ESPECIAL ADOLPHO ARRIETTA

Pasa un ángel. Entrevista Xavier Grandes

por Philippe Fauvel y Marcos Uzal

Xavier Grandes aparece en todas las películas de Adolpho Arrietta hasta Merlín1. Aparte de ser un adolescente que asesina a su hermano, un ángel, un misterioso escritor, un bombero o Lancelot du lac, antes que todo fue el amigo, el compañero, el cómplice del cineasta. En nuestra cuarta conversación telefónica con él, se muestra fiel a lo que muestra en las películas: dulce y lacónico, con un pudor que, ante todo, no queremos forzar.

¿Cómo conoció a Adolpho Arrietta?

Fue en verano, cuando pasamos las vacaciones en el mismo pueblo en la sierra de Madrid. Era muy joven, todavía iba al colegio.

¿Cómo nació El crimen de la pirindola?

Adolpho se compró una cámara de 16mm en el mercado de las pulgas en Madrid, y empezamos a hacer ensayos en los que me filmaba jugando con la pirindola. Luego, El crimen de la pirindola fue tomando forma, poco a poco. El guión se fue elaborando progresivamente, a partir de lo que filmábamos. Fue un rodaje muy largo, de casi dos años. Al principio de la película vemos un edificio construyéndose, luego la ventana del apartamento de Adolpho en el que rodábamos y en otros planos se puede apreciar que este edificio se ha terminado de construir.

Durante estos dos años de rodaje, ¿hubo largos periodos de pausa?

No, filmábamos de manera habitual, casi cotidianamente. Para Adolpho, sus películas siempre fueron una ocupación constante; pensaba en ellas todo el tiempo.

¿Le daba muchas indicaciones a la hora de actuar?

En El crimen de la pirindola interpretaba un poco mi propio papel; Adolpho me decía muy pocas cosas sobre la película para que no me comportara de otra forma. Luego, nunca me dio indicaciones, realmente. Nos conocíamos muy bien, sabía lo que yo podía hacer y trabajaba a partir de ahí. Más adelante, cuando empezó a rodar con guiones, por supuesto se vio obligado a estructurar un poco más sus rodajes, pero no cambió gran cosa en mi trabajo. Sólo sentí una diferencia en Merlín: fue por el texto, Adolpho tuvo que dirigir a los actores por adelantado, yo incluido.

Las películas de Arrietta, sobre todo hasta Tam Tam, dan al sensación de haber sido rodadas a partir de la experiencia con las personas y los lugares que solíais frecuentar.

Con Adolpho, no hay una separación muy clara entre la vida y el cine. Por ejemplo, en la época de Les Intrigues de Sylvia Couski, yo pasaba verdaderamente mucho tiempo con Marie France, las Gazolines y toda esta banda. Éramos amigos, más allá del rodaje de la película. Me divertía muchísimo con ellas.

Llegó a París antes que Arrietta, ¿en qué año fue?

En 1967, tenía dieciocho años. No me sentía bien en Madrid, por culpa del régimen político y porque no me entendía con mi familia. En París, me ganaba la vida haciendo pequeños trabajos: lector de textos para profesores de español, pintando edificios... Adolpho se reunió conmigo algunos meses después de que llegase, para rodar Le Jouet criminel. Un poco más tarde, conocí a Marguerite Duras, que se convirtió a la vez en amiga y en mi propietaria: ella me alquiló una habitación en rue Saint-Benoît.

¿La buhardilla que Enrique Vila-Matas alquiló igualmente en la época descrita en París no se acaba nunca?

Vila-Matas llegó a París más tarde, cinco o seis años después. De hecho, en su libro, transforma un poco la realidad: Marguerite no alquilaba una sola habitación en este edificio, sino dos. Yo mismo estuve en una habitación mientras que Vila-Matas estaba en la otra.

Vila-Matas le describe como «pintor y torero, la propia encarnación de la bohemia»...

[Risas]. ¡Eso también es una buena exageración literaria! Es verdad que soy pintor, pero nunca he sido torero, al menos torero profesional. A veces toreaba como aficionado, los fines de semana, con algunos amigos.

¿Se sentía actor rodando con Arrietta?

Nunca he pretendido ser actor, ni siquiera en Merlín. Por otro lado, nunca he actuado en ninguna otra película que no sea de Adolpho. No era un juego precisamente, pero... no sé cómo explicarlo... Digamos que nunca me he sentido un profesional.

Entrevista realizada el 11 de diciembre de 2010.

Publicado originalmente en la revista Vertigo, nº 39, invierno de 2011.

Traducido del francés por Francisco Algarín Navarro.

 

1 Aparece también en algunos planos de Eco y Narciso, cortados en el montaje, «no porque estuviera mal, sino porque la imagen estaba borrosa», precisa Arrietta.