CANNES 2013 (11): LES TROIS DÉSASTRES DE JEAN-LUC GODARD

Les trois désastres

Por Daniel Kasman

(Read the original version in English)


Godard en un festival de cine: una imposibilidad. Demasiadas imágenes, demasiados pensamientos, una cabalgata de chispazos, de igniciones, en buena medida pero por suerte no por completo subsumida en las películas que la rodean, las personas, las festividades. No le hacen justicia ni al artista ni a su obra, y de hecho la película, Les Trois désastres, una pequeña contribución al ómnibus 3x3D, nos devuelve el «favor», el insulto, disminuyendo todo lo que apareció antes y después de ella en Cannes.

¿Qué puedo decir sobre este magnífico ensayo, a la vez tan personal y tan técnico? El 3D es utilizado –un gesto, o quizá un experimento, o incluso un boceto, o un sketch en dirección a la próxima película en 3D de Godard, Adieu au langage– el 3D es implícito (el título: «Los tres desastres»), y además Godard muestra que siempre ha estado usando la perspectiva plana del medio, extendiendo las superficies planas de texto encima o debajo de las imágenes, o las imágenes sobre las imágenes. No, estas tres dimensiones son algo más: son tanto imágenes de Godard como imágenes públicas, como imágenes de trabajo, como imágenes personales. Son películas de Godard, fragmentos que se han visto; son su proceso, puesto que sus películas, cuando las vemos, son siempre una revelación del proceso, de la colisión del pensamiento, de los experimentos y de los riesgos en combinaciones y ecolocaciones sonoras; y son también personales, con su perro en 3D, con el propio bozal de Godard hecho añicos en la cámara, con las palabras de Anne-Marie Miéville y de él mismo, con sus ideas y sus preocupaciones.

De nuevo, sabemos, como debemos saberlo, que el cine en 3D no es un cine de volúmenes, sino de planos. De capas. Y Godard siempre ha trabajado con las capas. Pero como montajista, a diferencia del material en 3D utilizado en Les Trois désastres (Herzog, Final Destination 5, Paul W. S. Anderson, Fright Night), el volumen real con el que está trabajando Godard es cubista, se trata de la construcción de volúmenes por medio del corte, de la puesta en escena de los planos –de los pensamientos, de las imágenes– ensambladas en un espacio mental, en un espacio especulativo, en el cine en 3D como pensamiento.

Estructurada en tres partes, cada una de ellas comienza con una tirada de dados entre el azar y el destino, cambiando la perspectiva con cada tirada. No podría poner en pie cada una de las partes, pero las imágenes están relacionadas con la historia (muchas imágenes degradadas, casi nauseabundas en su aspecto pedregoso, con una textura de caracolas), con el cine, con la perspectiva (Bazin: «La perspectiva fue el pecado original de la pintura occidenta»l. El segundo: la técnica). Con la hegemonía digital. La cámara 3D de Godard, hecha a mano, consiste en dos pernos DSLR atornillados uno al lado del otro. Una cámara hecha a mano en 3D que se gira de cara a un espejo. Una cámara hecha a mano en 3D intentando revelar una cámara de 3D de cara a un espejo. Material en vídeo casero del perro de Godard en otoño, en 3D, por supuesto, sobresaliendo el animal, amistosamente, de un plano de hojas doradas. (Más tarde, en la banda de sonido, un perro escucha a unos cachorros hablando).

No hablando francés me perdí en el mar de palabras, a menudo superponiéndose entre sí, como si se tratara de un matorral de murmuros y citas, de provocaciones y de ataduras. Una de ellas me viene a la mente: vemos un edificio en tres dimensiones hasta que colapsa, y entonces lo vemos en dos dimensiones (y en Hiroshima: un grupo de personas planeando en segundo plano, mientras sus sombras quedan condenadas a las paredes). Un nombre: Frege. Dados-estrellas, las constelaciones del destino, la colección de imágenes. «Mutaciones casuales» –algunas de aquellas que hemos en muchas películas de Godard anteriores se han oído antes–. Autores con un ojo: Ford, Lang, Ray. ¿Dónde están De Toth y Walsh, ambos con un ojo, que han filmado en 3D? «Los humanos lo hacen todo menos contar la historia de lo que han hecho». (¿Es por esto, por tanto, por lo que Godard siempre vuelve en sus películas a sus propias películas?). Que la revolución digital es la instalación de una dictadura; y puedo añadir que este es mi primer festival de Cannes en el que no he visto ni una sola película en cine. Todas las películas que vi en el festival en 2013 se proyectaron en digital.

Los extractos de las imágenes ya sólo parecen artefactos, en lugar de citas; Histoire(s) du cinéma es citada a lo largo del filme, pero quizá uno de los desastres consiste en que ahora las viejas películas ya no son sugerencias y alusiones, sino sólo documentos arqueológicos, pruebas de repuesto, extrañas grabaciones. Especialmente las películas y las fotografías.

Como podrán deducir: vi un poco, entendí menos, deseé entender más. Ninguna otra obra me dio tanto y me dejó tan jadeante, tan abrumado por tantas cosas, pero aún no saciado, deseando –necesitando– volver a verla, una lectura más, sólo un poco, una vez más, una conversación después (por desgracia, Godard no está a la vista), algo, cualquier cosa, tanto para retener como para expandir la experiencia. Era una burla, pero una burla sobre la que podía reflexionar. Y de este modo, me daría tiempo para prepararme para el próximo adiós, ese en 3D.

 

Traducción del inglés de Francisco Algarín Navarro

CINEMAsuisse: Jean-Luc Godard – Quod Erat Demonstrandum


3X3D
Semaine de la critique 
PORTUGAL. 2013. 70’
Director: Jean-Luc Godard, Peter Greenaway, Edgar Pêra
Guión: Jean-Luc Godard, Peter Greenaway, Edgar Pêra
Fotografía: Reinier Van Bruemen, Luís Branquinho
Montaje: Raphaël Lefèvre
Sonido: Pedro Adamastor, Pedro Marinho
Música: Marco Robino
Intérpretes: Miguel Monteiro, Nuno Melo, Jorge Prendas, Leonor Keil, Ângela Marques, Keith Davis