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ACONTECIMIENTOS 2012

Jacques Aumont

(Lire la version originale en français)

Gebo et l'ombre (Manoel de Oliveira, 2012)

2012 tal y como lo he visto

Para empezar, las películas estrenadas que me han gustado o que me han impresionado, en todo caso las que siguen en mi memoria en marzo de 2013. Sin ningún orden, ni siquiera cronológico o alfabético:

Le Havre (Kaurismäki). Arranca con problemas, en un estilo muy pobre y que hace que temamos el populismo «cine francés años 30», pero poco a poco se instala en un ritmo sobrio e irónico a la vez, que hace que la historia conmueva finalmente. Historia no de la sociedad y de política, sino de santidad y de milagro: es para mí.

Take Shelter. Buenos actores, rara elección del naturalismo para un americano (y logro en este sentido: esta comunidad enraizada en el protestantismo es realmente creíble), momentos pesadillescos bastante bien filmados, sensacionales. Una pena que el final sea tan previsible.

Holy Motors. Asombrosa. Me identifico al cien por cien con Carax en pijama.

Girimunho. Bello descubrimiento (que le debo a mi amigo Michel Marie, que desde Brasil, donde vive, me recomendó esta película): sentido del encuadre, montaje seco, personajes atractivos, un documental absorbente que es también una hermosa película de ficción.

Vous n’avez encore rien vu. La mejor sorpresa del año para mí. Las películas de Resnais, desde hace varios años, me hacían bostezar (por lo que las evitaba): contra todo pronóstico (en todo caso, en mi caso), es una hermosa película, muy conmovedora, que me crea muchas sensaciones. Verdaderamente, los actores (Arditi-Azéma sobre todo) están en las últimas, pero esta reflexión humorística sobre la muerte es verdaderamente sorprendente. Y por una vez las astucias formales del padre Resnais son divertidas y bienvenidas.

In Another Country, un poco enredosa, pero muy divertida, as usual. No es el mejor Hong, ciertamente, pero aún así, es irresistible.

Twixt. Me gustan mucho –es mi parte reinvindicada de mal gusto– las últimas películas de Coppola, y esta es divertida y –uf, menos mal– sin pretensiones.

O Gebo e a Sombra, de la que me sorprenden sus trazos comunes con Resnais: trouppe de actores ancianos (Claudia Cardinale, irreconocible, Jeanne Moreau, Lonsdale), obra de teatro sobre la fascinación por la muerte. No es la mejor de Oliveira, pero sí impresionante, como todas las películas de este cineasta sobre el teatro: planificación puramente teatral, y, sin embargo, cinematográfica.

Wrong: primera película de Dupieux que veo, y que me ha llevado a descubrir las otras. Me gusta mucho este universo alocados, peculiares, divertidos y fin. Un tono en el cine cómico que me resulta nuevo, al menos para mí: me gusta que se mantenga una impresión de inteligencia. Elegante.

Estoy lejos de haberlo visto todo, deben faltar películas importantes, pero añado dos, que no me han gustado mucho, pero que me han interesado por dos razones muy diferentes: Rengaine y Tabu.

La primera, filmada con un teléfono móvil y un presupuesto de dos duros, es el centésimo refrito de Romeo y Julieta, puesta al gusto del día de forma caricaturesca y esquemática (una Beurette enamorada de un Renoi, y el hermano mayor, Beur, que no soporta esta relación, lo hace de una Feuj…), pero a la que no le falta vitalidad y, sobre todo, muestra de una vez por todas que no es indispensable gastarse fortunas para hacer películas. La película se estrenó más o menos en el mismo momento en el que estalló la polémica sobre el salario desorbitado de los actores franceses, lo que fue bastante sano.

La segunda ha sido, para mí, una de esas películas sintomáticas del estado de la crítica del que surgen ejemplos constantemente. Es una película astuta, hecha por alguien astuto que ha comprendido perfectamente cómo entrar en juego (y que, seamos justos, cuenta con los medios para su proyecto, especialmente un cierto control de su técnica, incluyendo también el guión). Pero en mi opinión, está totalmente vacía: es un proyecto puramente formal destinado a impresionar a los críticos siempre impresionables, que necesitan un buen objeto cada semana, concentrando todo su trabajo en este resultado (obtenido, en todo caso, en la crítica francesa). No hay ni la sombra de una emoción real, ni en la pantalla ni en los personajes (ni en mí). Poco más o menos encuentro todo lo que detesto: la pretensión, incluso la arrogancia, la inteligencia mal empleada, el cinismo. (Voy a hacer muchos amigos).

El principio de estos best of es temible: mi año 2012 ha sido, también, el del descubrimiento de películas más antiguas que no había visto, y que a veces me han emocionado (Five, por ejemplo, o Hors Satan, o Les Fantômes de l’hôpital –todas ellas descrubrimientos mayores para mí–). Felizmente, puedo mencionar gracias a la Cinémathèque Française las retrospectivas dedicadas a Oliveira y a Naomi Kawase. Oliveira, no es un gran descubrimiento, ya sabía que me encantaba y que le admiraba, desde siempre, o casi. Pero había algunas películas que no había visto (A Divina Comedia, Acto de Primavera…), e incluso algunas de las que no me acordaba bien (Bénilde ou a Virgem-Mae, soberbia en su relación con el teatro y en su decorado). A Kawase la conocía mucho menos bien, y me ha apasionado, incluso en sus fracasos (y hay bastantes), pues el proyecto conjunto es admirable. Poco después se pudo ver en Arte (y quizá se estrenó, pero la vi en la tele) Trace, que señala su regreso al mundo autobiográfico, la más convincente, en mi opinión.

Y luego, he leído. Pero sobre cine pocas cosas realmente memorables. El gran libro de Raymond Bellour, por supuesto, La Querelle des dispositifs, con el que me siento tan de acuerdo que es algo casi incómodo. Los hermosos capítulos sobre Pasolini y Wang Bing en Peuples exposés, peuples figurants de Georges Didi-Huberman. Como tanto uno como otro son amigos, no es muy original que me gusten sus trabajos, pero tanto mejor, me han enseñado mucho –y a menudo me han impresionado–. El libro de Diane Arnaud, Changements de têtes, cuyo tema, por sí mismo, merece al menos un rodeo (un viaje), muestra un conocimiento del cine bastante sorprendente. Y los que olvido (perdón). Y como se ha convertido en actualidad, puedo admitir que a comienzos de 2012 leí Cloud Atlas, sin tener la menor idea de que podría convertirse en una película (es casi impensable leyendo la novela, y todavía no he visto el Wachowski).

Y luego, con la copa bien alta, tengo derecho a decirlo: en 2012 he publicado también dos libros que me gustan (no siempre el caso, pues en general, cuando sale el libro, ya estamos hartos). Le Montreur d’ombre, un ensayo sobre estética, y Que reste-t-il du cinéma ?, un ensayo sobre política, tanto uno como otro editados por Vrin. Decididamente, un buen año.


Traducción del francés de Francisco Algarín Navarro



Jacques Aumont (Francia) es profesor de cine en la Universidad París 3 - Sorbonne Nouvelle y en el EHESS (París). Como crítico, ha colaborado en diversas publicaciones (Cahiers du Cinéma, Cinéma) y es autor de numerosos libros sobre estética del cine (Du visage au cinéma, Montage Eisenstein, Amnésies, L’Œil interminable, etc.)