BAFICI'09: CORTOMETRAJES DE MIGUEL GOMES

De lo experimental a lo lúdico

por Manuel Praena Segovia

El verdadero cineasta, como ocurre en las otras artes, es aquel que no se conforma con el lenguaje heredado sino que se bate con sus costuras, ya sea para ampliar lo decible o simplemente para (tratar de) decir mejor. Una tarea necesaria: limpiar el lenguaje de lugares comunes, romper la falsa adecuación entre lenguaje y realidad para recoger lo esencial y darle nueva luz. En la obra de Miguel Gomes, que por segunda vez se presenta en el BAFICI —esta vez con una retrospectiva de toda su obra—, vemos apuntada esta tarea.

Hay un elemento común a sus largometrajes y cortometrajes: una convergencia entre lo experimental y lo lúdico, polos hacia los que tiende el cine de Gomes, y que hace inevitable no relacionarlo con dos pilares del cine portugués como João César Monteiro y Manoel de Oliveira, autores en los que el rigor formal convive con el sentido del humor y la ironía más mordaz.

Si en Entretanto (1999) se trata de que hablen los cuerpos de adolescentes callados, en trance de encontrarse, con Inventário de Natal (2000) Gomes conjuga un registro cercano a lo documental con un tratamiento creativo de la música y la filmación del Belén —que convierte en viviente— para lograr un cortometraje de gran belleza y lleno de vida gracias a esos niños que toman la casa familiar, ahuyentando el mundo de los adultos y su lenguaje muerto que parece intentar penetrar sin suerte con el discurso de Navidad del Presidente en la televisión.

En 31 (2001) de nuevo los cuerpos vuelven a tomar la pantalla de forma decisiva, aunque conformando un relato más rico y complejo que Entretanto, que por momentos transita por algunos de los lugares más gastados del cine de autor. La caída del régimen de Salazar y la violencia de la sociedad de clases son reconducidas al mundo de Oz, a través del viaje de dos jóvenes de vuelta a casa. En Kalkitos (2002), sin embargo, el objetivo parece ser más modesto. Partiendo de una historia muy sencilla —niños de diez años con apariencia de treinta que no tienen con quien jugar—, Gomes desarrolla la película en torno al concepto del juego. A través de las alteraciones de la imagen, la banda sonora, la sustitución de la palabra por una jerga monosilábica («pa-pa-pa») y el uso de intertítulos, todo el cortometraje acaba convirtiéndose en un juego que es jugado según sus propias reglas.

En Cântico das criaturas (2006) destaca su construcción a partir de muy diversos materiales: un comienzo próximo al videoclip, una recreación de carácter teatral sobre un escenario de cartón pintado sobre la vida de San Francisco de Asís y el uso de imágenes de archivo con música y voz en off para dar la palabra a esa naturaleza amada por el Santo, a su tendencia infinita a la reproducción y la muerte. En esta búsqueda de distintos materiales para hacer cine, no es de extrañar la obra Pre-Evolution Soccer’s One Minute Dance After a Golden Goal in the Master League (2004) en la que Gomes conforma una coreografía de personajes digitales a través de la apropiación de elementos no pensados para hacer cine: las repeticiones de un gol en el videojuego Iss Pro-Evolution Soccer.

En estos seis cortometrajes están apuntados muchos de los aspectos que el director portugués ha ido desarrollando en sus largometrajes A cara que mereces (2004) y Aquele querido mês de Agosto (2008). Frente a los usos habituales del cortometraje como carta de presentación frente a la industria y el interés excesivo hacia lo caligráfico que esto conlleva, para Gomes parece ser más un espacio abierto a la experimentación, para trabajar con diversos materiales y registros alejados de aquellos considerados como nobles y, en definitiva, para seguir buscando horizontes hacia los que dirigir su cine.


El BAFICI'09 programa una retrospectiva completa de Miguel Gomes. La programación íntegra del BAFICI'09 se puede consultar aquí.