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ACONTECIMIENTOS 2011

Marie-Claude Treilhou

(Lire la version originale française)

Complet 6 pièces, (Pascale Bodet, 2011)



Un año centrado en Afganistán. Acompañar a jóvenes cineastas para realizar películas documentales con los Talleres Varan.

Descubrir en Kaboul, y después en París, en la sombra y la luz de la pantalla, y no lo bastante en el exterior, aquello que recubre ese vocablo, «Afganistán», la considerable distancia que se abre entre la representación y la ausencia de representación de este país: la guerra de las imágenes.

Temor por ellos que ya no saben donde están, atrapados entre mil guerras verdaderas y mil espejismos, mil mitologías que les sobrepasan, que les acechan, les desplazan, les exilian, les quiebran en mil pedazos, terrores, vértigos. En el centro de esos seres, una poesía viva, un fervor y un respeto, un sentido sagrado aun profano que nosotros hemos perdido, un poderoso apetito artístico.

Ni teatro ni cines, sólo decenas de cadenas y de televisiones por cable que sueltan Hollywood-Bollywood y una cadena nacional que hace todos sus esfuerzos por parecerse a TF1. Algunos «eventos» en el Instituto Goethe o en el Institut Français, «representaciones culturales» de las que se ocupan los ejércitos que se encuentran a sólo dos pasos. Una inmensa y digna miseria, por todas partes, bajo la lluvia de dólares o de euros.

En esta confusión, en la que Occidente y el resto del mundo se condenan, atacar, obstinarse en luchar contra el flujo, la dirigente voz en off acompañada de ilustraciones, las montañas utilitarias; intentar trabajar en esa posición voladiza, volver a los fundamentos del «cinéma direct», que no es un fin en sí, sino un recurso básico y primordial, pasaje al acto cinematográfico que viene a dar juego, complejidad y poesía. Subversión, quizás, cuando el estilo y el sentido se mezclan para reanimar lo imaginario.

Y ver jóvenes brotes surgiendo, en esos surcos del infierno. Animarlos a convertirse en aquello que son.

Regreso al país natal.

Redescubrir a Pagnol gracias a Bodet/Bozon en «La Dernière Major» en Beaubourg, extasiarme ante tanto poder, tanta lucidez, tanta libertad, tanta perspicacia social, poética, política. ¿Quién, hoy, se encuentra en un grado tal de imbricación, en su sociedad, su país, su región? Abbas Kiarostami sin duda, a menudo los iraníes. ¿Y después? ¿Cómo trasladar los grandes desgarros de la época en su acelerada complejidad, deslocalizada sin cese, errática? Los jóvenes cineastas tienen mucha faena por hacer, y dura, me digo a mi misma.

Bozon señala, como un topógrafo, las últimas palabras, las últimas imágenes de los caídos de la luna que poblaron en el margen, aún recientemente, un cine de los tiempos en que la industria todavía se divertía con ellos, se alimentaba de ellos para renovarse, de esos pequeños artesanos de los tenderetes, hoy relegados al rango de parásitos de los cuales se puede pasar. El dominio del nuevo mundo está bien protegido. Pasar entre las mallas de esa red tiene algo de prodigioso. De hecho Pagnol tampoco «pasa» ya, ya está descalificado.

Algunas salidas del tiesto, como Complet 6 pièces, de Pascale Bodet ; como el Biette de Pierre Léon, como Le Havre, de Kaurismäki, que nos entregan naturalismos de todos los orgínenes y nos entreabren las puertas del viento y la poesía, desgraciados y felices a la vez; como el Duch, le maître des forges de l’enfer, de Rithy Pahn, que nos coge por las solapas y no nos suelta ya con sus punzantes y estrictas preguntas: ¿Y yo, qué habría hecho? ¿Qué haré?

Traducido del francés por Fernando Ganzo