CANNES 2015 (5): AS MIL E UMA NOITES. VOLUME 1: O INQUIETO, de Miguel Gomes

'As Mil e uma Noites. Volume 1: O Inquieto'

Por Daniel Kasman

 


As Mil e uma Noites. Volumen 1: O Inquieto (Miguel Gomes, 2015)

 

Seguía esperando que llegara una verdadera auténtica película a Cannes, una expectativa y una esperanza hacia una película realmente sorprendente, lo cual es sin duda una actitud terrible si uno piensa en este festival y en el cine en general. (Pero cuando compartí con desaliento estas ideas con un amigo que suele venir a Cannes, me respondió que esta esperanza es lo que le hace volver, y me preguntó: sin ella, de hecho, ¿para qué vamos al cine?). Con esta necesidad desesperada que me invadía el cuarto día, sentí que la primera de las tres películas del director portugués de Tabu, Miguel Gomes, proyectada en la Quinzaine des Réalisateurs, la trilogía As Mil e uma Noites, me estaba dando un justo escarmiento. No es una gran película, pero, sintiéndome avergonzado por estos pensamientos, creo que es el tipo de película que necesitaba, una lección que me lleva a no esperar obras maestras, o la perfección, y que probaba que el cine es permeable y que sus bellezas y sus defectos pueden ofrecer fugas. Algunos cineastas se esfuerzan por bloquear la entrada del exterior en su película, por dominarla y perfeccionarla. Miguel Gomes no lo hace y permite que el mundo entre en su película y que su forma de filmar entre en el mundo.

Volume 1: O Inquieto no es perfecta y su director lo sabe. Que el cuento que esconde en su interior es mucho más inteligente que la estructura superficial de The Grand Budapest Hotel queda claro desde el primer momento: quizá esta película es una adaptación de Las mil y una noches, una versión moderna de los cuentos de Scheherezade, o, como la película sugiere maravillosamente, quizá esté hecha de las historias que el propio Gomes narra a su disgustado equipo, molestos porque ha huido de la producción, tal y como él mismo nos lo cuenta en la voz en off, los conflictos del privilegio. De hecho, O Inquieto es una película muy privilegiada, rodada en 16mm y 35mm con el director de fotografía de Apichatpong Weerasethakul, tomándose el lujo de combinar el documental con la ficción en el tipo de película que más está de moda en los festivales, la «película híbrida». Así que comenzamos con material documental de la clausura de unos importantes astilleros de Portugal, con entrevistas en audio de los antiguos trabajadores, pero no contento con esta separación de imagen y sonido, Gomes nos cuenta que también quería rodar un proyecto sobre el problema de las abejas y de las avispas que afectaban esta zona, por lo que escuchamos –pero no vemos– algunas de esas historias mezcladas con las historias de los barcos, hasta que finalmente nos muestra algunas escenas escenificadas y no escenificadas del exterminio de las abejas. Gomes piensa que quizá quería ver la situación de las abejas como una metáfora de la situación con los barcos, y es en este momento de coacción provocado por la abstracción y la pretensión cuando abandona al equipo.

Se intenta aclarar sobre qué va esta película y cómo se ha hecho, no sólo mediante las explicaciones del director en la voz en off, sino también por medio de unos llamativos y enormes intertítulos, pues los tres cuentos principales que siguen afirman la utilización de Las mil y una noches como inspiración a la hora de realizar la reinterpretación de las anécdotas y de las situaciones que encontraron en Portugal entre 2013 y 2014. El primero es una sátira sobre los políticos y los economistas que relaciona sus crueles políticas financieras con una completa impotencia literal, tras la intersección del «típico» (en palabras de la propia película) hechicero, dotándoles de un estado permanente de inapelable erección. Una vez se han curado sus problemas de pene, la troika de peces gordos se encuentra tan exultante que deciden perdonar la deuda, tranquilizando a la nación portuguesa y al pueblo. «El mundo gira alrededor de nuestros penes», afirma uno de los oficiales superiores atolondrados, «es genial». Pero muy pronto se dan cuenta de que su agarrotado estado eréctil es tan molesto que tienen que paralizar las finanzas de la nación para sobornar al hechicero para que deshaga su hechizo. El segundo relato trata de un gallo; se trata de un relato cercano al documental que se desarrolla durante las elecciones municipales de un pueblo en el que una pancarta pregunta si deben acabar o no con un gallo que canta demasiado temprano. Aunque esta parte sea casi documental –trabajando con no actores y en unas elecciones reales–, Gomes la lleva hacia lo fantástico haciendo que el gallo dialogue con un juez visitante que puede hablar con los animales. El gallo advierte que si canta tan temprano se debe a que está avisando a la gente de un desastre que está por venir. Es así como la película nunca deja de inscribir el momento del rodaje en el propio momento que atraviesa Portugal como tema de su argumento, entrelazando también, indisolublemente, los relatos morales fantásticos y las cuestiones específicas nacionales y locales, dejando reposar a un lado las demasiado definidas herramientas de la «ficción» y el «documental» a favor de una técnica que no se preocupa por cómo suscitar esa especie de ataque de rabia, la sensación de haber perdido la dirección, y la tristeza, todo ello mezclado con abundantes dosis de humor absurdo. La historia del gallo se funde con una historia de amor propia de la generación de los SMS (a un nivel local, el gallo alertaba sobre un amante adolescente rencoroso, cuyos celos le llevan a quemar los campos del pueblo), antes de desplazarnos al tercer cuento, el cual contiene en su interior tres largas entrevistas con hombres desempleados de mediana edad, entrevistas realizadas en tomas únicas en las que los participantes destacan por su elocuencia en unas escenas que parecen un puro documento.

Nada de esto lo encontré de una audacia inteligente, ni es en todo momento hermoso, revelador o en cualquier caso provocador; Gomes está demasiado integrado en el idioma del tipo de película hipster como para deshacerse de un desarrollo a menudo demasiado trivial y no lo suficientemente firme de sus ideas e historias. Un amigo hizo un buen comentario: el hermoso press kit de la película, que incluye fragmentos del diario del cineasta y una estilizada introducción sobre cómo fue rodada la película –un proceso de trabajo que consistía en reunir una serie de historias centradas en Portugal, ficcionalizándolas, para luego viajar y filmar con los participantes en los lugares reales– puede, de hecho, ser más simple y elocuente que este primer volumen de As Mil e uma Noites. Sus cuentos, por separado, son en algunos momentos alegres y hay una empática involucración con el mundo, pero no son especialmente notables dentro de la enorme estructura de la película. Pero esta es también la cuestión: el primer volumen irradia la libertad del cineasta, una libertad aparentemente absoluta donde se puede combinar la producción de la película con la realidad del país en el que está filmándose, una unidad que conlleva que esta primera parte de As Mil e uma Noites no sea en cierto sentido lo que pretende, o incluso que no lo sea en absoluto. En las dos partes de dos horas que quedan por proyectar aún en el festival, espero que Miguel Gomes y su equipo sean capaces de mantener este tono de espontaneidad y de libertad relajada, aunque llevando esta creación a tierra.

 

Traducción del inglés de Francisco Algarín Navarro.