www.elumiere.net

Especial Manoel de Oliveira

'La Princesse de Clèves', de la novela a la película

Por Jacques Parsi

A Carta (Manoel de Oliveira, 1999)

 

Para evocar la transformación de la novela a la película, hemos conservado dos momentos. El que dio nacimiento al guión y la última etapa, en la que el découpage preciso fue modificado en el rodaje (la secuencia de Madame de Chartres). Para escribir el guión de A Carta, inspirado en La Princesse de Clèves, Manoel de Oliveira pidió a su colaborador Jacques Parsi que redactara dos breves resúmenes de la historia. El primero, de una página por capítulo. El segundo concentra en una sola página toda la historia contada. Abandonando el libro que había leído, Manoel de Oliveira escribió su guión apoyándose en estos dos resúmenes. Es inquietante ver hasta qué punto el primero, más detallado, sigue estando impregnado por la realidad de la novela, mientras que el segundo, más conciso, libera y da ya a ver el esqueleto de la película. Agradecemos a Jacques Parsi que nos haya facilitado estos documentos de trabajo. CdC.

Primer capítulo

Tras una presentación de la corte, de los personajes importantes y de las luchas de poder, el autor cuenta la llegada de Mademoiselle de Chartres, la cual causó sensación. El Príncipe de Clèves la ve primero con un joyero italiano y se pregunta por su identidad. Madame, hermana del Rey, le es presentada al día siguiente. Los pretendientes de la mano de la joven son numerosos, entre los que destaca el caballero de Guise, aunque sus hermanos ven con malos ojos este matrimonio; el padre del Príncipe de Clèves, el Duque de Nevers también. Molesta por esta actitud, la madre, Madame de Chartres, imagina una boda prestigiosa con el Príncipe sucesor [d'Auvergne], pero el rey no quiere oír hablar de esta unión. La reina sucesora, Marie Stuart, que interviene en este proyecto, cuenta entonces la historia de su madre. Como todo el mundo se gira ante Mademoiselle de Chartres, el Príncipe de Clèves aprovecha esta desafección y la muerte de su padre para hacer su petición, que es aceptada. El Duque de Nemours, el hombre más bello de la corte, se encuentra mientras tanto en Bruselas, con la idea de ocuparse de su eventual matrimonio con la reina de Inglaterra, volviendo a París para asistir a las ceremonias de casamiento de la hija de un rey. En el baile de la pedida de mano, conoce a la Princesa de Clèves y se enamora de ella. Se ven los días siguientes, sobre todo con la reina sucesora. Es entonces cuando Madame de Chartres cuenta a su hija la historia de Diane de Poitiers. En casa de la reina sucesora, enterándose un día la Princesa de Clèves de que el Duque de Nemours no querría que su amante apareciera en un baile en el que no estuviera él, decide no ir al del Mariscal Saint-André, al que el Duque no puede acudir. Por este motivo, Madame de Chartres sospecha que un amor nace en el corazón de su hija, y por este motivo le habla del apego del Duque de Nemours por la reina sucesora. A punto de confiarse a su madre, la Princesa vista a la reina sucesora, que le causa una cierta confusión: el Duque está profundamente enamorado, pero nadie sabe de quién. A su regreso, la Princesa se entera de que su madre está enferma. Ya no queda ninguna esperanza de salvación; ésta se despide de su hija, avisándole de los peligros que la amenazan, y fallece. Madame de Clèves se retira al campo, donde se niega a recibir al Duque de Nemours. El Príncipe de Clèves, volviendo un día de París, acomete a uno de sus amigos para contarle la historia que está sucediendo.

 

Segundo capítulo

Historia de la duplicidad de Madame de Tournon (relato del Príncipe). Al volver a París con motivo de la insistencia de su marido, la Princesa se entera por la reina sucesora de que el Duque ha renunciado al trono de Inglaterra. Éste visita a la Princesa y le habla con eufemismos de su pasión. La Princesa se reprocha su silencio, al comprender que ella es el objeto de la pasión del Duque y decide no reconocerle nunca su amor. Le viene a la mente la idea de contarle todo a su marido. Unos años después, discutiendo el rey sobre cuál debe ser el crédito que debe conceder a los adivinos, cuenta una predicción que le hicieron; el Duque de Nemours habla igualmente de manera sesgada de su pasión. La reina sucesora le cuenta la historia de Ana Bolena. Aún en casa de la reina sucesora, el Duque de Nemours roba un día un retrato de la Princesa, sin que nadie se dé cuenta, salvo esta última. El Duque aprovecha para seguir hablando de su amor y la Princesa, reprochándose no tener mayor dominio sobre sí misma, decide hablar con su marido. Se prepara un gran torneo para celebrar el matrimonio de una de las hijas del rey. Entrenando a caballo, el Duque de Nemours se hiere. La Princesa no puede ocultar su emoción, lo cual es observado por el Duque, y también por el caballero de Guise que, preso de desesperación, abandonará la corte y se marchará a buscar la muerte en una batalla. Radiante, el Duque de Nemours se recupera rápidamente de su accidente. Sucede entonces un episodio rocambolesco: le entregan a la reina sucesora una carta que, según se dice, se ha caído del bolsillo del Duque de Nemours. La reina sucesora, no teniendo tiempo de leer esta carta, se la entrega para que la guarde a la Princesa. Pero esta carta es de una mujer que acusa a su amante de duplicidad. La Princesa conoce así los trasiegos de los celos. Pero la carta no estaba dirigida al Duque de Nemours, era un error que se hubiera caído de su bolsillo. Es el vidame de Chartres, tío de la Princesa y amigo íntimo del Duque quien la ha perdido. Acude al Duque para que le salve de este fallo, que puede provocarle el odio de la reina, Catherine de Médicis, contándole su aventura con Madame de Thémines.

 

Tercer capítulo

Catherine de Médicis no debe conocer bajo ningún pretexto la relación del vidame de Chartres con Madame de Thémines. El vidame le pide también al Duque de Nemours que diga que la carta estaba dirigida a él. Éste acepta con la condición de que el vidame le dé una prueba que pueda mostrar para asegurar su inocencia. Nemours se encuentra con el Príncipe de Clèves, que le conduce hasta la Princesa y le explica todo. La Princesa le devuelve la carta que él entregará al vidame. Pero entretanto, los celos de Catherine de Médicis han despertado, reclamando la carta a la reina sucesora. La Princesa reescribe una nueva carta de memoria, con la complicidad del Duque de Nemours. Después de los violentos celos que experimenta al leer la carta, y tras la complicidad amorosa que siente por el Duque en el momento de reescribirla, la Princesa, aterrorizada al traicionar a un hombre digno de su confianza por un hombre de ligera reputación, decide retirarse al campo, a Coulommiers. El Duque, enterándose de esto, acude a visitar a su hermana, Madame de Mercoeur, vecina, en el campo, de la Princesa. Perdiéndose en una cacería, el Duque se acerca al castillo, descubre un pabellón en el parque y se esconde al ver llegar al pabellón al Príncipe y a la Princesa. Es así como escucha, de incógnito, la confesión que la Princesa realiza a su marido sobre su amor por alguien que ella se niega a nombrar. Nemours se gira, exultante, al haber podido escuchar esta confesión, pero por su parte la Princesa comprende que ha creado un abismo entre ella y su marido, estando éste desesperado con motivo de la confesión que le ha sido hecha. El Duque, incapaz de contener su felicidad, cuenta sin dar nombres esta historia al vidame, que deja que se extienda por la corte. El Príncipe de Clèves intenta enterarse del nombre de su rival, y un incidente, una noche, con la reina, le revela que se trata del Duque de Nemours. Contando la vida de la corte con sus exigencias, la Princesa de Clèves se ve obligada a volver a París para asistir al matrimonio de Élisabeth, hija del rey, con Felipe II de España. A su pesar, vuelve a ver a Nemours. Cuando la historia de la confesión que ha divulgado Nemours vuelve, por intermediación de la reina sucesora, a oídos de la Princesa, ésta cree culpable en un primer momento a su marido, antes de que Nemours se vea obligado a explicarlo todo. Piensa haber perdido a Madame de Clèves para siempre. Se organizan algunas fiestas espléndidas para celebrar el matrimonio. La Princesa debe asistir. En el torneo, el Duque se viste de amarillo, color preferido de la Princesa. El rey es matado accidentalmente, según había previsto la predicción que le había sido hecha.

 

Resumen de la obra

Tras una llegada a la corte que causó sensación, Mademoiselle de Chartres se casa sin amor con el Príncipe de Clèves.

Poco después de su matrimonio se encuentra con el Duque de Nemours, el hombre más seductor de la corte. Da muestras muy pronto de una gran pasión por ella. Por su parte, ella se siente conmocionada por Nemours, sin comprender lo que le sucede.

Madame de Chartres, la madre de la Princesa, adivina esta pasión y alerta a su hija antes de morir.

Madame de Clèves se retira entonces al campo, donde se niega a recibir al Duque de Nemours.

Obligada a volver a la corte, a petición de su marido, descubre la pasión de Nemours un día en el que éste roba un retrato de ella.

Unos días más tarde, entrenando a caballo, Nemours se hiere. La princesa no puede esconder su emoción, lo que descubre Nemours.

Por culpa de una carta perdida, atribuida a Nemours, la Princesa descubre el sentimiento de los celos. Nemours, pronto disculpado, tendrá la grata oportunidad de pasar todo un mediodía reescribiendo la carta con la Princesa.

No pudiendo dominar su pasión, la Princesa parte hacia una casa que tiene en el campo, donde confiesa a su marido que ama a otro hombre, sin nombrarlo. Nemours asiste al encuentro a escondidas.

Las sospechas de M. de Clèves no tardan en inclinarse hacia Nemours. Especialmente cuando hace que le sigan y se entera de que el parque ha entrado de noche en el parque de la casa de campo. De hecho, Nemours ha entrado en el parque y ha visto allí a Madame de Clèves, que dormía en un pabellón de caza, delante de un gran cuadro donde él estaba representado, junto a otros. Pero no sucedió nada más.

Convencido de su desdicha, el Príncipe de Clèves fallece pronto.

Un tiempo después, la Princesa descubre que Nemours ha alquilado una pequeña habitación que da a su casa y que la ve a espaldas de ella.

Animada por su tío, el vidame de Chartres, y por el amor evidente que le manifiesta Nemours, termina por concederle un encuentro a éste. Pero es para despedirse definitivamente de él, explicándole al Duque las razones para no casarse con él.

Ella se retira a sus tierras, donde lleva una vida ejemplar.

La pasión de Nemours se apaga poco a poco.

La princesa muere.

 

Sinopsis

Mademoiselle de Chartres (Chiara Mastroianni) ha sufrido su primer mal de amores: la ha abandonado un hombre, M. de Guise (Stanislas Merhar), que esperaba tener con ella una relación bastante libre. Una tarde, una amiga de su madre, Madame de Silva (Anny Romand), esposa del director de la Fundación Gulbenkian, la presenta a un médico de una gran reputación, Jacques de Clèves (Antoine Chappey). Este se ha enamorado de la joven al verla elegir un collar con su madre en una famosa joyería de la plaza Vendôme. La joven acepta casarse con él sin manifestar, sin embargo, ninguna pasión por él.

Esta pasión, la va a descubrir a su pesar, en un cantante de moda, Pedro Abrunhosa (el Duque de Nemours). Dándose cuenta de este amor que nace, Madame de Chartres (Françoise Fabian) alerta a su hija, poco antes de morir.

La joven se mantiene fiel y digna de la confianza que su marido tiene en ella y, ya sin el apoyo de su madre, visita habitualmente a una de sus amigas del colegio (Leonor Silveira) que ha elegido vivir en un convento, en París.

Cada vez más presionada por estos sentimientos y por Pedro Abrunhosa, que intenta hacerle vivir esta pasión, Madame de Clèves decide confiar el secreto de su amor a su marido con la idea de que él le ayude en este combate. Pero éste, que sabe lo que ya sospechaba, se desespera y fallece pronto.

Estando viuda, Madame de Clèves no se casará, sin embargo, con el cantante: ha perdido en el juego del amor, y teme caer en brazos de un hombre una vez más adulador de las mujeres.

Sin decir nada a nadie, desaparece.

Su amiga religiosa recibirá un día una carta de ella desde África. Madame de Clèves se ha unido a las misioneras, saliendo en ayuda de las poblaciones martirizadas por la guerra civil, la enfermedad y el hambre.