ESPECIAL CHANTAL AKERMAN

A como Aurore

Por Aurore Clément y Chantal Akerman


«Chantal Akerman me eligió para actuar en Les Rendez-vous d’Anna y, desde entonces, nunca nos hemos separado, aunque no nos hayamos visto demasiado estos últimos años. La querré siempre y ella a mí también» (Aurore Clément, marzo de 2014).

Chantal Akerman: No conseguía encontrar a una actriz para Les Rendez-vous d’Anna. Había pedido que hicieran muchas fotos a montones de actrices. Además, quería a una actriz morena, porque en realidad el personaje se parecía a mí. Y alguien que se parezca a mí tiene que ser morena. Pero vi una foto tuya en un periódico, desnuda, en Zoom. Enseñé todas las fotos a Delphine [Seyrig]. Le dije: «Es ella, ¿qué piensas?». Ella me dijo: «Es Aurore Clément, llámala inmediatamente». Te llamé. ¿Qué pensaste cuando te llamé?

Aurore Clément: No me acuerdo muy bien del teléfono... Sí, hay una razón por la que me acuerdo del teléfono: recuerdo tu voz, y creo que me dijiste algo como: «Me gustaría conocerte». Pero no estabas en Roma, estabas en París. Dijiste: «Me gustaría conocerte, puedo ir a Roma». Yo estaba rodando una película de Mario Monicelli (Caro Michele, 1976). No sé si Delphine también actuaba en esa película.

Chantal Akerman: No, fue antes, ya habías acabado esa película y habías conocido a Delphine en el rodaje, por eso le gustabas y por eso supo que eras tú quien debía hacer la película. (...). Pero cuando te vi, me pareciste demasiado guapa para la película, ¡estabas tan guapa! Pensé: «Es demasiado guapa para la película, pero como tanto ella como yo lo deseamos tanto, eso es lo importante». Porque en el fondo me dan igual los personajes (...). Pero eras como un sol. Iluminabas las habitaciones como un sol. Y es cierto que no eras mi personaje, pero eras... En el fondo la psicología nunca me interesó. Quería a una persona morena, estaba empeñada, ¡porque era yo!

Aurore Clément: Lo sé...

Chantal Akerman: Luego empezamos a trabajar juntas, buscamos el vestuario juntas. Encontraos por fin la ropa y yo, dos días después, te di los dos jerséis que llevaba. ¿Te acuerdas? No nos gustaba la otra ropa, era demasiado insípida, el jersey rojo oscuro...

Aurore Clément: ...Granate, ¡con la forma de V! Era muy divertido... Ahora es muy habitual buscar el vestuario cuando se trabaja un personaje. ¿Pero te acuerdas en aquella época, en esa tienda de zapatos en la que no encontrabas...? En realidad no es cierto, ahora ya nadie se ocupa de todo eso. A nadie le interesa.

Chantal Akerman: Quería que fueras un personaje hitchcockiano.

Aurore Clément:  Hitchcockiano por un lado, y por otro, esta historia de los zapatos que voy a volver a contar y que ya conoces. Fuimos a comprar zapatos y nos probamos decenas y decenas de zapatos y la gente nos miraba diciendo: «¿Qué es esto? La otra le compra unos zapatos y ella nunca está de acuerdo?»... «¿Qué es todo esto de los zapatos? ¡Qué cosa más rara!». Me mirabas y me decías: «¡No, no, no es ése! ¡Camina, camina! Hummm, Ummm, ¡así, así!». ¿Por qué querías esos zapatos? Hay una razón muy concreta: te interesaba el sonido, ¡el sonido de los tacones y la manera de caminar!...

Chantal Akerman: El sonido y la manera de caminar...

Aurore Clément: ...Empezaré pro el sonido, porque cuando ella va caminando por la estación, sube las escaleras, cruza la estación, y hay un sonido que hace que esta silueta hitchcockiana, entre otras cosas, sea extremadamente importante. Y evidentemente, cuando vemos la película, lo notamos. La altura de los tacones tenía su importancia. Siempre se debería prestar atención a eso, pero no se hace. En las películas, no quiero decir en las películas hollywoodienses, en las de Hitchcock, es lo que él hacía, la altura de los tacones era extremadamente importante en relación con el cuerpo, que es la persona.

Chantal Akerman: La imagen, finalmente...

Aurore Clément: ...La imagen de la persona. Lo comprendí, pero fue más bien la revelación de algo que conocía y que no podía expresar. La composición de este personaje, esta mujer, esta chaqueta, esta falda, esos zapatos de tacón. Los demás piensan que siguen haciéndolo, y siguen haciéndolo, pero no tan bien como antes.

Chantal Akerman: Tuvimos meses para hacerlo.

Aurore Clément: No es una cuestión de tiempo, Chantal, tiene que ver con la mirada del cineasta respecto a la actriz, a la mujer. De vez en cuando sucede, pero es muy poco habitual. A nadie le importa ya. Siempre has hecho eso. Mira Demain on déménage, era lo mismo. Piensa en el tiempo que nos llevó elegir el color de la blusa. Los demás creen que lleva demasiado tiempo, pero no es verdad. Nunca lleva demasiado tiempo. No sólo es el color de la blusa, sino lo que evoca.

Chantal Akerman: Sí, pero nos equivocamos con el color de los jerséis... Y luego, dos días después, pensé: «Es demasiado oscuro, demasiado aséptico», y te di mis jerséis. Eran demasiado asépticos, es verdad, pero creo que si te di mis jerséis, fue por casualidad.

Aurore Clément: No, tampoco fue algo consciente.

Chantal Akerman: Pero de repente ahí estabas, con mis jerséis, había una especie de osmosis.

Aurore Clément: Exactamente.

Chantal Akerman: Me gustaría conseguir algo así ahora...

Aurore Clément: ...Pero en este jersey también hay otra cosa, no sé si es justo lo que voy a decir... Me enseñaste a ponerme y a quitarme el jersey delante de la cámara, no sé si te acuerdas. Me acuerdo de que me enseñaste una forma muy precisa de quitarme este jersey y de ponérmelo.

Chantal Akerman: Me acuerdo.

Aurore Clément: Recuerdo que me decías: «Te sacas una manga, luego otra...».

Chantal Akerman: Porque cada gesto es importante.

Conversación entre Aurore Clément y Chantal Akerman,
filmada en 2007 para los bonus
del cofre DVD «Chantal Akerman, les années 70»
(Ed. Cinéart Bruxelles, Ed. Carlotta Paris).

Traducción del francés de Francisco Algarín Navarro.