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Singularidades de uma Rapariga Loura, de Manoel de Oliveira

Tiempo y movimiento

por Miguel Blanco Hortas


Singularidades de uma Rapariga Loura (Manoel de Oliveira, 2009)



«Mi batalla actual es entre la intuición y el conocimiento. Si hubiera tenido esta conciencia cuando tenía cuarenta años, por ejemplo, hubiera sido fantástico, porque con ella podría haber profundizado mucho más cuando todavía me quedaban al menos treinta años para hacer cine. Pero ahora probablemente sólo me quedan, como mucho, diez años más»1. Estas declaraciones de Hou Hsiao Hsien sirven para mostrar la situación privilegiada de Manoel de Oliveira. Cuando este último contaba con la edad que ahora tiene el taiwanés apenas había realizado dos largometrajes y menos de una docena de cortos. Allí donde muchos cineastas están en el ocaso de su carrera, Oliveira empezó la suya espoleado por el descubrimiento de directores como Dreyer, Bresson o Straub. Son más de treinta años de carrera a ritmo de película anual donde se entonaron varias despedidas: Visita ou Memórias e Confissões (preparada para ser exhibida tras su muerte), O Dia do Desespero, Viagem ao Princípio do Mundo o la reciente Cristóvão Colombo – O Enigma. Sin embargo, Oliveira sigue aferrado a la vida y al cine, y sus películas nacen cada vez con mayor naturalidad y despreocupación como si surgieran de la mirada misma del creador.

El principal placer del cine de Manoel de Oliveira consiste en habituarse a verle realizando grandes películas. El cineasta ha creado un sistema de producción, rodeado de colaboradores dedicados que le permiten trabajar en armonía y realizar una película todos los años. Singularidades de uma Rapariga Loura es su último trabajo. Se trata de un pequeño (una hora) cuento moral acerca de un hombre que se enamora de una mujer tras verla a través de su ventana, tras lo cual tratará de hacer todo lo que está en su mano para casarse con ella. Cuando al fin lo consigue, tras superar varios impedimentos económicos y familiares, la mujer defrauda sus expectativas en un pequeño detalle y la abandona. Contada como un flashback, historia que el protagonista narra a una desconocida en el vagón de un tren, Oliveira opone el movimiento constante de la locomotora a la sucesión de planos estáticos que muestran los flashbacks, una doble naturaleza de la imagen que se observa como un gesto muy habitual en su cine (la mecedora que sigue en movimiento tras la muerte de Castelo Branco en O Dia do Desespero, el espejo que refleja el pasado en Espelho Magico). De la misma manera, la estructura en flashback remite tanto a la historia narrada como a la obra anterior de Oliveira –coronada con la escena que rememora el primer encuentro de Amor de Perdição–.

Pero el cineasta no mira sólo hacia su propia obra, sino que parece convertirse en un cronista de lo esencialmente portugués. No se trata del afán historicista del díptico 'Non', ou A Vã Glória de Mandar o Lisboa Cultural2, sino de algo más intuitivo (volviendo a las declaraciones de Hou) que tiene que ver con los usos y las formas del individuo portugués. Algo que hereda de su anterior trabajo, Cristovão Colombo, donde la historia del propio Oliveira se constituía como una búsqueda de la identidad portuguesa a través de la figura de Cristobal Colón, cuya nacionalidad reclaman varios países mediterráneos. Y si aquella era una especie de homenaje orgulloso a la naturaleza portuguesa del Descubridor, aquí hace lo propio con Eça de Queirós, autor del cuento que da origen a la película3, así como a Fernando Pessoa en la figura de su heterónimo Antonio Caeiro4. Detalles que dan forma al film y que inscriben otra nota más en la partitura que escribe Oliveira, dedicado a dar musicalidad a su filmografía a partir de las rimas entre películas. En breve, su esperado filme sobre Angelica.

Singularidades de uma Rapariga Loura (Manoel de Oliveira, 2009)

 

1 Entrevista Hou Hsiao-hsien. Carlos F. Heredero / Carlos Reviriego. Cahiers du Cinema España nº 22.

2 Películas que se suceden en la filmografía de Oliveira y que narran acontecimientos sobre la Historia de Portugal y sus grandes personalidades. La primera en clave de drama y la segunda como documental televisivo.

3 El cuento completo se puede consultar aquí.

4 Uno de los tres grandes heterónimos de Pessoa, Caeiro era de procedencia rural y creía en una poesía alejada del eruditismo y el simbolismo, lo que supone un detalle para nada arbitrario en la película. El poema en cuestión que Cintra recita en el film se puede consultar aquí.