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Diario de rodaje de 'Moses und Aron' (V)

Por Danièle Huillet y Gregory Woods




Diario de trabajo. Por Gregory Woods. (Página derecha)

Domingo, 25 de agosto. Planos 18-33-48-38

Plano 18. Apertura de la tercera parte del primer acto. El título, blanco sobre negro: «Moisés y Aarón anuncian al pueblo el mensaje de Dios», es el plano 17, compases del 244 a 252. La joven, Eva Csapó, el joven, Roger Lucas, y el otro hombre, Richard Salter, cuenta cómo fue la travesía a pie de Aarón por el desierto en busca de Moisés. La cámara, en un ligero contrapicado, se acerca medianamente a Eva y realiza una panorámica hacia la izquierda, hacia Roger, y luego hacia Richard. Es el único plano en el que deben cantar y el primero en el que aparecen en la ópera. Eva y Richard han acabado con esto, y Roger volverá en una semana para cantar en el plano 60. Hace mucho calor y las moscas causan problemas en los micros y se empeñan en volar alrededor de Eva. Danièle intenta utilizar un producto contra los insectos15. Hacen 26 tomas.

El coro, mudo y mirando hacia él, se queda quieto al rodar el plano 33, mientras que Aarón, fuera de campo, realiza el milagro de la mano leprosa de Moisés. La cámara, en un ligero picado, los filma en plano medio, desde la izquierda. Durante la pausa de la comida, se sube la cámara a una torreta de tres plantas. En el plano 48, la única aparición del coro en el segundo acto, el coro se queda abajo, al pie de la torreta, dentro de las líneas que marcamos ayer. En este fuerte picado, compacto, debido a que el pueblo está en cólera, el coro gira su mirada desde Aarón hacia su izquierda, a los Antiguos que están frente a él: «¡Atáquenles, quémenlos, a los sacerdotes de este falso Dios!». Es el último registro del coro en su conjunto. Louis Hochet coloca los micros en dirección al sur y J.-M. lleva al coro al exterior y les hace entrar en el anfiteatro para registrar el sonido de su entrada, siguiendo el «ruido en la lejanía, acercándose rápido» del final del plano 45. Entran tres veces. Con esto, el plan de trabajo del coro está listo. J.-M. les da las gracias y se despide de ellos hasta el concierto de la ópera de Salzburgo, el 21 de octubre, que escuchará por la radio.

Luego bajamos la cámara y la colocamos en un contrapicado, en primer plano, filmado al sacerdote en un plano de tres cuartos de perfil. Plano 38. El coro, en off, reclama libertad y explota con la siguiente advertencia: «¡Insensatos! ¿Cómo nos va a alimentar en el desierto?». Después, J.-M. coloca los raíles para un travelling sobre Aarón en el plano 39. Sustituto a Aarón mientras que J.-M. discute sobre el ángulo de la cámara y el objetivo con Ugo y Saverio. Quiere empezar con Moisés y Aarón encuadrados en plano americano y seguir con un travelling hasta alcanzar un plano cerrado sobre Aarón; luego Aarón sale de campo hacia la izquierda para realizar el milagro del agua del Nilo, convertida en sangre.

Después de haber ordenado todo, dejamos a Hans-Peter en la iglesia y me dirijo a Avezzano a comer con Leo. Jean-Marie y Danièle vienen al restaurante y comen con nosotros. Danièle está rellenando las nóminas de los trabajadores relacionadas con esos 10 días. J.-M. explica algunos aspectos sobre la financiación de la película mediante los acuerdos con la O.R.T.F. en el caso de los músicos y la participación de las televisiones alemana, francesa e italiana. La mayor parte de la gente que está en el restaurante trabaja en la película, y hay una sensación general de alivio por haber acabado esta primera parte del rodaje. La belleza de ver la película que se está haciendo consiste en verla como un documental sobre los quince años de trabajo y de preparación que los Straub han transformado en la simplicidad de un concepto bien informado en cada plano, donde todo estaba ya previsto, registrado y ensayado, dejando que el acto de filmar se convirtiera en sí mismo en un documento sobre el trabajo que le ha precedido.

Carta de Schoenberg a Alban Berg, del 8-8-1931:

«Singularmente, trabajo de hecho de la misma manera: el texto sólo se considera acabado durante la composición, o muchas veces incluso después. Consigo resultados extraordinarios así. Naturalmente, y seguro que tú has hecho lo mismo, esto sólo es posible si previamente hemos hecho una representación muy exacta, y sí, el arte consiste en eso: ¡no sólo en mantener constantemente viva esta visión, sino también en reforzarla mediante el trabajo en los detalles, en enriquecerla, en desarrollarla!». 

Lunes, 26 de agosto. Planos 39-40

Pasamos toda la mañana trabajando en el plano 39. Moisés responde al sacerdote: «En el desierto, la pureza del pensamiento os alimentará…», y luego Aarón le interrumpe, cambiando sus palabras con el encadenamiento del milagro. La cámara, en plano medio sobre ellos, avanza en un travelling, hasta un plano más cerrado sobre Aarón que se mantiene en primer plano delante de la entrada del sur y sale de campo al final, por la izquierda. A las 13h el plano es gestorben.

Plano 40. El agua del Nilo se convierte en sangre. Plano cerrado sobre la jarra y las manos de Aarón tomado desde su izquierda. Todo se repite continuamente, hasta que la sangre, que Paolo ha conseguido en un matadero real, está realmente en la jarra. Aarón la coge con fuerza por las asas y la inclina, al escuchar la palabra «sangre» hasta que la sangre se vierte. Canta: «No, no se equivoca, ¡lo que está viendo en este momento es sangre! ¿Lo comprende?». Mientras tanto, el tiempo se ha vuelto gris y lluvioso. Dos tomas después, Aarón cambia de posición buscando otro lugar y la cámara se desplaza, pues el suelo que estaba delante de Aarón está manchado de sangre. Gunter Reich, que en ese momento está libre, sube a buscarme y hablamos mientras que reinstalan todo. Habla inglés con un acento bromista. Nacido en Silesia, debió marcharse por culpa de los nazis, por lo que creció en Israel. Comenzó a cantar como tenor, pero cuando se marchó a Alemania para estudiar, su profesor descubrió que su voz era la de un bajo-barítono. Canta en la ópera de Stuttgart. Le pregunto cómo se siente en un papel en el que sólo tiene que cantar 7 compases en toda la ópera (plano 16/17), en contraste con la extraordinaria presencia como tenor de Aarón. Me dice que la voz hablada de Schoenberg está anotada en la partitura con una mención específica en forma de cruces, y que debió responder mucho antes a la dirección de Gielen y a los comentarios de Bernard Rubensten que Louis Devos. Gestorben a las 17h., tras quince tomas.

Martes 27 de agosto. Planos 41-32-35-34

Plano 41- Esta vez Aarón vierte el «agua clara del Nilo». Es el último milagro de Aarón. La cámara se encuentra cerca, en un plano de perfil de Aarón desde la izquierda. Canta: «Pero el Todopoderoso os libera, tanto a vosotros como a vuestra sangre». El color en off canta: «¡Elegidos, elegidos!», lo cual viene de la banda de Viena y será mezclado más adelante con la voz de Aarón. Se deberá filmar la última escena del primer acto, puesto que el coro, al final, que canta «Dios Todopoderoso, te ofrecemos nuestras ofrendas y nuestro amor» debe volver con las dos panorámicas de Lúxor y de Asuán que J.-M. ha rodado en mayo (planos 42 y 43). El interludio de dos minutos y treinta segundos se corresponde con 42 compases: «¿Dónde está Moisés?», sobre la pantalla en negro, con el título: «Delante de la montaña de la Revelación», escrito en blanco (plano 44).

12h30. Plano 32. Contrapicado. La cámara, en plano medio sobre Moisés y Aarón. Aarón muestra la mano sana de Moisés y Moisés la coloca a la altura de su corazón. Plano 35. «¡Reconoceos en eso / Sin coraje / Enfermos / despreciados / esclavizados / perseguidos!». Plano 34. Un plano silencioso cerrado sobre la mano leprosa de Moisés. El coro canta en off mientras vemos este plano. Sin embargo, Hochet registra el sonido ambiente, pues Jean-Marie insiste en el «absoluto Ruhe» durante el rodaje. De 17 a 20 horas los contadini (campesinos) vienen a la iglesia para probarse sus vestidos para el plano 58. La simplicidad de estos vestidos acentúa la belleza primitiva de los rostros de estas personas que realizan un trabajo duro. Algunas mujeres deciden no hacerlo, Paolo pregunta también al contadino que vive en la granja que está junto a la iglesia, y a su mujer y a su madre, y todos aceptan.

Miércoles, 28 de agosto. Planos 46-49

Plano 46. Plano medio de los Antiguos. Los hombres del coro están colocados en tres filas, con el sacerdote delante, a la derecha, en plano. Jean-Marie los coloca y nosotros marcamos su posición con unos clavos. La Mitchell está colocada en lo alto de una torreta de dos plantas, dirigida hacia ellos. Jean-Marie utiliza el mirino (el visor) para decidir el objetivo. Danièle y él discuten de eso con Ugo y saverio. Los Antiguos cantan: «¡Escuche! ¡Escuche! ¡Demasiado tarde!». Mirando ligeramente hacia su derecha, para indicar a Aarón, y luego mirando justo hacia delante de ellos, para indicar que el coro se acerca. Plano 49. De nuevo con los Antiguos, como en el plano 46. «Aarón / ayúdanos / ¡cede!». La cámara realiza una panorámica hacia la izquierda buscando el perfil de Aarón, que se gira hacia el pueblo. Canta: «¡Pueblo de Israel! Te doy tus dioses / y tú a ellos: tal y como es tu deseo». Tras el ensayo general, el rodaje empieza a las 14h20. Devos no se encuentra bien, por lo que paramos a las 17h16.

Subimos a la iglesia y llevamos los cuatro trozos de polietileno instalados en un marco de madera que conforma el altar y el pedestal para el becerro de oro que está en la arena. El propio Jean-Marie escarba en la base del pedestal y lo colocamos en su sitio, lo reforzamos con piedras y lo fijamos con sus pesos. Antes de eso, montamos los tres trozos de la plataforma, que se encajan como una base, con cuatro escalones para el cubo, situado arriba, en el centro, que funciona como altar. Todo ello está pintado de un marrón idéntico al color propio de la mezcla de la tierra secada y de la paja que utilizaban los hebreos para fabricar ladrillos, que los Straub se dieron cuenta que aún se usaba en Alejandría17. El altar que fue fabricado en Cinecittà ha estado guardado en la iglesia hasta ahora. Después de colocarlo, se tapan los escalones para protegerlo de la lluvia, y lo fijamos contra el viento. A partir de ahora, Hans-Peter y yo nos repartimos la guardia durante la noche. Danièle nos da la vieja tienda de camping que utilizan desde 1954. Ayudo a Hans-Peter a montarla. Él elige quedarse abajo la primera noche. Yo duermo en la iglesia. Jean-Marie le pide que mire a qué hora aparece la luna encima del anfiteatro.



Notas sobre el diario de trabajo de G. Woods. Por Danièle Huillet (Página izquierda).

15 Antes del rodaje, Paolo había pedido a un hombre que viniera con una máquina sopladora que reexpande el insecticida, que tiene una función anti-mosquitos, alquilada a veces por las comunas. Pero Straub se niega a volver a realizar esto, pues le parece demasiado peligroso: estos insecticidas, dice, son un veneno violenten o, pues los animales pueden acercarse a comer yerba por las pendientes del anfiteatro y luego el veneno puede pasar a la leche, etc. Concuerdo con su opinión: por lo tanto, nos peleamos contra las moscas con un producto que utilizan los campistas, que se expande con un pañuelo, delicadamente, en el cuerpo de los actores o en la varilla o en la copa de los micros.

16 Tenemos que estar muy agradecidos a Aarón: es cierto que si ha cogido frío es su responsabilidad, porque a pesar de nuestras recomendaciones, se empeña a desvestirse apenas acaba la toma y se va a ensayar para la siguiente en la galería que se encuentra en una de las mitades del anfiteatro y que es mucho más fría que el calor que hace dentro: no podíamos tener otro resultado. Pero ese día, sabía que rodábamos el último plano con los 17 coristas y que si llegábamos a terminar ese plano ese día, ya no tendríamos ninguno más con ellos, salvo un plano sin él, el nº58, con los campesinos del pueblo, de manera que podrían irse enseguida a Viena (los coristas están esperando en Avezzano, dos días después de su último día de rodaje, así como los solistas y Gielen, con quien habíamos visto los rushes en el laboratorio para estar seguros de que se podían marchar, que no había ocurrido ninguna catástrofe en el laboratorio, que no había que volver a hacer nada con ellos).

Mientras que si no hubiéramos podido acabar ese día con ellos y con él, tendríamos que haber esperado a que pudiera cantar de nuevo con nuestros coristas y pagarles durante ese tiempo: por lo tanto, hizo un gran esfuerzo y, aunque nadie creía que fuera posible, llegamos a tiempo: la última toma completa de este plano, la veinteava, la que está en la película, ese momento en el que Aarón «traiciona», cede, es también la toma en la que sentimos con más fuerza el esfuerzo y la angustia del cantante. Esta «desgracia» nos sirvió, pues nunca habríamos conseguido algo así, ni habíamos pensado en conseguirlo, esta voz que está a punto de romperse, sin esta enfermedad y sin el valor y la voluntad de Devos. Una vez hecha la toma veinteava, el coro aplaude espontáneamente a Aarón; quiere ensayar un poco más, pues dice que «lo puede hacer mejor»: ensayamos tres veces más, pero su voz se rompe cada vez más, cada vez más rápido. Esta vez, se acabó, le llevamos al hotel enseguida. Gielen, Reich, Straub y yo nos rompemos la cabeza, pues sabemos el riesgo que ha corrido y que es posible que no pueda cantar durante meses…

17 No, no es en Alexandria: Alexandria se parece más a una ciudad del Mediterráneo, a una ciudad italiana, más pobre, más poblado, con huellas, también, de una arquitectura de estilo fascista. Vimos estos ladrillos, y cogimos uno para el Cine-Ars (!) de Cinecittà, que debía fabricar nuestro altar en polietileno (no consiguieron tenerlo preparado: menos mal que lo habíamos encargado con 18 meses de antelación, pues la crisis del petróleo había estallado y este subproducto del petróleo ya no se podía encontrar; cuando volvió a llegar a América, ¡el precio se había quintuplicado!), los vimos al borde del Nilo, entre Asuán y Lúxor, secándose al sol, como los milenarios, en una pequeña «fábrica» a un lado del pueblo.

Traducción del francés de Francisco Algarín Navarro.
Publicado originalmente en Cahiers du cinéma, nº 260-261,
octubre-noviembre, 1975.