LIFE WITHOUT PRINCIPLE (TO)

Una flor en el pecho : nuevos problemas de tipo griego

por Pablo García Canga

 



Se acababa Gijón y tuvo que llegar Johnnie To de tapado, en sección paralela y casi sin avisar, para recordarnos que el cine también podía ser esto, pasárselo pipa, y aprender, y llegar de tapado, sin avisar, llegar de tapado la película, los personajes, los gestos, los asuntos serios tratados con humor, el humor llegando de tapado en los momentos más terribles.

Tuvo que llegar Johnnie To y hacer su propia película sobre los problemas de tipo griego, su propia película sobre ese protagonista omnipresente de nuestras vidas que es el dinero, un dinero con dientes, como en el cartel de L’Argent de Bresson, un dinero que hunde y salva y vuelve a hundir vidas.

Tuvo que venir él a filmar un contador de billetes, una pantalla de ordenador, porcentajes que suben y bajan, cotizaciones de bolsa, el cubículo de un banco donde una empleada intenta desesperadamente vender productos bancarios de alto riesgo para no ser despedida, donde una señora busca la manera de ganar más dinero con sus ahorros repitiendo «lo entiendo perfectamente» sin saber que esa es la manera más rápida de no entender nada y de perderlo todo.

Destinos que se cruzan en Hong Kong bajo un cielo que anuncia tormenta, mientras los televisores anuncian el desplome de la bolsa y en algún lugar de Europa se reúnen jefes de estado para decidir si «salvan» o no a Grecia. (Es una película de Johnnie To sin un solo tiro pero en la que sale Papandreu.)

Destinos de náufragos económicos, de personajes desconcertados, sobrepasados por su presente. Personajes memorables. Y de lo más lo mejor, Pantera, un gangster de poca monta, casi un chico de los recados crecido, interpretado por Lau Ching Wan (nos quitamos el cráneo), con sus ojos parpadeantes y su manera de correr con pasos cortos por las calles de Hong Kong (también era esto un personaje, una manera de caminar o de correr, como el reuma de nuestro tío Jacinto), buscando dinero para salvar a viejos hermanos de armas.

No es una película colectiva –eso sería más bien la de Bonello– sino más bien coral, cada personaje intentando salvarse por su cuenta, sin comunidad que los acoja o les dé sentido, pero Pantera se resiste, Pantera es aquel que intenta recuperar la comunidad, que intenta comunicar a los unos con los otros, hacer circular el dinero no para él sino para ayudar.

Ver a Pantera intentando comprender cómo funciona la bolsa, intentando calcular las probabilidades como si fuese el bacará, ver cómo hace de la torpeza una astucia, ver cómo se agazapa en la parte de atrás de un coche con un cúter en la mano para intentar cometer un asesinato, verle buscando dinero para causas perdidas, hecho un Sísifo de la vida, verle pidiendo un puro en una tienda, vaciar un vaso de whisky de un trago ante un capo peligroso, mostrar el vaso vacío y eructar…

Escuchar a un hombre mayor, un personaje muy secundario, encerrado en un ascensor, un pobre hombre que, mientras deja escapar gas de una bombona, con un mechero en la mano, dispuesto a hacerse explotar, cuenta su vida a un policía, sus trabajos y sus días, su búsqueda de un lugar en la vida, ver su cansancio vital que poco a poco se combina con la intoxicación del gas…

Ver y escuchar tantas cosas. Es Life without principle una película de todos los instantes y de todas las ambiciones, retrato de un país y de una época, fábula moral sin moraleja, descripción de los circuitos del dinero, pero también thriller, comedia, cine popular… Una película donde la cuestión del estilo no se plantea, sustituida por una invención permanente de detalles, la película más atiborrada desde Film Socialismo.

Una película de Johnnie To donde el estilo no llama la atención es algo sorprendente, y sin embargo no deja de ser una película reconocible como suya. Si hay momentos memorables por el estilo, no eclipsan ni se subordinan a aquellos que lo son por los personajes o por la historia. Todos las formas de placer que procura la película participan del mismo flujo. Como la Holanda de Cruyff: todos atacan, todos defienden.

Como en Hitchcock, un plano de una máquina de contar billetes en marcha, o de una llave que abre o no un cajón donde están escondidos cinco millones, son memorables por sí mismos, pero sobre todo por cómo se integran en el conjunto. Ningún subrayado es decorativo, nada que no sea necesidad del relato y de la emoción. Porque en esta película Johnnie To va sobrado, todo le interesa, todo nos interesa.

(Y llegados a este punto, cuanto más pienso en esta película, cuanto más me gusta, más dudo de sus películas anteriores, que tanto me gustaban pero que en comparación me parecen artificiales. ¿Puede un cineasta hacerme dudar de sí mismo por haber hecho una película demasiado buena? ¿Se me está yendo la pinza?)

Mientras tanto, la bolsa se desploma, el cielo amenaza tormenta sobre Hong Kong, un gangster que fuma puros de etiqueta roja, luce un moderno corte de pelo y ha hecho fortuna con un negocio de apuestas en bolsa, escucha la radio y agoniza en su coche con una flor metálica clavada en el pecho. Poco antes le ha pedido a Pantera, que quería llevarlo al hospital, que le abandonase y corriese a apostar en bolsa el dinero que acaban de robar. Lo primero es lo primero. Con el poco aliento que le queda, alcanza a decir: «necesito un giro en mi vida».