BAFICI 2011 (5): O SOMMA LUCE, DE JEAN-MARIE STRAUB

Giorgio Passerone: dos encuentros con el público

Por Alfonso Camacho


o somma luce giorgio passerone

PROYECCIÓN nº 1

La película que van a ver a continuación, O somma luce, de Jean-Marie Straub, es su primera película en alta definición, y esto es significativo porque siempre se habla de Straub como un artesano del cine. Esta película es una pradera en el paraíso, y no hay paraíso sin pasar por el desierto. Porque el paraíso es un desierto poblado, aquí y ahora. Y común.

El trabajo nos llevó mucho tiempo y paciencia. Straub dice que no sabemos ver, y es difícil abrir los ojos. Es difícil no diferenciar entre un hombre que recita un poema, un insecto, una piedra o la transformación de la luz. Esa es la riqueza terrible y común de la tierra.

La película se filmó en la Toscana, en un lugar donde Jean-Marie Straub había filmado algunas de sus útlimas películas. En un espacio de 150 metros cuadrados de superficie. Es la geología, la materialidad de ese lugar, de la tierra, lo que hace sobresalir el tiempo y produce la separación de la imagen visual y la imagen sonora.

Dante inventa una lengua extranjera en su propia lengua. En Toscana, cuando vieron la película dijeron: «¡pero si es un Dante comunista!». Es un comunismo por venir, nada de realismo socialista…

Fueron seis meses de ensayo para conseguir un actor sin psicología, sin intención. Se filmaron 22 tomas por plano. Contando con que estar sentado sobre la máquina agrícola de hierro fue un verdadero infierno.

La música que escuchamos al comienzo de la película es la grabación original de la primera presentación de Edgar Varèse tras su regreso a Francia, en 1954, después de haber estado exiliado en Estados Unidos. La gente del Théâtre des Champs-Élysées comenzó a insultarle, estaban muy enojados con lo que escuchaban. Estos insultos pueden escucharse en la grabación. Varèse decía que esta música era una especie de fantasmagoría dantesca. Straub no conocía este comentario de Varèse: es la intuición del artesano (digo artesano y no artista, porque para Straub el artista solo mira su ombligo).

Straub suele trabajar con actores no profesionales en sus películas. Yo no soy actor: me eligió porque escribí un libro sobre Dante. Sobre el libro, Straub me dijo: «no lo entiendo, pero me gusta». ¡He ahí el encuentro! ¡El azar!

Recuerden ustedes, espectadores argentinos, que en Othon (1969) hubo actores que recitaron los versos alejandrinos con acento argentino. El ritmo de los tercetos de Dante fluye como el agua y la roca del Río de la Plata. El ritmo fluye y a la vez se detiene.


o somma luce giorgio passerone


PROYECCIÓN nº 2

El texto del film es el último canto del Paraíso, a partir del momento en que ya no hay ninguna figura. Solo queda una materialidad de la palabra que procede de la geología material de la tierra: la imagen visual y la imagen sonora.

Cuando Edgard Varèse vuelve a Francia en 1954 tras su exilio en Estados Unidos, tiene lugar la presentación a nivel mundial de su obra Déserts en el Théâtre des Champs-Élysées, dirigida por Hermann Scherchen. Fue un escándalo increíble, comparable al de Stravinsky en 1914. Ustedes han escuchado sonidos industriales de la ciudad a partir del minuto cuatro de esta grabación: es la primera composición que emplea sonidos procedentes de una banda magnética, alternados con la música instrumental dodecafónica. El público empieza a gritar: «¡Cabrones! ¡Panda de cabrones!», y al día siguiente la crítica pide la silla eléctrica para Varèse. El músico sufrió mucho por esta reacción y dijo que ese desierto era una forma de fantasmagoría dantesca, el infierno de nuestro siglo. Straub no conocía esta frase de Varèse, pero tuvo la intuición de situarlo junto a Dante. El infierno y el paraíso están entrelazados. El purgatorio es nuestro tiempo.

Yo no soy actor. Soy profesor en la universidad. Escribí un libro sobre Dante titulado Dante cartographie de la vie que le gustó a Jean-Marie, aunque él decía que no entendía nada. Le sugerí que después de Corneille, Hölderlin, Brecht, Vittorini, Pavese, Fortini, Kafka, tenía que trabajar con Dante. Él dijo que lo que le interesaba de Dante eran los campesinos que en Italia lo recitaban de memoria. Ahí surgió el encuentro. Todas las películas de Straub nacen del azar, del azar del encuentro. El azar hay que empujarlo para que salga. Fueron seis meses de ensayos.

El actor “straubiano” cita, no recita. Citar quiere decir salir de toda psicología, de toda intención. Sobre la no intención: el último plano. Para cada plano se filmaron 24 ó 25 tomas, para ver, escuchar la variación atmosférica, la variación de la infinita belleza del mundo que no solemos ver. En el último plano, como decía, se trataba de continuar la acción una vez terminaba de citar el texto. Es una cuestión de respiración. A su vez es un momento muy cómico. El gesto con el puño no estaba previsto, si bien todos los movimientos están muy estructurados. Yo estaba contento con esto, porque los campesinos de la Toscana, cuando vieron O somma luce, dijeron que era un Dante comunista. Por esa razón hicimos otra toma.

Hay dos versiones de esta película. La segunda no tiene subtítulos.

Volviendo al último plano: en esa segunda toma el gesto era ya algo voluntario: Straub se quedó con la primera. Es el lado no-metódico del trabajo de Straub. Artesano, no artista, porque para Straub el artista solo se complace con su ombligo.


ESOS BREVES ENCUENTROS CON ELLOS

Público: Usted hablaba antes precisamente del último plano. Me llamó la atención que algo que evoca cierto movimiento en todo el último canto del Paraíso, ese «no poder agarrar la cuadratura del círculo», para poder gozar en la comprensión de ese algo que está viendo, evocando la imagen, de esa efigie en la cual él se ve reflejado, contrasta con la fijeza del último plano.

GP: Straub dice que en su película nunca hay planos fijos. Hay que ver lo que hay en el plano.

Público: Pero justamente en esta postura, en la que se le ve inflado, hinchado, hay algo que contrasta con ese movimiento de «le soleil et les étoiles» («el sol y las estrellas»). Parece que no acompañara el texto dantesco con su cuerpo.

GP : Es un texto considerado como el más alto de la literatura europea. Y es un texto dramático, que hace sentir que la vida es algo terrible y bello a la vez. Y no hay diferencia entre el actor, los árboles, la máquina agrícola, la vibración del aire, la transformación del sonido en el aire… Todo es un bloque. El hombre no es el centro del universo.



Encuentros registrados por Alfonso Camacho en Buenos Aires, a lo largo de los dos diálogos con el público tras las proyecciones de O somma luce, de Jean-Marie Straub, los días 16 y 17 de abril de 2011.

Agradecimientos a Jazmín Carballo