante la época en que hizo esta película. De manera no articulada, con una visión sin perspectiva; con un sentido rico del color; el temor como función de la visión; y la continuidad de la vida en común entre los miembros de la familia; estos son algunos de los temas desarrollados en Scenes from under Childhood. El hecho de hacer la película parece que inspiró nuevas ideas sobre las similitudes entre los niños y los artistas para Brakhage. La película no sólo es una observación de la infancia, sino también un esfuerzo por recordar cómo era la infancia.

En un ensayo preparado para una conferencia sobre el cineasta Ken Jacobs, tres años después de acabar Scenes from under Childhood, Brakhage analizó varios aspectos de la película. Fue en el contexto de una conversación sobre las propias nociones de Jacobs de inocencia, la crianza de los niños y el cine. Una serie de cuestiones a las que Brakhage volvió a lo largo de su obra y que están presentes aquí. Todas ellas son relevantes para las películas que vendrán después de Scenes from under Childhood.

«Los impulsos que me llevaron a hacer Scenes from under Childhood, entre otros, son aquellos que específicamente reconocían las dificultades de la infancia. En este caso, filmo a los niños que me fueron dados para cuidarlos; evito llamarlos mis niños, porque no quiero poseerlos. Nacieron de Jane y de mí para cuidarlos; y me encontré intentando entender cómo era la lucha intensa y terrible de crecer... Quiero decir, para un niño, intentar distinguir simplemente dónde termina la pata de una mesa y dónde empieza el suelo es una agonía, dónde termina la mano y dónde empiezan la pata de la mesa y el suelo; la manera en que se separan las patas de la mesa, el pecho, los otros, es dolorosa, especialmente la experiencia de recoger una pelota. Los niños no entienden la gravedad tal y como nosotros nos hemos convencido de que la entendemos. Si recogen una pelota, ésta se despega del suelo, pero no del todo. Sigue estando pegada al suelo. Hay un peso. Los niños no saben dónde acaba la gravedad y dónde empieza lo material. Nosotros tampoco lo sabemos, no sabemos si podríamos llamar materia a la gravedad o no. Los niños saben que esto no se sabe y en este sentido son más inteligentes que los adultos, pero están aterrorizados continuamente. Empezamos con esta película, en la que yo mismo soy una metáfora emocional, en mi consideración de la infancia, incluso cuando ésta es vivida según los estándares convencionales, de manera “feliz”»1.

Lo que viene inmediatamente a la mente cuando leemos a Brakhage sobre los niños es lo similar que resultan estas ideas y el cine de Brakhage. Le «fueron dados» los niños para que los cuidara. Este rechazo a la posesión funciona de forma exactamente paralela a sus propias películas; habla de ellas como si «le fuera dado» hacerlas. Hay que apuntar algo a propósito de lo efímero de la revelación en los procesos creativos y en el cine en particular, que es la distancia o la diferencia entre lo que se ve a través de la cámara y lo que aparece en la película una vez se revela o se copian las bobinas montadas. Y, además, el nacimiento de los niños –donde el placer sexual produce un embrión que se revela, se forma una funda, y después de nueve meses el niño nace- parece un milagro fuera del control o de la posesión de los padres. Así, ni las películas ni los niños pueden ser controlados; son creados. Y mientras crecen, hasta que se valen por sus propios medios, están físicamente apegados y bajo la custodia legal de sus padres/creadores. El rechazo de Brakhage parece ser el resultado de haber crecido sabiendo que era un niño adoptado. Los dueños de esos cuerpos que le engendraron se desposeyeron de él. Fue dado a otros para que cuidaran de él. Rechazando la posesión de sus propias creaciones, Brakhage reconecta con el drama fundamental de su propia vida.

En una declaración autobiográfica realizada en 1975, Brakhage racionalizó el aspecto normativo de su propia infancia, desdeñando la fecha de su nacimiento y del nacimiento de los demás en tanto que algo imposible de conocer. 

«Puedo decir que nací en 1933, el 14 de enero. Uno haría bien en creerlo, pero la verdad es que no lo sé, porque me adoptaron poco después de haber nacido y mi certificado de nacimiento estaba lleno de mentiras para suavizar el hecho de que fuera un niño adoptado, todo ello dentro de un trasfondo hipócrita, con los nombres falsos de mis padres biológicos. No sé cuándo nací. En realidad, ¿quién lo sabe, quién estaba mirando el calendario cuando nació?»2.

Para Brakhage, puesto que la evidencia documental de su nacimiento había quedado alterada en algunos aspectos, esta evidencia resultaba inválida en todos los aspectos. Brakhage  plantea la  idea absurda de que el único conocimiento real podría venir de la conciencia del tiempo del calendario del recién nacido. La desconfianza hacia cualquiera que no fuera su propia experiencia sensorial está presente a lo largo de todo su cine. Es la cuestión central de muchas películas. Es la base de una dialéctica con la «convencionalidad», en la cual lo natural y lo culturalmente condicionado aparecen como oposiciones. La representación de su experiencia sensorial es la misión de sus trabajos sobre la infancia –volver a vivir con la conciencia mental de las implicaciones de lo que es visto, el espectro de su vida hasta el presente. Sitney relacionó los comentarios de Brakhage sobre Scenes from under Childhood con la autobiografía de Proust. En este sentido, Sitney escribe que «los niños forman un orden sincrónico con los estados de la diacronía del padre»3. Lo ve como una estrategia habitual en las autobiografías. Pero el colapso de la vida de sus hijos con su propia vida hace que emerjan cuestiones mayores, más allá de la estructura de la autobiografía. Scenes from under Childhood sólo puede ser llamada autobiográfica a la ligera. Uno entiende que Brakhage está tan preocupado por el cine como por la crianza de los niños cuando se pregunta en Metaphors on Vision: «¿Cuántos de nosotros luchamos siquiera para intentar entender profundamente a nuestros propios hijos?». Afirmando que le «fue dado» hacer tanto niños como películas, no puede separar una cosa de otra. No satisfecho con su propio crecimiento pasado, se renueva a sí mismo a través de sus hijos y de sus películas. Para él es fundamental establecer una distancia respecto a sí mismo para que los niños no queden contaminados por su experiencia, de manera que las películas puedan tomar la forma de verdaderos documentos, al contrario que su partida de nacimiento4. 

El centro de la cita de la carta a Ken Jacobs trata de la dificultad sensorial del pequeño para encontrar su camino en el mundo. Podría ser también el caso del cineasta que, habiendo conocido el cine en tanto que historia, intenta encontrar un sentido más allá de la narración. El énfasis de Brakhage en la «agonía» de la exploración del mundo físico es sólo una verdad parcial. Parece más evidente que los niños encuentran placer en sus primeras incursiones y experiencias5. Brakhage formuló bastante pronto el placer (o el interés) por el mundo de los niños y la metáfora para el artista en una carta a Jerome Hill, escrita en 1970, justo después de acabar Scenes from under Childhood:

«Hace poco me acordé de la nueva definición de Brakhage del Artista a raíz de una pregunta realizada por los alumnos de Ken Jacobs en Binghamton: “Es un niño dentro de un juego no competitivo [sic], anterior al simple intento de agotar las posibilidades de la excrecencia, de la misma forma que los niños de 1-2 años agotan las posibilidades del movimiento al flexionar los nudillos, dando toquecitos con los dedos, etc., en movimientos a menudo difícilmente simétricos pero con una simetría escondida en complejos movimientos de los dedos todavía orientados incesantemente hacia la realización del movimiento de cualquier forma concebible hasta que la mano ha quedado agotada: o, por formularlo de manera más simple, la creación de un Arte es simplemente el juego de los niños previo al deporte»6.

Para llegar al origen de su tipo de cine («Arte»), Brakhage volvió al comienzo de la infancia con la intención de encontrar un equivalente. Se propuso filmar los aspectos más diminutos de la vida. Eligió los temas de sus películas a partir de los movimientos más ligeros o de las manchas de luz y las actividades más cotidianas. Sin ninguna clase de prejuicio en cuanto a los contenidos más o menos dignos, propuso una forma de cine como vida intensificada. Lo utilizó «para agotar las posibilidades de la excrecencia».

1 Carta a Ken Jacobs, en torno a 1973, archivos de Brakhage, Anthology Film Archives, Nueva York.
2 Conferencia en la New York University, 23 de junio de 1975, transcrita por Gloria Forster, archivos de Brakhage, Anthology Film Archives, Nueva York. Pág. 6.
3 Sitney, P. A. Visionary Film. Pág. 422.
4 Se sabe que Brakhage mantenía una postura de rechazo hacia el cine documental. Ver Grossinger, R. (Ed.) «Interview with Stan Brakhage», en Earth Geography/Io 3, verano de 1972. Pág. 354.
5 Piaget, J. Play, Dreams and Imitation, capítulo 4 y passim.
6 Carta a Jerome Hill, 9 de diciembre de 1970, archivos de Brakhage, Anthology Film Archives, Nueva York.

Publicado originalmente en The Untutored Eye.
Childhood in the Films of Cocteau, Cornell, and Brakhage,
Associated University Presses: Cranbury, London, Mississauga, 1986.

Traducción del inglés de Francisco Algarín Navarro.