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ESPECIAL CHICK STRAND

Ver en medio. Las películas de Chick Strand

Por Chick Strand e Irina Leimbache

 



Nos dejan solas, y somos nosotras solas quienes vemos cosas y completamos las visiones. Es con la imagen de la elasticidad, de la tenacidad y de la majestuosidad de la mente humana con la que tengo un verdadero romance». Chick Strand

Chick Strand es una figura central dentro del cine lírico y experimental, cuya obra abarca 25 años y cuyas 18 películas –hay más en camino– van de la intimidad, de los documentales poéticos y las visiones surreales y oníricas o las collages de found-footage.

Strand se educó en Berkeley en una familia políticamente conservadora pero atea y estudió antropología en la U.C. Berkeley. Sus comienzos en el cine experimental están relacionados con su amistad con Bruce Baillie, con quien cofundó Canyon Cinema a principios de los sesenta. Las primeras proyecciones de Canyon, muy ecléctica, se realizaron con una sábana en el patio de Baillie en Canyon, California, y luego en un restaurante anarquista en Berkeley (donde a veces algunos clientes tenían que pagar la cuenta para que se pudiera comprar la comida para los próximos clientes), una escuela privada de chicas (que posteriormente cerraron las puertas a Canyon porque no les gustaba cómo sonaba eso de «underground», la Coffee Gallery en San Francisco, el patio de Ernest Callenbach, la casa de Strand y el College of Arts and Crafts en Oakland. Las proyecciones tres veces a la semana estaban acompañadas de vino, palomitas, almohadas, sillas prestadas de un depósito de cadáveres cercano y los disfraces de Strand, que cobraba 1 dólar de donaciones o recogía pagarés en un cesto de costura en la puerta u organizaba con Baillie rifas (como los pasteles caseros que hacía Baillie) en los descansos. Las proyecciones fueron conduciendo de manera natural a la creación de un taller y, junto con Ernest Callenbach y otros, a la publicación de Canyon Cinemanews, que incluía las recetas de los pasteles de Baillie, así como información sobre los festivales de cine y artículos. A la vez que dedicaba su tiempo a Canyon, Strand estudiaba y trabajaba en dos trabajos, uno de los cuales abandonó cuando le pidieron que se quitara su chapa con el símbolo de la paz y que se bajara la falda. Fue Baillie quien enseñó a Strand a utilizar su Bolex, y su primera película, Eric and the Monsters, se mostró en una sesión de Canyon.

Cuando Strand tenía 34 años, ya se había casado dos veces y había tenido dos hijos; fue entonces cuando se marchó de Canyon y de la Bay Area para estudiar cine en UCLA. Dentro del programa de cine etnográfico, fue donde hizo sus primeras películas combinando su interés por la antropología y su pasión por el cine experimental. Algunos de sus intereses estilísticos y temáticos ya son evidentes en esas primeras películas que incluyen su poema-collage Waterfall, su película lírica manipulada poéticamente Anselmo y sus primeros retratos documentales, Mosori Monika y Cosas de mi vida.

Su ocupada agenda como profesora sólo le dejaba trabajar en los veranos, en los que rodaba, al verano siguiente montaba y acababa varias de sus películas. Su forma de utilizar la cámara tan particular suponía mantener una relación muy próxima con el movimiento de las personas. Para ello, utilizaba lentes de telefoto extremas, colocándose a dos metros, sin profundidad de campo. El proceso de montaje consistía en elegir las imágenes y yuxtaponerlas unas con otras o con el sonido; este es un momento esencial en el proceso creativo de Strand. Strand dice que suele tratar el material filmado por ella misma de una manera parecida al found footage con el que trabajar en otras ocasiones, entrelazando los elementos en collages y creando nuevos sentidos, no necesariamente previstos de antemano. El proceso de filmación es muy exuberante: «¡Me gusta hacer películas! ¡Me gusta filmar! ¡Simplemente me gusta rodar! Me gusta mirar los rushes e imaginarme el sonido! ¡Es increíble!... Estoy obsesionada. No puedo parar... Me encanta».    

Strand no justifica o explica su trabajo de manera teórica, a menudo se refiere a la intuición cuando habla sobre su proceso. «Hago las cosas que siento», dice. «Para mí hacer películas es una especie de obsesión y estoy convencida de que eso se nota... Creo que es una actitud un poco zen. No forzar las cosas demasiado. Vendrán solas». Y la confianza en la intuición, el compromiso con su intensa visión personal, el rechazo de los medios convencionales de representación cuando trabaja o bien en sus retratos líricos de un estado de ánimo o con las experiencias que ha vivido ella o los otros, todo ello tiene que ver con una forma de ver única y con un modo de hablar sobre el mundo que desafía las nociones fijadas de objetividad, identidad, narrativa o sensualidad. Su cámara se cuestiona constantemente las cosas, siempre se está moviendo, siempre está buscando un espacio elusivo y ambiguo. Se trata de moverse entre la búsqueda de una serie de imágenes aparentemente no espontáneas, sensuales, y una postura crítica, reflexiva que rete y explore el proceso representacional, siendo su trabajo una celebración exuberante de la dignidad humana, de la fuerza y de la transformación, así como de ese lugar transitorio, proteico y cambiante que es la vida.

Strand dio clase en el Otis Art Institute y en el California Institute of the Arts, y sigue dando clases en el Occidental College en Los Ángeles, donde es la directora del programa de cine. Sus películas se han proyectado en festivales de cine internacionales por todo el mundo, como en Londres, Teherán, Leningrado, Cannes, Zacatecas, Oberhausen, Edimburgo, Nueva York, Los Ángeles y San Francisco, así como en la Whitney Museum Biennal, en la Maison des Beaux Arts en París, en la London Filmmakers’ Cooperative, en el Stedelijk Museum en Ámsterdam, en el Oakland Art Museum, en la San Francisco Cinematheque, y en muchos otros museos y cinematecas. El Pacific Film Archive ha mostrado muchas de las películas de Strand en el pasado y tiene ocho copias en su colección permanente. Se han podido preservar gracias a las ayudas del AFI/NEA Film Preservation Program y de la John F. And Catherine T. MacArthur Foundation.

Strand dice que la mayor influencia para su trabajo ha sido la de su último marido y compañero, el pintor Neon Park. En estos momentos, está trabajando en cuatro películas, todas ellas rodadas en México, que empezará a montar este verano. Irina Leimbacher.



En busca del sinsentido

Elasticity (1976, 25’, color)

Esta película es autobiográfica en el sentido de que sus elementos representan cosas que han sido importantes en mi vida. La parte «Amnesia/White Light» representa ese tipo de cosas que pertenecen al pasado que casi han desaparecido de mi memoria. La joven con el kiosco ambulante, la conversación sobre los tres matrimonios frustrados... son como una especie de alegato apacible sobre la intensidad y la importancia de este tipo de relaciones que parecen pertenecer al pasado... una parte confusa de mi vida... pensamientos juveniles de suicidio... un montón de amantes, sus caras desvaneciéndose en mi memoria, como ese lejano universo que escapa a nosotros, como si su luz se mantuviera apartada a millones de años, en el pasado. En este sentido es donde salgo a «buscarme». La parte «Euforia/Sueños de Meditación» es una búsqueda... un viaje en busca del conocimiento. Amelia Earhart representa a la viejera. Comienzan así muchos caminos... filosofía oriental, extraños cultos, magia ritual, una vida a toda velocidad. La casa hippie representa un lugar en el que quedarse y la búsqueda agitada. La secuencia acaba con la aceptación de una misma, y también se muestra el descubrimiento de que un ser humano, en nuestra sociedad, debe permanecer solo, no ser ayudado, estar desnudo, en un estado en bruto, fuerte, independiente, y además, debe ser capaz de llorar. La parte «Éxtasis/Memorias del Futuro» es una confrontación con la idea de la muerte y con su aceptación... Esta última escena muestra la esperanza y el optimismo hacia el futuro. Chick Strand. 

Loose Ends (1979, 25’ color)

Loose Ends es un collage sobre el proceso de interiorización de la información que nos bombardea, combinando experiencias personales e imágenes de los medios de todas las formas posibles. Activando los sentidos incrementando la cantidad y una complicada mezcla de fantasía, sueño y realidad tanto desde dentro como desde fuera, esas imágenes fragmentadas de vida, compartidas a veces por todos y otras aisladas y oscuras, pero con un hilo en común, nos conducen a un estado de entropía psicológica que a veces tiende hacia una inercia uniforme... un desarrollo intensivo de la condición humana y de nuestra propia humanidad. Chick Strand

Coming Up for Air (1986, 26’ color)

Una película que parte de una «nueva narrativa», basada en una visión surrealista y mágica del contexto anglófilo. Se trata de un misterio gótico que explora una descabellada búsqueda de personalidades y experiencias intercambiables. Si se lee y se recuerda la experiencia de primera mano, a partir de una conversación durante un encuentro casual, si se escucha a través de todas las fuentes de información posibles, sin importar si es realidad o ficción, ésta se convierte en nuestra «experiencia»; las experiencias son entonces reinterpretadas, reconstruidas, reestructuradas, transformándose finalmente en nuestros mitos personales, en el origen de nuestra poesía y de nuestros sueños. Esta película parte de los sueños, de la idea de holocausto, del exotismo de Oriente Medio, de la sensualidad de los animales, de la exploración de Scott en la Antártida y de una película que vi una vez, Le Fils d'Amr est mort. Chick Strand 

Ver en medio

Mosori Monika (1970, 20’, color)

Esta es una película etnográfica sobre dos culturas que se encuentran. Los misioneros franciscanos españoles fueron a Venezuela en 1945 para «civilizar» a los indios warao, que viven en las marismas del delta del Orinoco. Antes de que llegaran los misioneros, los warao vivían en un relativo aislamiento y apenas les afectaba el mundo exterior. En la superficie, la relación entre los indios y los misioneros es sencilla, pero las técnicas, los valores y el estilo de vida alteraron indeleblemente la visión de la vida de los warao. La aculturación se presenta dese dos puntos de vista. Una religiosa cuenta cómo vivían los indios antes de que los misioneros llegaran y lo que hicieron las religiosas para «mejorar» sus condiciones de vida, tanto espirituales como materiales. Una anciana warao cuenta las experiencias más importantes de su vida. Los dos puntos de vista se estructuran creando un contrapunto, de modo que los aspectos más profundos de la yuxtaposición de la cultura moderna sobre la antigua quedan evidenciados a través de las relaciones de las dos mujeres. Chick Strand

Anselmo and the Women (1986, 35’, color)

Sigo con la vida de Anselmo, un músico callejero mexicano, y con su larga lucha vital para conseguir que sus hijos vivan lo mejor posible. Esta película se centra en la relación con su esposa, Adela, y con su amante, Cruz, y con las personas que les rodean. En una sociedad en la que los roles tradiciones de género están separados y se definen rápidamente, el número de hijos que se tenga determina la identidad masculina, de manera que la mujer se ocupa de la casa y se vuelve dependiente. La pobreza hace de la supervivencia diaria una lucha desesperada. Tanto el hombre como la mujer deben cooperar, el hombre con la casa y la comida, la mujer levantando y cuidando a la familia. Sin embargo, esta cooperación es a menudo superficial, con poca comunicación a nivel de necesidades emocionales internas de cada uno. Las relaciones se vuelven esencialmente económicas, los hombres y las mujeres se ven viviendo en una especie de desierto emocional. La película trata las vidas en conflicto partiendo de los tres puntos de vista que relata cada uno. Chick Strand

Fake Fruit (1986, 22’, color)

En la ciudad en la que pasé más tiempo en México tenía un amigo americano, un amigo que era pintor. Se casó con una mexicana y tuvieron tres niños... Durante años, estuvo buscando la manera de poder ganar algo de dinero para no tener que ser un yo-yo (alguien que está yendo y viniendo continuamente de México a EEUU)... Empezó a hacer frutas y vegetales de papel maché para vender a las tiendas de suvenires locales. Se volvieron muy populares, y antes de que lo pensara dos veces, el negocio creció tanto que tuvieron que alquilar una fábrica y contratar a personas para trabajar en las casas... Tres años después, se volvió rico... pero se aburrió de este tema. Esta es una película sobre las mujeres que trabajaron para él. Chick Strand



Visiones mexicanas

Guacamole (1976, 10’, color)

Surrealismo poético. Una película sobre la pérdida de la inocencia y sobre la búsqueda de la esencia del espíritu humano. Somos inocentes como niños... Conforme crecemos, nuestra cultura nos enseña lo que es un ideal; en nuestra sociedad, lo que es un ideal se basa en la filosofía humanística. Para sobrevivir psicológicamente, aprendemos a aceptar que es imposible mantener este ideal humanístico en nuestras propias vidas y pensamientos.

Mujer de milfuegos (1976, 15’, color)

No tanto un retrato personal como una evocación de la conciencia de las mujeres en ciertos territorios de España, Grecia y México; mujeres que visten de negro desde los 15 años y que pasan toda su vida dando a luz, cocinando y realizando las tareas domésticas o de la granja. Mujer de milfuegos describe de una forma poética, casi abstracta, sus repetitivas labores cotidianas en forma de obsesivo ritual. 

Anselmo (1967, 5’, color)

Una reconstrucción simbólica de un hecho real. Le pregunté a un amigo indio mexicano qué es lo que más le gustaría en el mundo. Su respuesta fue: «una trompeta extra grande». Pensé que no sería complicado encontrar una barata en Goodwill. No fue tan sencillo, pero un tipo bastante simpático que trabajaba en una tienda de música encontró una barata, pero muy bonita, de metal de segunda mano. La compré, la llevé a México de contrabando y se la di a mi amigo, en el desierto. La película es una interpretación poética de este hecho, una celebración de los deseos y las trompetas. Chick Strand

Cosas de mi vida (1976, 25’, color)

Este es un documental expresivo sobre Anselmo, un indio mexicano que vive en la meseta central. Es una película sobre su lucha por la supervivencia. Anselmo nació en un remoto pueblo indio en el que se hablaba otomí. Se mudó a una pequeña ciudad bastante moderna con sus padres, pero se quedó huérfano a los siete años; sólo se tenía a sí mismo, pues su niñera enfermó de inanición y finalmente falleció en sus brazos. Totalmente inculto a nivel formal, aprendió él solo a tocar la trompa; siendo ya adulto, formó su propia banda callejera. Empecé esta película en 1965 y la acabé en 1975. Durante esos diez años, vi los cambios físicos en la vida de Anselmo, por ejemplo las cosas que podía comprar, primero para la supervivencia de su familia, y durante los últimos años, para que vivieran más cómodos. Sentí un cambio en su manera de pensar, pasando de ser un hombre orgulloso, individualista y elegante a un tipo obsesionado con las posesiones y con su posición en el grupo, pretendiendo tomar la delantera y destacar; pero yo no podía ayudarle, sólo admirar su energía y su determinación para el triunfo... El gran problema a la hora de hacer la película consistió en encontrar una voz justa. Probé con unas veinte voces, durante un periodo de dos años. Ninguna funcionaba, por lo que volví a México y enseñé a Anselmo a decir sus propias palabras en inglés. Esta película es un tributo de una artista a un artista. Chick Strand

By the Lake (1986, 9,5’, color)

Una especie de collage, utilizando planos de otras películas que en cierto modo nunca se acabaron. El sonido procede de varias aventuras. La interpretación del realismo mágico de una mujer anglófona.

Artifical Paradise (1986, 12,5’, color)

Un romance azteca y el sueño del amor. El mayor deseo humano del antropólogo, el contacto final con el informante. El rechazo de lo intelectual y la aceptación de la emoción romántica, un alma sin inocencia.

Traducción del inglés de Francisco Algarín Navarro.