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ACONTECIMIENTOS 2011

Fred Camper

(Read the original English version)

Eniaios (Gregory J. Markopoulos, 1948-1990)


No he visto muchas nuevas películas, por lo que al comienzo pensé que no debería presentar ningún tipo de lista. Si su película favorita de 2011 no está aquí, ésto se debe probablemente a que no la he visto. Pero en 2011 vi, por primera vez, algunas partes de lo que ahora llamo la mejor película de la historia, Eniaios, de Gregory J. Markopoulos.

Hecha principalmente en los años 80, pero no impresa en absoluto hasta la pasada década, y únicamente impresa en una pequeña parte, esta obra expansiva consistirá finalmente en 22 «Orders» con una duración de 80 horas. Rara vez se ha proyectado fuera del festival The Temenos en Grecia. En 2011, tuve la buena suerte de ver Order V en el Museum of the Moving Image en Nueva York, y Order II y la porción Genius de Order III en Chicago.

Para nadie es una película. No se parece a nada que haya visto nunca. No sólo es silente, sin una «narrativa» tal y como se entiende habitualmente, sino que durante la mayor parte del metraje la pantalla está por completo en negro, o, a veces, por completo en blanco. Sin embargo, aún así, aunque la apertura de Order V está constituida únicamente de negros o blancos, trabajando con los materiales más básicos del cine, Markopoulos desarrolla un palpable sentido de la arquitectura, sus ritmos temporalmente dinámicos de algún modo construyen también una sensación de presencias eternas. Flashes muy breves de imágenes, minúsculas fracciones de un segundo, se introducen de forma gradual. Pronto aparecen ráfagas más largas, y de repente parece como si el cine estuviera naciendo, incluso como si estuviéramos viendo la primera película real. Todo el cine se ha apropiado de la literatura, del teatro, de la música, de la pintura y de la fotografía, mientras que aquí ha sido despojado, hasta el punto de que la frase de Markopoulos sobre su propia obra y la de su colega y compañero Robert Beavers, «cine como cine», parece manifiestamente correcta. Uno siente las influencias de las otras artes, seguramente, pero influencias y préstamos no son en absoluto lo mismo. El efecto final recuerda la ligereza y la permanencia de un tempo clásico al aire libre, a la vez abierto al viento y situado fuera del tiempo.

Más secciones de Eniaios serán proyectadas a comienzos de este verano, en Grecia.

He visto otros cinco grandes trabajos, o grupos de grandes trabajos, también en 2011.

Kyle Canterbury ha continuado haciendo videos increíbles. Mientras que en sus primeros trabajos, algunos hechos relativamente rápido, se ocupó de los ritmos del tubo de rayos catódicos, recientemente su cuidadoso montaje de imágenes reconocibles ha dado lugar a una serie de arquitecturas sutiles y complejas que parecen estar montándose y desmontándose al mismo tiempo.

Ernie Gehr continúa abriendo caminos en el video digital. Quedé especialmente impresionado con Mist, ya que una toma con cámara estática de nueve minutos parece estar vibrando con cambios tan extremos como los del montaje eisensteiniano –¿o es todo ésto una ilusión?

Don´t Go Breaking My Heart de Johnnie To es una comedia romántica que puede parecer de tono ligero al comienzo, como sucedía como con su película Sparrow, pero la «ligereza» es poética, etérea, sugestiva; las imágenes de la película se extienden, se expande, y también se disuelven en la nada.

En los últimos años, Jake Barningham ha estado realizando videos originales que, como los de su amigo Kyle Canterbury (cuya obra era una inspiración temprana), no se parecen a ningunos otros. Utilizando imágenes de baja resolución, incorporando con audacia artefactos en video, monta imágenes que parecen estar triturándose unas contra las otras, colisionándose y, después, elevándose.

En su primer largometraje tras muchos años, también Monte Hellman ha vuelto al video, y su Road to Nowhere es una obra tan hermética como austera, tan repleta de esa desesperación extenuante como cualquiera de sus mejores películas.

Junto a estos trabajos, todos vistos (y algunos sólo acabados) en 2011, a comienzos de 2012 han llegado una serie de películas rara vez vistas del maestro japonés Mikio Naruse, en la University of Chicago´s Doc Films, co-programada por Kyle Canterbury y Edo Choi, en copias excelentes cedidas gracias a la Japan Foundation. Es fácil pasar por alto la grandeza de Naruse al comienzo, como hice yo, ya que su obra no es «personal» o «autoexpresiva», incluso en la medida en que podrían serlo las de Kenji Mizoguchi. Por el contrario, se sitúa cerca de las virutas de pintura, o de los frisos esculturales, forjando una imaginería sucesiva a través del tiempo de una forma que se abre a un mundo más amplio que Naruse presenta con un desinterés suave, del cual que ningún otro cineasta es capaz.


Traducido del inglés por Francisco Algarín Navarro