ESPECIAL JACQUES RIVETTE

Podría llamarse... (Sobre ‘Demain on déménage’)

Por Chantal Akerman


Podría llamarse:
un piano vuela por el cielo, una madre se va a vivir con su hija y, tras varias aventuras, acaba marchándose.
Podría llamarse: una joven fuma esperando que llegue la inspiración erótica.
Podría llamarse: la ronda de los visitantes.
Podría llamarse: una comedia con cimientos a veces trágicos que termina bien y con música.
Podría llamarse: una comedia como sólo los pesimistas saben hacerla.
Podría llamarse: ¡todo acaba con una canción!

Sinopsis

Es la historia de una madre que vuelve a vivir con su hija tras la muerte de su marido con un piano, maletas y muebles. La hija no consigue escribir su libro erótico, a pesar de los acertados consejos de su madre que, al contrario que ella, conoce bastante este terreno.

Al poco tiempo, todo está demasiado congestionado para ellas. Hay que mudarse y vender. Entonces comienza la ronda de los visitantes. Y la historia bascula.

 

El alfabeto desordenado

A de actriz

El personaje principal de esta película, Charlotte, se parece mucho a mí. Es un poco como en la serie de Antoine Doinel de François Truffaut: Sylvie Testud, es mi Antoine Doinel. La gente que me conoce bien dice que hay una verdadera osmosis entre ella y yo en la película. Cuando vi a Sylvie en el teatro, en Stella, puesta en escena por Bruno Bayen, pensé: «Tiene todo tipo de talentos, lo puede hacer todo, es increíble». Es a la vez trágica y cómica hasta lo burlesco, y siempre inventiva. Te da ganas de escribir para ella, su abanico es tan amplio, siempre en la ligereza y la variedad. Se le puede pedir todo. Es una gran actriz.

A de Aurore

Hace años que tenía ganas de volver a trabajar con Aurore Clément. Aurore es la luz. Sólo tuve que decirle una cosa: «Esta madre ha sobrevivido a lo peor», se fue. Tiene una energía increíble, una energía de vida...

C de canción

Todo el mundo cantaba en el rodaje: en los camerinos, en los pasillos, en el plató, por todos lados, con una especie de euforia. Nos sentíamos libres. Pasó por allí todo el repertorio de canciones, de 1960 a 1980. La música dio esta atmósfera tan particular a la película. Ya no había miedo, los actores estaban relajados, con una elasticidad formidable. ¡A veces, Sabine Lancelin, la directora de fotografía, pedía calma para poder concentrarse cinco minutos! Era algo totalmente espontáneo, nunca he hecho una película con este ambiente.

L de libertad

Tuvimos la oportunidad de ensayar varios días en el decorado: es un verdadero lujo. De repente encontramos muchas cosas allí, todo se volvió fluido, sin rigidez, sin miedo. El miedo detiene y tensiona. Allí todo el mundo se sentía bien, nadie estaba bloqueado. Cada mañana, iba al plató ligera. Somos más creativos cuando estamos liberados. El placer también viene de ahí. Rodaba pocas tomas para conservar la frescura. Era una forma de no tensionar, en cierto modo el principio de la película.

S de subversión

Los «viejos» son los que se casan y los que se ríen todo el tiempo. Para los «jóvenes» las cosas son más complicadas: la joven embarazada de nueve meses no quiere tener su bebé, la chica no entiende nada del erotismo... Todo va un poco al revés. Se puede pensar que al final Charlotte encontrará a alguien, pero es su madre quien lo hace. La subversión también está en el personaje de Michèle, la mujer burguesa que escribe el libro erótico en lugar de Charlotte. Se podría pensar que conoce peor ese terreno, pero es al contrario... Nada de lo que se podría esperar ocurre. No lo he hecho queriendo, no he querido afirmar nada, salió así.

B de barrio

La película trascurre en buena medida en interiores. La mayoría de las escenas se rodaron en un dúplex, situado en un estudio en Bruselas. El tema de la película lo requería. Y cuando se sale, una se siente bien. Casi todos los exteriores están filmados en mi barrio, en Ménilmontant. Fue a propósito, quería rodar aquí, mostrar las calles, el café donde tomo algo a mediodía. Todavía no lo había hecho, aunque vivo aquí desde hace más de diez años. Hay muchos otros lugares que filmar en este barrio.

P de pureza

El personaje de Charlotte se parece a mí, con aquella edad y también ahora. Buscar cómo vivir en un lugar, hablar a todo el mundo, el desorden, la relación con los objetos. Charlotte no sabe quién es todavía, al contrario que su madre. Quiere a todo el mundo, todavía no ha elegido o no lo han hecho elegir. Es lo contrario que La Captive. Pero le llegará, quizá después de la película. Acaba encontrándose como escritora, ¡así que vendrá lo demás! Sin embargo, sabe otras cosas: estar abierta al mundo, acoger a la gente en su apartamento. Todo es posible todavía para ella. Es infantil, no tiene ningún principio, ni prejuicios. Lucas Belvaux, le dice en cierto momento: «Es demasiado pura». Por esa razón no le interesa ella... Si termina encontrándose en la literatura, es porque mira a la gente, les habla y su imaginario empieza a vivir. El mundo se refleja en ella, hay un verdadero intercambio.
Es un personaje más complejo de lo que parece.

M de mamá

La madre (Aurore Clément) ha ocupado el lugar de la persona que puede amar, deja poco a su hija. La madre se conoce, lo sabe. En una de las escenas un poco locas de la película vemos a Charlotte que escucha a su madre soñando que hace el amor. Escucha y lo anota todo en su cuaderno, para su novela erótica. Su madre le dice: «Mira a tu alrededor, todo es erótico», y Charlotte mira, incluso a su madre.
Si esta madre tiene tantas ganas de vivir, si tiene tanta energía para vivir y sobrevivir, es porque ha estado a punto de morir en los campos. Necesita estar aturdida, ver el mundo, bailar. La relación entre la madre y la hija no siempre es evidente, aunque el amor esté ahí.
Por ejemplo, a la hija le gustaría dormir sin que su madre se meta en su cama.
La madre rechaza la desgracia, ya ha tenido bastante.
No ve que su hija no viva como todo el mundo, ni que sufra a veces.

T de tercera generación

Si Charlotte es así, es porque es una niña de la tercera generación, posterior al holocausto. Por eso no tiene relación con su entorno, por eso se descubre tarde, por eso no está inscrita en el mundo. No dice que sufra, pero: «Llevo gafas» o «Me da miedo la naturaleza y los recuerdos», o: «me da miedo la gente con abuela o los armarios bretones», porque no ha tenido abuela, ni un armario bretón.
Yo soy una niña de la segunda generación, mi madre estuvo en los campos. Nunca habla de eso, y sin embargo soñaba con ello todas las noches cuando era pequeña. Creó otra relación con el mundo. Es como si hubiera un agujero en mi historia.
No se manifiesta de la misma forma en todo el mundo, pero está probado que ha afectado a tres generaciones. Las historias de la nevera vacía o llena que salpican la película, el humo del pollo o el aspirador, el olor del apartamento que visita el Señor Popernick y que recuerda a Polonia... son detalles que podemos ver o no, pero que están ahí.
Por eso esta película está tan relacionada conmigo. Charlotte se entera de su pasado leyendo el diario de su madre. Es el auténtico diario de mi abuela, lo único que nos queda de ella y que me dio mi madre.

M de a modo de conclusión

¡Se pueden tirar de los hilos! Hay muchas capas en esta película. Por eso no es sólo una comedia. Siempre se piensa que los cineastas lo saben todo, pero en mi caso, salió así. Hay mucho inconsciente. En La Captive, ¡hay cosas que sólo comprendí dos años después!
Aquí se puede ver o no la gravedad, y si no se ve, la película sigue existiendo. Es como la tercera generación: el dolor está ahí, aunque sea menos pesado.
La películas siempre escapan a los cineastas y siempre dicen más de lo que se ha querido.

 

Los personajes

Charlotte Wienstein (Sylvie Testud)

Graciosa, distraída, soñadora. Totalmente torpe y siempre terriblemente ocupada. Le horroriza la naturaleza y los recuerdos. Convencida de que no tiene gusto, hasta que llega inesperadamente su madre, vive una vida solitaria en medio de su alegre cúmulo de baratijas. Por otro lado, no se siente en casa en ninguna parte.
Se niega a tener hijos debido al tiempo y al espacio que requiere.
Aunque no tiene un amante por el momento, piensa principalmente en el sexo por razones profesionales (escribe novelas eróticas). Parece que nunca ha estado enamorada; pero en realidad, lo está todo el tiempo, aunque de nadie en concreto. Una vez se marcha su madre, terminará por abandonar la literatura erótica, para dedicarse a la escritura de una novela realista.

Catherine Wienstein (Aurore Clément)

La madre de Charlotte. Profesora de piano, elegante, desbordante de energía, muy segura, en particular con el sexo. Al contrario que su hija, es extrovertida, una mujer pragmática. Adora la naturaleza: los pájaros, las vacas, los corderos, todos los animales se acercan a ella de manera natural. Tras 41 años viviendo juntos, tras la muerte de su marido, no se acostumbra a la soledad y se dispone a invadir la vida privada de su hija. Pero su deseo de felicidad le llevará a terminar decidiendo rehacer su vida instalándose con el amable agente inmobiliario, el Señor Popernick.

Samuel Popernick (Jean-Pierre Marielle)

70 años cumplidos, todavía encantador, manos muy bonitas, sigue trabajando como agente inmobiliario.
Podría haber sido pianista, pero su timidez se lo impidió. De origen polaco, perdió a toda su familia en los campos; parece que conoció al padre de Charlotte. En su primer encuentro con Charlotte, piensa que deprime a toda persona que encuentre. Pero después, gracias sobre todo a su traje Príncipe de Gales, seduce a la madre de Charlotte.
Efectivamente, tiene muchos puntos en común con Catherine.

Frédéric Delacre (Lucas Belvaux)

40 años, brusco y bastante desagradable al principio, junto con su mujer es uno de los primeros visitantes del apartamento de Charlotte. No le gusta Beethoven, le parece demasiado humanista, y se niega a darle a su mujer los hijos con los que ella sueña. De hecho, no la quiere, y terminará por separarse de ella. Rompe la vajilla. Al final, reaparece, exaltado: quiere comprar el apartamento para cobijar su amor con la nueva mujer que ha conocido.

Madame Delacre (Dominique Reymond)

Un poco más joven que su marido, muy amable, tiene una mirada bonita. Su infancia infeliz podría explicar su carácter melancólico. Actualmente, lamenta no tener hijos y sufre por la diferencia que hay entre el idilio que representaba para ella la vida común con su marido y la realidad seca que éste le ofrece.

La mujer embarazada (Natacha Régnier)

Está en el final de su embarazo, comete una prudencia con sus reiteradas visitas al apartamento de Charlotte. Si quiere mudarse, es para no hacer el amor delante del niño. Confiesa muy pronto que no quiere niños, que le da miedo el parto y que no está enamorada de su marido. Muy amable, un poco pasiva, se terminó casando, pero hoy quiere dejarle.
Nunca se ha sentido tan cómoda en su vida como en el apartamento de Charlotte, y se descubre una ternura sutil e irreprimible hacia ésta. Acabará por instalarse con ella, sustituyendo a su madre.

El marido de la mujer embarazada

Él está muy enamorado de ella, fue él quien precipitó la boda. Muy precavido con su mujer y el bebé, tiene grandes necesidades sexuales.

Michèle

Comparte a media jornada su estudio con Charlotte y sólo se encuentran una vez.
Michèle tiene niños, un marido, una empleada, todo el mundo es adorable, ¡pero demasiado! Necesita calma y soledad, hacerse un café sin que nadie la vea y beberlo tranquilamente fumando un cigarrillo. Podría escribir, quizá poesía.
Sumergida en todas sus relaciones, quiere evitar establecer una amistad con Charlotte, que lo comprende muy bien.

El segundo agente inmobiliario

Personaje sombrío, es el que lleva a Charlotte y a su madre a visitar la casa de campo a la que ésta terminará por mudarse. Este soltero rezuma desesperación, enamorado desde la infancia de Sophie, la mujer que acaba de dejar la casa.

Sophie

La otra Ausente, con el padre de Charlotte. Ha dejado al marido y al hijo, abandonando bruscamente su casa de campo, hermosa y confortable. Es pequeña, corre como un niño, una verdadera sublevada. Este personaje intriga mucho a Charlotte, que se esfuerza en comprenderla.

Señor y señora Dietrich

Una pareja agarrotada como la justicia, reservados. Muy preocupados por la seguridad.

 

Publicado originalmente en el dossier de prensa de la película. 2004.

Traducción del francés de Francisco Algarín Navarro.