BAFICI'09: EL BRAU BLAU (Daniel V. Villamediana, 2008)

El ritual y la acción

por Daniel V. Villamediana

Declaraciones recogidas en el Festival Internacional de Cine de Gijón 2008, filmadas por Miguel Blanco Hortas y transcritas por Francisco Algarín Navarro

Una película de acción

Conocía ya el lugar, había filmado algunas cosas y los alrededores. Y luego la idea de la técnica como un fin en sí mismo, como un camino espiritual son los ingredientes con los que construí la película. Son los mínimos ingredientes con los que se puede construir una película prácticamente, porque no tiene diálogos, y a pesar de ello es una película de acción, aunque probablemente no lo veáis así, pero yo la considero una película de acción, no sólo dramática sino de acción, siempre ocurre algo. Quería huir en cierto modo de las películas de vacíos continuos, de tiempos muertos, aunque tiene alguno, pero en general todo plano tiene un significado y todo gesto lleva hacia otro gesto, incluso hay relaciones paralelas entre distintos planos hasta que se produce la gran performance, la gran danza final, donde vemos todo su ritual, el ritual personal que lleva a cabo a su propia manera. Es una película muy alejada donde he inventado toda la técnica de entrenamiento. Es algo que surge de mi imaginación. Es una técnica que tiene un carácter escultórico, porque va construyendo cosas, objetos, desde los cuernos hasta la bala de paja, los espacios que transforma.

El plano en el que torea en la penumbra remite por ejemplo a su propia soledad, a la lejanía, practicando solo, en casa. Vemos el plano desde una cierta distancia. Está filmado desde varios metros para potenciar esta idea de que da igual donde esté, tanto desde un exterior como en el interior de la casa, simplemente está sumido en su propia mismidad, que es la que va potenciando a lo largo de la película. A medida que avanza la película esta mismidad es más intensa. Llega un momento en el que el propio capote —que llamábamos “capotín” durante el rodaje— se le aparece una mañana, reclamando los propios objetos, que cobran vida dentro de la película. Es un plano bastante estético, quizá demasiado.

Los toros, el Ampurdán y los festivales

Evidentemente hay un símil con el regreso de José Tomás a las plazas. En Barcelona no fue un acto casual, sino que fue un acto polémico y pensado. Y en ese aspecto a mí también me interesaba la idea, aparte de porque vivía en Cataluña, de filmar en Cataluña y en catalán, lo cual era una provocación en sí misma, pero que hablaba justamente del renacimiento del toro y del toreo en un lugar donde se está pretendiendo evitarlo, y convertirla en una ciudad antitaurina, y eso era verdaderamente polémico. Y luego estaba la idea de filmar en un lugar tan ajeno a ello como el Ampurdán: no es lo mismo que filmar en el Sur, lo que sería caer en los tópicos habituales respecto al toreo, y esa era la gracia. Por ejemplo, un plano como el del torero en la carretera fue muy divertido, pues en la vida habían visto un capote en esa parte de España. Parar los coches sin permiso ni nada por el estilo, y plantar a un tipo con un capote o andando con un estoque por el campo resultaba bastante provocador, y al final la película ha potenciado este lado excéntrico e irreal. Eso provoca que aunque la película tenga aspectos de documental, en todo momento los vaya huyendo gracias a esta irrealidad y esta excentricidad.

La gracia de la película es que puede gustar tanto a antitaurinos como a taurinos, evidentemente. En Locarno no hubo grandes repercusiones. Estoy bastante contento con la respuesta de los vieneses, con una hora cada día de debate, donde verdaderamente se vio que la idea les había llegado, porque se puede abstraer de la idea de los toros. En esencia la película habla de muchas cosas, como decía antes del proceso de creación, o de cómo se convierte en una obsesión. Y por otro lado está una idea que me gusta mucho, un poco por el lado más autobiográfico, que es la idea de cuando uno es pequeño y se imagina su propio mundo, utilizando los objetos que tiene alrededor, los objetos de la naturaleza para construir su propio espacio. En ese aspecto tiene elementos que puede conectar con cualquier tipo de público. En los festivales en los que ha estado no ha habido problemas.

Toros inventados

El toro azul remite a dos elementos. Uno es un toro inventado, un toro azul, por lo tanto un toro imposible, y por otro lado remite a un plano de la película que vemos después del título, donde aparece un cielo azul que representa un poco al toro, al toro que está en todas partes, al toro con el que tiene que lidiar el torero. Por otro lado también es una referencia cinéfila, que aunque no me gustan y de hecho no hay ninguna en general, esta me gustaba en concreto, porque remite a un personaje, el nieto de Oliveira, Ricardo Trepa, que sale en bastantes de sus películas, como El principio de la incertidumbre o Espelho mágico, que se llama “El toro azul”, y de hecho se parece físicamente a Víctor, a mi primo. Lo que nunca quiero es transformar las referencias en imágenes.

Círculos circundantes

En mi caso como he tenido una tendencia creativa previa a la crítica a través de la escritura, y la crítica para mí ha sido algo tardío, a partir de los 17 ó 18 años, en ese aspecto tenía mi mundo propio, lo cual creo que es algo muy importante. El problema de muchos cinéfilos, o críticos que pasan al cine, es que su mundo parte solo de lo que han visto, lo cual suele ser un poco desastroso, porque da lugar a una mezcolanza infructuosa de distintas películas, de lo que cual muchos ejemplos. Sin embargo, si uno posee un mundo interior más o menos rico, y propio, luego surge en la película, evidentemente filtrado a través de una serie de directores y de influencias que evidentemente las tiene: unas pueden ser más ocultas y otras menos. Pero cuando me lancé a rodar tenía un cierto instinto con la cámara, puesto que al fin y al cabo es también una película de búsqueda, en el sentido de que la forma en la que llegan las cosas, como la construcción del ruedo, no es algo que estuviera previsto, como tampoco el plano final, que es algo que nos encontramos en un momento muy bello, uno de los pocos momentos épicos que uno puede tener durante un rodaje. El mejor plano de la película, y para mí el más importante, puesto que dura once minutos, fue encontrado así de repente, y llegó como un imprevisto. Es algo que convierte en grande la labor del cine. No lo digo por la película, sino por la realización, la belleza de la realización. El encontrar cosas que no están previstas. Es algo que te aleja completamente de la crítica y de tus influencias, te aleja inmediatamente, estás dentro de un mundo de encuentros continuos. Si tienes un buen punto de partida —que en este caso era la idea del torero sin toro— como camino de perfección, y unos elementos sólidos, que eran mi primo, su cuerpo, el lugar, de todo esto al final puede salir algo. Las influencias se quedan por un lado, claro que las hay, pero no son el germen.

En el plano final necesitaba más distanciarme frente a los planos de aprendizaje, puesto que la función del tiempo interno y externo era verdaderamente fundamental. Ese plano dura igual que una corrida en una plaza de toros. Cuando un torero mata a un toro dura entre diez y quince minutos, y en este caso el plano dura once minutos. No se podía romper el tiempo ni la visión, la visión era la del espectador. En este caso el espectador es la naturaleza. De hecho es muy sutil, pero el sonido a veces sube como si fueran aplausos cuando él se detiene, en una intervención. Está rodeado, circundado. Toda la película es un gran círculo. Y luego otro gran círculo que construye él. Entonces, nosotros tenemos el punto de vista del espectador en esa secuencia. Por lo tanto no quería interrumpirlo, y no quería romper la duración del plano. Cuando vi el plano por el objetivo, y vi que funcionaba, cualquier detalle de ese tipo hubiera roto completamente la concepción del plano y de la propia película.

Youtubadas

Respecto a los videos que colgué en YouTube, no lo considero al mismo nivel que la película. El propio elemento promueve a eso. Hacer cosas cortas, más o menos bellas, de material reciclado. Es un material aparte, que en tal caso, a lo mejor un día, teniendo más colecciones, podrían formar parte de una película sobre un coleccionista o una instalación, pero que no tienen mayor interés. Verdaderamente la obra tiene un peso mucho más singular, como un cortometraje que hice anteriormente llamado Espacio público, que se proyectó en Gijón hace unos años, un ejercicio de reflexión. El resto son youtubadas que pueden divertir o no.

Filosofía de rodaje, filosofía de exhibición

Fueron nueve días de rodaje, está filmada en mini-DV. No tengo vistas a kinescopar. El rodaje costó 1300 euros, la película luego ha costado más dinero, porque hay que trabajar el sonido, hacer copias... El presupuesto sería otro. De repente gastar 20.000 ó 30.000 euros en pasar a 35mm hubiera sido un absurdo, justamente hago video digital pensando en una producción de video digital. Pasarlo a 35mm. hubiera sido una traición en varios sentidos: por un lado el coste, por otro el propio formato. Pasarla a un grano que no había concebido no me parece adecuado. Es como pasar de óleo a acuarela o al revés. No me habría funcionado. Incluso en los festivales en los que ha estado, estando en secciones oficiales, no era necesario pasarlo a 35mm, y para estrenarlo en 3 ó 4 salas se podía hacer en video. De todos modos no hubiera conseguido tampoco dinero para hacerlo. Hay que mantener una filosofía de rodaje luego también en la exhibición, aunque los cines no estén preparados para ello, porque en la mayoría de los cines se proyecta en DVD, lo cual es un desastre al pasar de BETACAM digital a la compresión en DVD, donde se pierde más calidad, que tampoco le sobra.


EL BRAU BLAU (Daniel V. Villamediana, 2008) se proyecta los días 26, 27 y 29 de marzo de 2009. La programación íntegra del BAFICI'09 se puede consultar aquí.