ENTREVISTA CON JONATHAN CAOUETTE

Barómetro de empatía

por Miguel Blanco Hortas, Fernando Ganzo y Pablo García Canga

 


 

Jonathan Caouette se reúne con nosotros en una ruidosa cafetería de Gijón. La idea de la entrevista no le hace mucha gracia, pero se muestra entusiasta por conocernos al saber que algunos de nosotros habíamos visto el montaje de Walk Away Renee presentado en Cannes, que difiere del nuevo proyectado en Gijón. De forma muy modesta, parece inquieto por saber si nos han convencido los cambios. Así, empieza nuestra conversación.

Podemos decir que Tarnation era más «documental» en el modo en que se presenta al espectador, mientras que Walk Away Renee se asemeja más a una ficción, sobre todo mediante la filmación del viaje que realiza usted con su madre de Houston a Nueva York, filmado de forma objetiva y con varias cámaras. ¿Cómo se organizó la filmación de este viaje?

Fue muy sencillo en realidad. Simplemente tomé a un par de amigos y decidimos hacer el viaje de Texas a Nueva York filmándolo. Sabía que quería utilizar mucho material que conservaba en discos duros y que no quería perder, y pensé que una buena forma de hacerlo era yuxtaponerlo a la filmación del viaje.

¿Filmaban constantemente, hay, tal vez, momentos reconstruidos posteriormente para incluirlos en la película?

Hay algún momento puramente ficticio que fue rodado para la película, pero no quiero decir cuáles son. En realidad no son tan importantes…

¿Y sobre la utilización de varias cámaras, desde un punto de vista objetivo?

Fue un experimento, nada fue premeditado en ese sentido, ni teníamos ninguna noción previa de lo que estábamos haciendo.

La nueva generación, su hijo, da a la película un tono mucho más pacífico respecto a Tarnation, posiblemente la ausencia de su padre también tenga que ver …

En la versión de Cannes, ese aspecto de la película estaba negado. La estructura era más descarnada y me impedía incluir ciertas cosas. Me di cuenta de que no era la mejor de las opciones, de que me estaba pareciendo un reality, y me sentí muy contrariado. Volteé toda la estructura para poder incluir escenas más reales en la película, y que de ese modo no fuera una mera sucesión de roadtrip/montaje/roadtrip/montaje… Quería sin duda introducir esa luz de mi hijo, y que la película incluyese un tono de esperanza.

Se adapta perfectamente con la película, pues al fin y al cabo se trata de una película sobre generaciones que se suceden, y lo que pasa de una generación a la siguiente, y aquí sentimos como que algo se eleva de nuevo. Además, en esta versión obtenemos más una visión de retrato de Renee.

¿Ah sí? ¡Eso es bueno! Esa era la idea. Me pareció que el retrato y la caracterización de quién es Renee debían pesar más que la historia conductora.

El viaje astral se mantiene como algo muy intenso en la película en este nuevo montaje. El cortometraje All Flowers in Time parece una preparación de esta escena. Este lado de ciencia ficción, o fantástico, de sus películas, ¿puede ser visto como un viaje al subconsciente?

Es un poco la idea. Era una pseudo-reflexión o una metáfora de la idea de que la gente que sufre de enfermedades mentales tal vez viva en otro lugar, de que estén, literalmente, viviendo en otro lugar, y que es un lugar real. Creo firmemente que pasan muchas cosas bajo la superficie visible. Creo que eso está realmente sucediendo, ahora, que hay otra capa bajo esta que estamos viviendo en este momento.

¿Y cómo ha intentado mostrar ese «otro lado»?

No intenté profundizar excesivamente en ello. En realidad no disponía de suficiente tiempo ni dinero como para hacerlo de la forma en que probablemente hubiese querido hacerlo. Tomé la opción, que forma parte de una ideología bastante tradicional, de pasar por un agujero de gusano, deslizándonos hasta aparecer en otro lado, donde las cosas se ven de una forma impresionista, como embotadas en un viejo sueño. En la versión de Cannes era algo un poco más ambiguo, pero en esta queda más como un sueño, simplemente.

El cine es una magnífica herramienta para mostrar lo que no está en la superficie.

Como en cualquier documental, supongo, ahora mismo se puede hacer cualquier cosa cinematográficamente, siempre y cuando seas capaz de comunicar algo con claridad. Un documental hoy en día puede de pronto ser catapultado a algo narrativo, o a la emulación de algo narrativo. Para mí esto es el reemplazo posmoderno de algo que ya existía en los documentales tradicionales: digamos que estás viendo un documental sobre Ray Charles en el cual se te está narrando su vida en primera persona, pero sabes que es la voz de un actor interpretando a Ray Charles. Hay un elemento de verdad que se mantiene, pero a veces es necesario sintetizar ciertas cosas para ser evocativo. Creo que todo está permitido, siempre y cuando estés diciendo la verdad de una historia. Si no la estás diciendo, probablemente deberías señalarlo. Pero mientras estés contando de forma auténtica una historia real, puedes mutar todo lo que quieras para crear la historia.

Cuando se filma algo como enfermedades mentales o la relación con los asilos, asuntos delicados con una componente emocional muy fuerte, es muy fácil caer en el sentimentalismo. ¿Cómo lidió con esto? ¿Se impuso limites que no debía cruzar?

No, simplemente intento crear obras que puedan amablemente crear una empatía con la gente que sufre enfermedades mentales y eso, de una forma muy sencilla, recuerda también a la gente que todos vivimos y morimos. Es todo lo que quiero hacer.

¿Y respecto a la exhibición de uno mismo, de emociones íntimas y profundas? Es también muy fácil caer en el sentimentalismo…

Creo que la historia de mi madre es muy sentimental, y la música que empleo es realmente sentimental también. Pero no creo que mis circunstancias personales sean particularmente sentimentales. ¡Pero además es que me gusta lo sentimental! Estamos heredando un mundo lleno de apatía, donde la gente no se comprende mutuamente. Creo que es culpa de Internet, entre otras razones. Hay un grave problema, una gran desconexión entre la gente. Si la idea es hacer una película que involucra situaciones un tanto extremas, donde una persona tiene que hacerse cargo de otra, la conexión con la gente es una de las tareas fundamentales que hay que lograr.

Sí, pero en sus películas no nos sentimos empujados realmente, se nos propone empatizar, simplemente, y ese equilibrio nos asombra.

Creo que es algo que tiene mucho que ver con el montaje, también. Persistir durante un tiempo excesivo en ciertas cosas y de una cierta manera, por ejemplo, es algo a evitar. No se deben tomar las cosas demasiado en serio, tampoco, ni querer convertir nada en una cosa gigantesca. Hay que avanzar con cierta rapidez en la historia, si te detienes demasiado en la narración, en un impacto, o en un sentimiento, puedes entrar en un territorio donde el público se encuentre frente a un ejercicio de narcisismo. Y mi situación, la de mi familia, es el polo opuesto de eso.

Yo no hago estas películas para entretener a la gente, no las hago para convertirme en alguien famoso, no me gusta hablar con la prensa, no me gusta nada de todo esto. Hago películas para mí mismo, para poder evaluar la medida de empatía de la gente. Es como un barómetro de empatía. A veces me pregunto dónde estará la capacidad de empatía en el futuro, a qué nivel. Así que mi idea, al hacer estas películas, es, por decirlo de alguna manera: «Hey, mundo. ¿Todavía sientes? ¿Existe aún una empatía entre la gente o nos hemos vuelto todos unos putos cínicos?».

Hoy, Tarnation, no resonaría de la misma forma en que lo hizo en su momento. Porque, ahora, en 2011, la influencia de Youtube y la multiplicación de los medios de comunicación han creado una fisura. La asociación de texto, imágenes y música que propone Tarnation no sería recibida del mismo modo hoy en día. Vivimos en un mundo diferente a 2004. Me siento afortunado de haber hecho Tarnation antes de la inserción masiva de Youtube; nadie había visto realmente algo así. Incluso se habló de que con esa película se estaba inventando un nuevo lenguaje, cosa que yo nunca pretendí. A pesar de ello, era exactamente el momento preciso en el que todavía podía conducir una historia del modo en que quería hacerlo.

La razón por la que Walk Away Renee está vinculada a Tarnation es porque es literalmente una continuación, un plug: sencillamente es una conclusión. Decidí, pues, adoptar la misma estética, me parecía absolutamente necesario retomar algunos aspectos. Habría sido interesante el experimento de hacer tan sólo la road movie, con las circunstancias que involucra, y dejando la historia precedente para Tarnation, a la cual los espectadores siempre podrían acudir para comprenderla. Pero siete años han pasado y necesitaba completar todos los aspectos de la nueva película, que toda audiencia virtual pudiera recibirla sin sentirse presionada para ver también Tarnation. No quise desdeñar a los nuevos espectadores. De hecho, ahora mismo Tarnation ni siquiera es fácil de conseguir comercialmente. Pero ese era en principio el proyecto: que la road movie fuera un opulento extra del DVD de Tarnation. Finalmente se ha metamorfoseado en una película bastante complicada.

En realidad la película nos parece un cuerpo viviente, nos sorprende mucho ver una película hasta tal punto está llena de vida.

Sí, lo es. He visto muchas buenas películas aquí en Gijón. Estoy muy contento con lo que está pasando hoy en día en el cine. La gente está respondiendo a un montaje post-mtv muy frenético con una vérité extrema. Es algo que me apasiona, y mis nuevas películas narrativas tendrán mucho que ver con eso, explorar una vía sin música, casi sin montaje, tan sólo la verdad en su duración. Hacer películas así es un desafío para todo cineasta, es un método muy antiguo de hacer películas, y verlo regresar es muy emocionante.

Hace un par de años estuve en Polonia, en el festival New Horizons, y la selección era muy poderosa en ese sentido. Abundaban los planos fijos increíblemente dilatados, donde el personaje hace lo que tenga que hacer durante el tiempo necesario en una sola toma. Requiere mucha paciencia y meticulosidad para entrar en ello, pero logra tener una cualidad hipnótica impresionante. Es lo que me gustaría hacer.