BAFICI'09: ODE (Kelly Reichardt, 1999)

El puente Tallahatchie

por Mara A.

En 1967, Bobbie Gentry popularizó una canción escrita por ella, Ode to Billy Joe, que se convirtió en una especie de leyenda, y quizás lo que no saben aquellos que conozcan la canción es que su letra está sacada de un episodio de la vida personal de Bobbie Gentry. Años después, el novelista Herman Raucher, amigo personal de la cantante, se inspiró en ella y adaptó esta canción en una novela poniendo de su cosecha y dando una explicación al misterio que surgía de la canción.

Ode (1999) es una nueva reinvención de esta historia, en este caso apoyada en la novela de Herman Raucher, y dirigida por Kelly Reichardt, que consigue crear una pequeña y gran película de apenas cincuenta minutos que es capaz de atrapar la esencia de lo que es el primer amor de una forma que pocas veces he visto en cine: Terrence Malick lo consigue con su Malas tierras (1973), Elia Kazan también lo conseguía en Esplendor en la hierba (1961) y Roy Andersson con A Swedish Love Story (1970) y con Ode, Kelly Reichardt también llega a ese altísimo nivel apenas en un suspiro que se pasa volando.

«Esta es una historia tan antigua como la tarta de manzana. Una chica americana de un pequeño pueblo americano. Y como la mayoría de las chicas de esa edad, Bobbie Lee sólo tiene a un chico en la cabeza...»

Así empieza la voz en off mientras contemplamos a una adolescente vestida de uniforme escolar volviendo a casa caminando después de las clases; no sabemos nada de ella pero en cuanto llega al jardín de casa recibe una noticia relacionada con Billy Joe, un chico al que parece conocer, una noticia que a nosotros como espectadores nos deja casi indiferentes al igual que a los padres de ella, pero no a ella según la expresión de su cara. A continuación Bobbie Lee retrocede en sus recuerdos y durante los siguientes 48 minutos se sucede un maravilloso y mágico flashback: su relación secreta con Billy Joe, sus encuentros junto al río, sus conversaciones y el lazo que va surgiendo entre ellos. El único conflicto que parecen tener estos adolescentes es el hecho de tener que verse a escondidas debido a la estricta familia de Bobbie Lee, su padre, un pastor baptista, le tiene prohibido a su hija verse con chicos a menos que pertenezcan a su circulo, y sin embargo, el conflicto inicial, quizás algo banal, revierte en algo mas complejo y que hace trizas de alguna forma el mundo de ambos.

A simple vista, es la típica historia del primer amor pero la grandeza de ciertos autores está en dotar de originalidad historias manidas, de dar tanta personalidad y tanta autenticidad a estas historias mil veces contadas, que parece que fuera la primera vez que se cuentan. Kelly Reichardt filma este mediometraje en super 8, confundiéndose con la naturaleza e integrándose en ella, controlando la luz natural y los sonidos de la tierra como nadie, con su cámara siempre a cierta distancia, filmando casi sin querer el fascinante paisaje que aflora en el delta del Mississippi, oteando tras las ramas de los árboles como si le diera pudor molestar a sus personajes e invadir su intimidad, pero cuando la cámara de la Reichardt se acerca, lo hace de la forma mas honesta posible: el naturalismo que destila cada fotograma, y el fluir de cada una de las conversaciones de estos chicos es quizás lo más emocionante de esta película. La relación que tiene esta cineasta con la naturaleza y con su entorno convirtiendo el paisaje en el que se mueven sus personajes en un personaje más, es quizás uno de los detalles mas gratificantes de su forma de narrar. Y gratificante es también el apoyo que cuenta Kelly Reichardt en la música de Will Oldham y el tema de Yo la tengo Dreaming, piezas que van encajando a la perfección en el todo el conjunto de la obra.

Y como en un circulo que se tiene que cerrar, cuando llega el final de esta película y vuelve a repetirse la escena inicial, la llegada a casa caminando de esta adolescente y vuelven a darle la noticia del principio. Misma escena repetida, pero ya es una escena que no puede dejarnos indiferentes como al principio, porque ahora sí conocemos a Billy Joe, y tenemos la misma capacidad para emocionarnos que Bobbie Lee y nos sentimos tan impactados como ella. Esta es la grandeza de Ode, Kelly Reichardt consigue llevar al espectador a su terreno en apenas cincuenta minutos, sin estridencias, sin alboroto, como de puntillas, con un lirismo arrebatador.


ODE (Kelly Reichardt, 1999) se proyecta los días 26, 28 de marzo y 2 de abril de 2009. La programación íntegra del BAFICI'09 se puede consultar aquí.