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ACONTECIMIENTOS 2011

Marcos Uzal

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Les Chants de Mandrin (Rabah Ameur-Zaïmeche, 2011)


Antes de dar paso a mi lista de diez películas debo precisar que este año me he perdido muchas cosas, lo que quizás explique el aspecto un poco convencional de mi selección (ninguna pelicula descubierta en un festival o fuera del circuito clásico de distribución). Por esa razón me ha parecido importante de añadir algunos comentarios. Sin embargo, ciertas ausencias son voluntarias (Hellman, Cavalier, Malick...), siendo la más dolorosa Un été brûlant de Philippe Garrel : cineasta adorado (sin duda más que Almodovar o Sofia Coppola) pero película fallida. Entre otras, siento no haber visto How Do You Know, Mafrouza y las dos películas del año de Hong Sangsoo.

Les chants de Mandrin (Rabah Ameur-Zaïmeche)
En un cine francés agobiado por herencias que producen generalmente clichés y efectos pirotécnicos (La Guerre est déclarée, como caso ejemplar), aquí está una película profundamente libertaria donde nada está dado por hecho, donde todo se inventa ante nuestros ojos. Se trata de mostrar las cosas en el momento en que se hacen, en la alegría de su fabricación, en la frescura de su devenir: un libro, una barricada, una película.

Restless (Gus Van Sant)
Película de un tacto extraordinario, donde la realización está al servicio de los actores y de los personajes, sin querer epatar al espectador. Lo que me emociona no son solamente los hechos sino sobre todo la dignidad y la delicadeza con las cuales son vividos y mirados: rechazo de la piedad tanto como de un optimismo bobo. Tan conmovedor como una canción de Nick Drake.

A Dangerous Method (David Cronenberg)
El dominio de su arte al cual ha llegado Cronenberg es lo contrario del virtuosismo: se manifiesta en cada gesto y cada detalle con tal sutileza que algunos se han quejado de no haber reconocido el cineasta en la película. Cada plano me asombra, por la manera de mantener a los actores, por la presencia activa de los objetos, y por el constante sentimiento de que este mundo falsamente tranquilo está constantemente amenazado por una violencia, una locura, una inquietante extrañeza.

La piel que habito (Pedro Almodovar)
Generalmente, Almodóvar me parece un cineasta sobrestimado, y, de repente, me encanta la película con la que ha suscitado más perplejidad en Francia. En el fondo es normal, porque nos muestra el lado oscuro de su cine: el grotesco que hace tanta gracia habitualmente se concentra aquí en un personaje espantoso (el Tigre) mientras que el cineasta se quita su propia mascara en un autorretrato negro. Muestra crudamente que la transexualidad es el secreto de su cine: el poder absoluto de manipular los relatos y los personajes hasta darles una vuelta total. Lo que otras veces parecía tan ligero es de repente terrible.

Somewhere (Sofia Coppola)
Pensé en Blow-Up por una forma comparable de hacer deambular al personaje en un universo aséptico con una mezcla de inquietud y de fascinación. Se añade aquí una ironía que aporta un humor singular a la película; esta ironía sin desprecio funciona sobre el constante desfase entre la realidad de los cuerpos y la falsedad del mundo en que se mueven. El conmovedor rostro de Elle Fanning me recuerda la fotogenia de actrices de los setenta: Laurie Bird, Sissy Spacek. La escena donde prepara el desayuno es un momento de gracia.

Essential Killing (Jerzy Skolimowski)
El mismo Skolimowski considera esta película como perfecta. Tiene razón: está hecha de un trazo implacable, en el cual esa dimensión tan física llega a una forma de abstracción. Me deja pasmado. Pero tengo una preferencia por las películas que «respiran por sus defectos» como decía Truffaut: Moonlighting o Four Nights With Anna, por ejemplo. Por lo demás, Skolimowski es uno de los mas grandes desde hace cincuenta años.

Habemus papam (Nanni Moretti)
Lamento un poco ciertas convenciones propias a las ultimas películas de Moretti (¿Por qué tanta música empalagosa ?), pero se trata sobre todo de una gran película sobre el rechazo del poder, de la madurez, y sobre la inanidad de toda competición. La sequedad de la secuencia final contradice a los que piensan que Moretti se ha sosegado: ese silencio es de una fuerza ensordecedora.

O Estranho Caso de Angelica (Manoel de Oliveira)
No sé ya qué puedo decir en unas pocas frases de esta maravillosa película vista hace más de un año... (Me permitiré solo remitir, a los que estén interesados, a mi texto de Trafic n°78).

Y, para terminar, dos excelentes westerns, subestimados, y casi opuestos, pero que tienen en común la exploración de un camino singular en la historia y la geografía del cine norteamericano:
True Grit (Joel et Ethan Coen)
La dernière piste (Kelly Reichardt)

Quiero añadir una extraordinaria película centenaria, que descubrí este año: Zweimal gelebt de Max Mack (1912).