PUNTO DE VISTA 2018 (3): CORRESPONDENCIAS: PELÍCULAS COMO CARTAS. (nostalgia), DE HOLLIS FRAMPTON (1)

Notas sobre ‘(nostalgia)’

Por Hollis Frampton






El arte narrativo de la mayoría de los jóvenes es autobiográfico. Dado que he tenido poca experiencia narrativa, parecía razonable aceptar biografía como una convención, aunque dispusiese más bien de pocos datos.

Mi sujeto, esperando abyectamente que sea considerado un hombre de su tiempo, había practicado una modestia rigurosa durante una década o más. Así que fui obligado a examinar sus restos y sus vestigios, como un arqueólogo pasando el tamiz para aislar los fragmentos de una vasija.

Dado que hace tiempo él había sido yo, sabía exactamente dónde mirar. Deudas y documentos arbitrarios aparte, él había dejado algunas miles de fotografías fijas realizadas durante su formación en el arte que expongo. Ya que mis resultados iban a ser públicos, elegí una mera docena de estos ejemplares para examinar, dejando el resto para investigadores posteriores que serían doblemente afortunadas: primero en su sentimiento hacia su antagonista, y también en su intimidad con su trabajo.

Ya que todavía compartía algunas de sus aspiraciones, las fotografías que elegí me resultaban (a diferencia de aquellas que descarté) bastante vergonzosas. Así que decidí, humanamente, destruirlas (conservando los negativos, por supuesto, de cara a impredecibles necesidades futuras) quemándolas. ¡Mi película biográfica sería un documento de este acto compasivo!

Y, al mismo tiempo, al destruir las evidencias de este modo, desbarataría una imprevista disconformidad de la crítica.

En fin, para dar viveza a las circunstancias de un sujeto sin un particular interés general, determiné comentar las fotografías como si fuese en primera persona. Y, finalmente, para obviar cualquier posible confusión, decidí hacer leer mi guión a otra persona. Estando mi sujeto poco dispuesto, la narración fue generosamente leída por el Sr. Michael Snow, que ha estado familiarizado con mis propias actividades durante varios años, pero que ha sido bastante ignorante de las de aquel.

A la realización propiamente dicha de la película le perseguían los infortunios, así que, conservando eso cuidadosamente con el carácter de mi sujeto, al acumularse éstos, gané confianza. Un laboratorio de película rayó el original. En otro, los técnicos se tomaron muchas molestias en comentar las pobres cualidades técnicas de la banda de sonido.

Al final, cuando vi la película yo mismo, sentí que había hecho una efigie, al menos, de su vida de joven opaco, aunque yo no había arrastrado completamente su tristeza.

H.F.
Eaton, Nueva York
4 de abril, 1971

Publicado originalmente en Film Culture, nº 53–55, primavera 1972. Pág. 114.

Traducción del inglés de Francisco Algarín Navarro, Alberto Anglade,
Miguel Armas, Bruno Delgado y Jorge Suárez-Quiñones Rivas.